Alimentación, útiles y tabletas: así administran los padres los programas de apoyo del Mineduc
El trabajo de las Organizaciones de Padres de Familia (OPF) permite que los programas de apoyo del Mineduc lleguen a los estudiantes. Hasta agosto ejecutaron Q4 mil 595 millones.
Tania integra la Organización de Padres de Familia (OPF) de una escuela de preprimaria en Villa Nueva. Es su tercer y último año en el cargo, pues su hijo pasará a la primaria. Es una tarea que requiere tiempo, compromiso y responsabilidad al manejar dinero público de los programas de apoyo del Ministerio de Educación (Mineduc).
La alimentación escolar es uno de esos programas. Tania llega a las siete de la mañana a la escuela junto a otras madres para comenzar a preparar el menú, que repartirán a las 10 horas, entre más cien estudiantes. El trabajo termina cuando dejan limpia la cocina para el siguiente día. Pero, al salir, le espera el quehacer en casa.
Las OPF son una pieza clave para que los programas de apoyo del Mineduc lleguen a la comunidad educativa. Estas agrupaciones se encargan de recibir los fondos, adquirir los insumos y distribuirlos en las escuelas.
De los 37 mil 379 centros educativos públicos de todos los niveles, solo 788 no cuentan con una OPF, según el reporte oficial.
Son los padres de familia de los estudiantes inscritos en cada establecimiento quienes eligen a los miembros de la junta directiva, conformada por presidente, tesorero, secretario y dos vocales. Los cargos no pueden ser ocupados por el director ni profesores ni personal administrativo de los centros educativos.
Las juntas directivas de las OPF en la preprimaria se renuevan cada dos años; en el resto de los niveles, cada cuatro, según el acuerdo gubernativo 233-2017.
Estas agrupaciones comunitarias tienen personalidad jurídica y son las responsables de administrar y ejecutar los programas de apoyo existentes y los que establezca el Mineduc para atender a cerca de 3.2 millones de estudiantes.
Entre estos programas están alimentación escolar, valija didáctica, gratuidad de la educación, mantenimiento de edificios escolares públicos, y útiles escolares, que a partir de este año incluye la compra y la entrega de tabletas para los estudiantes del primer año de diversificado, según el ministerio.
Para ejecutar cada una de esas funciones las OPF reciben una asignación económica según el número de estudiantes inscritos en la escuela que representan. En los centros educativos donde los padres de familia no están organizados, son las Direcciones Departamentales de Educación (Dideduc) las encargadas de asegurar que reciban los recursos de cada programa.
Este año, el Mineduc tiene un presupuesto asignado de Q4 mil 959 millones para los cinco programas de apoyo. Hasta agosto, las OPF ejecutaron el 92.6% de esos recursos, es decir, Q4 mil 595 millones.
Responsabilidades
Antes de nombrarlas OPF, se les conocía como consejos de padres de familia o juntas escolares. Surgieron a partir del 2017 y se conforman por una asamblea general y una junta directiva. Su integración debe ser avalada por la Dideduc de la localidad. El trabajo que realizan es ad honorem.
Para poder administrar y ejecutar los programas de apoyo, necesitan tener Registro Tributario Unificado (RTU) y Número de Identificación Tributaria (NIT), emitidos por la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT), además de una cuenta bancaria de depósitos monetarios y libros de actas, de registro de integrantes de la OPF y de caja, autorizados por las direcciones departamentales.
El trabajo de las OPF va más allá de recibir los recursos económicos para implementar los programas de apoyo en las escuelas. Deben dedicar tiempo a buscar proveedores, hacer cotizaciones, efectuar los pagos y liquidar los fondos.
Tania comenta que es una tarea compleja y que no todos los padres de familia están dispuestos a asumirla. Ella participa porque, en el caso de la alimentación escolar, hay niños que llegan a la escuela sin desayunar y la comida que preparan les calma el hambre.
