Aiden, el rostro de una familia separada entre Guatemala y EE. UU. por la deportación de sus padres
Aiden volvió a Guatemala para reunirse con sus padres, pero en el camino tuvo que despedirse de sus cuatro hermanos. Su llanto en el aeropuerto de Miami, durante la separación, resume el dolor de una familia que quedó dividida entre dos países.
El llanto de Aiden marcó la despedida en la terminal del Aeropuerto Internacional de Miami, Estados Unidos. Con apenas tres años, el niño no parecía comprender por qué debía separarse de sus cuatro hermanos. Para ellos, la despedida tampoco era sencilla: sabían que el pequeño se iba, pero no cuánto tiempo pasará antes de volver a verlo.
Detrás de esa escena está la historia de una de muchas familias guatemaltecas que, después de la expulsión de sus padres, han quedado divididas entre los dos países.
El momento resume una de las consecuencias menos visibles de las drásticas medidas antimigratorias de la administración del presidente Donald Trump, cuando la separación no termina necesariamente cuando un padre es expulsado del país. Para algunas familias, el siguiente paso es decidir quién se queda en Estados Unidos y quién viaja a Guatemala para volver a estar con sus padres.
Aiden, con ciudadanía estadounidense, fue uno de los ocho niños que viajaron el viernes 4 de septiembre desde Estados Unidos hacia Guatemala, acompañados por representantes del Centro Guatemalteco-Maya.
Los menores, de distintas edades, tenían en común que sus familias habían quedado afectadas por procesos de deportación y detención migratoria.
Las imágenes de ese momento, difundidas por la cadena Telemundo, muestran a Aiden entre lágrimas mientras se aleja de sus hermanos. “Fue desgarrador, escuchábamos allí el llanto de Aiden, el más pequeño de la familia Domingo, que estremecía prácticamente el Aeropuerto Internacional de Miami… Él estaba sufriendo una segunda separación, porque primero los separaron de sus papás deportados a Guatemala, y ahora lo separaron de sus hermanos”, explicó Rogelio Mora-Tagle, corresponsal de la cadena que ha dado seguimiento al caso.
Después de tres horas de vuelo, Aiden finalmente llegó a Guatemala y volvió a ver a sus padres, que lo envolvieron en un abrazo que por fin calmó sus ansias. Pero el encuentro generó sentimientos encontrados: “Feliz, pero hacen falta los otros. Pero si Dios nos permite, vamos a tenerlos pronto, aunque sea de visita porque son de allá”, dijo Abraham, el padre de familia.
Una detención que cambió la vida familiar
El pequeño Aiden había estado presente cuando sus padres fueron detenidos el 9 de agosto recién pasado, según el relato difundido por la organización que publicó el video. Por su edad, el niño no alcanzaba a entender qué estaba sucediendo ni por qué sus hermanos lloraban.
Durante la detención de sus padres, un agente de ICE le dio a Wendy Domingo, la hermana que acababa de cumplir 18 años, la opción de quedarse con sus hermanos o permitir que fueran trasladados. Wendy firmó en ese momento y asumió la custodia de los cuatro menores que permanecieron en Estados Unidos.
Los medios locales indicaron que, según las autoridades federales, los motivos de la detención fueron los antecedentes del padre y una orden de deportación vigente contra la madre. Para sus hijos, la explicación legal tuvo una traducción mucho más difícil de entender: sus padres desaparecieron de su vida cotidiana.
Después de la detención y posterior deportación de sus padres, casi un mes después, Aiden permaneció en Miami junto con sus hermanos hasta que llegó el momento de viajar a Guatemala para reunirse con ellos.
Volver a Guatemala para estar con mamá o papá
En los otros casos, además del de la familia Domingo, fueron las madres o familiares quienes explicaron que el viaje era la manera de volver a estar junto a los padres que habían sido deportados.
Uno de los niños viajaba para encontrarse con su madre el día de su octavo cumpleaños. Otro, de 12 años, decía estar ansioso por abrazarla y decirle cuánto la quería.
También viajaron dos niños pequeños, de uno y dos años. Su madre explicó que había decidido enviarlos a Guatemala después de que su esposo fuera deportado y ella quedara sola para cuidar a sus hijos.
“Es lo más doloroso para una mamá”, dijo durante la despedida. Las familias volvieron a estar juntas, pero no completas.
Una familia dividida por la deportación
La historia de Aiden forma parte de un fenómeno que también afecta a familias guatemaltecas. Brookings , un centro de análisis sobre temas migratorios, estima que unos 145 mil niños ciudadanos estadounidenses fueron separados de al menos uno de sus padres por detenciones migratorias entre enero del 2025 y abril del 2026; cerca del 15% de los padres eran originarios de Guatemala. El 36% de los menores afectados tenía menos de seis años.
El número exacto de niños afectados por estas separaciones no está claro. Las autoridades estadounidenses no mantienen un registro público que permita establecer cuántos menores tienen padres detenidos o deportados en las actuales operaciones migratorias.
Investigaciones recientes han intentado dimensionar el fenómeno a partir de los registros de detenciones. Brookings ha estimado en cientos de miles las personas inmigrantes detenidas desde el inicio del actual mandato de Trump, aunque no existe información completa sobre cuántas de ellas tienen hijos.
En Florida, organizaciones que trabajan con inmigrantes han documentado algunos de estos casos y han participado en el traslado de menores hacia Guatemala. El viaje de Aiden y de los otros siete niños es uno de esos ejemplos.
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