La rendición de cuentas y la fiscalización son dos de los retos de las OPF, según el director de un centro educativo de Villa Nueva. Indica que informes de la Contraloría General de Cuentas (CGC) señalan debilidades en el registro de los libros de caja, reportes de gasto y manejo de documentos bancarios. Esto se debe a que los padres de familia no tienen noción de cómo llenarlos y las capacitaciones y la asesoría que el Mineduc les da sobre el tema son escasas.
Ante esa debilidad en los conocimientos contables de los padres de familia, agrega que los directores son quienes al final realizan los procesos de liquidación y el manejo de libros, un trabajo que está fuera de sus competencias. Pese a que ellos no reciben los fondos, la ley los “corresponsabiliza” por el buen o mal uso de los recursos que se dan a las OPF.
“Hay que llenar actas, no podemos comprar en ningún lado si no dan factura, porque si no, tenemos que reembolsar ese dinero. Tenemos muchos libros, y hay que registrarlo todo, hasta la compra de una bolsa de basura”, dice Tania, y reconoce que sin el apoyo de la directora del establecimiento no podrían trabajar.
Una supervisora de Educación del área metropolitana también señala que, cuando hay problemas en las cotizaciones o firmas de cheques para el pago a proveedores, se dificulta que los miembros de las OPF acudan cuando se les requiere para solventar esos inconvenientes y la responsabilidad recae en los directores y maestros.
“Muchas veces resultamos haciendo ese trabajo de rendición de cuentas junto a la OPF, por eso, dentro de las reformas al decreto 1485 —Ley de Dignificación y Catalogación del Magisterio Nacional— hemos propuesto que el director reciba un bono por ese trabajo extra, que no le corresponde”, dice Yovani Tecún Ordóñez, secretario general del Sindicato de Maestros del Departamento de Guatemala (SMG).
Gracias a las OPF, los programas de apoyo del Mineduc llegan hasta los estudiantes, pero, en esa labor, los entrevistados coinciden en que no todas se limitan al rol que les corresponde y quieren interferir en decisiones que les competen a los directores, como las relacionadas con acciones administrativas e incluso de carácter pedagógico.
Trabajo sin pago
Ser miembro de una OPF es un acto voluntario y ad honorem, demanda tiempo e invertir en transporte para movilizarse y hacer las cotizaciones o las compras de los distintos programas de apoyo escolar.
En los centros urbanos no es sencillo que los padres de familia estén en disposición de ser miembros de estas agrupaciones, pues las jornadas laborales se lo impiden.
En el caso de la alimentación escolar —el programa más robusto del Mineduc—, la ley no establece que los padres de familia tengan que preparar y servir la comida para los estudiantes; sin embargo, madres como Tania lo hacen. Pero quienes no pueden prefieren aportar una cuota económica para pagarles a cocineras.
Para los papás es más práctico recibir una bolsa de víveres, modalidad que llegó con la pandemia del covid-19 y se mantiene en muchas escuelas. La compra de esos productos está a cargo de las OPF, así como la de los útiles escolares, los artículos de la valija didáctica, los materiales y la contratación de personas para los remozamientos y, en el caso de la secundaria, la compra de tabletas para los estudiantes del cuarto año de diversificado.
Tecún Ordóñez agrega que una pieza importante para orientar, formar y acompañar el trabajo de estas organizaciones son los técnicos de servicios de apoyo, cuyo trabajo debe redoblarse.
Francisco Cabrera, viceministro técnico, señala que, desde su creación en el 2017, las OPF son un “mecanismo altamente efectivo” para el sistema educativo. Además de descentralizar los programas de apoyo que tiene el Mineduc, son clave para que estos lleguen oportunamente a los centros educativos y dan certeza sobre la disponibilidad de los recursos y los servicios.
“Dado que los fondos de las OPF son públicos, están expuestos a toda la fiscalización establecida en la ley, tanto por parte del Ministerio de Educación como de la Contraloría General de Cuentas”.
Francisco Cabrera, viceministro Técnico del Mineduc
Agregó que un equipo de técnicos de servicios de apoyo, a cargo de las direcciones departamentales, se ocupa de capacitar a los padres de familia que forman la junta directiva sobre el trabajo que deben realizar. También los directores de los centros educativos colaboran con las OPF para orientarlos cuando es necesario.
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