Ataques contra Solórzano Foppa y Portillo exponen debilidades en seguridad en antesala electoral, afirman analistas

Ataques contra Solórzano Foppa y Portillo exponen debilidades en seguridad en antesala electoral, afirman analistas

Los dos personajes políticos al momento de los ataques tenían seguridad pública, pero fueron rebasados por sicarios que siguen sin ser localizados.

8 noviembre 2026
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El Ministerio Público (MP) investiga el crimen contra el abogado Juan Francisco Solórzano Foppa y el diputado Julio Portillo, casos aislados ante la lectura de analistas que identifican similitudes.

Ambos eran actores políticos, podían tener enemigos con capacidad económica y contaban con un esquema de seguridad proporcionado por el gobierno que fue insuficiente para garantizarles la vida.

Solórzano Foppa fue atacado el 17 de octubre, casi de manera inmediata la Policía Nacional Civil (PNC) capturó a dos repartidores de alimentos, atribuyéndoles la responsabilidad del ataque. Sin embargo, un juzgado los dejó en libertad por falta de indicios para relacionarlos con el crimen.

Con el caso de Portillo, las versiones iniciales apuntaban que el diputado se encontraba estable y que solo había sido herido por los cristales del vehículo al momento del ataque.

Pero al cabo de unas horas la historia se reportó . En ambos casos no se tienen indicios de los atacantes.

FOPPA
Juan Francisco Solórzano Foppa murió el pasado 17 de octubre en un ataque armado en el Campo de Marte. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Julio Portillo, diputado por Zacapa, murió el pasado 6 de noviembre. Fotografía: Prensa Libre.

Estrategia ineficiente

Para Edgar Morales, analista independiente en seguridad y exagente del MP; y Francisco Quezada, investigador del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (Cien), el gobierno de Bernardo Arévalo está fallando en políticas de seguridad.

“Ambos crímenes son reprochables, pero al analizar el contexto de los ataques podemos identificar qué ambos poseen características particulares, ambas personas públicas de la vida nacional con enemigos con la capacidad de eliminarles físicamente, muestra de ello es que ambos poseían un esquema de seguridad que fue vulnerado”, explica Morales.

Para Quezada la situación es de gravedad, ya que si existen ataques en contra de personas que tienen la capacidad de tener protección, el resto de los ciudadanos quedan en una situación todavía más vulnerable.

“Dos personajes conocidos, que, a diferencia de las personas comunes, ellos pueden reflejar un grado de más cuidado, personas custodiadas, entonces sube el riesgo para que un criminal se atreva, pero si se atreven”, indica.

Luego del ataque a Juan Francisco Solórzano Foppa se dieron cambios en la dirección general de la Policía Nacional Civil (PNC), pero a decir de Quezada en lo que resta del gobierno, la expectativa no es buena.

Una camioneta agrícola blanca, en la que viajaba el diputado Julio César Portillo Paz, permanece en la escena del ataque armado en Río Hondo, Zacapa. (Foto Prensa Libre: )

“El gobierno en lo poco que le queda difícilmente va a poder profesionalizar o levantar el nivel de capacidad, cuando ha sido un tema donde, inclusive a propósito se ha descuidado”, indica.

La lectura de Morales también es crítica, quien incluso apunta que con todo lo que se ha visto, la constante versión de desestabilización con la que se justifica el presidente Bernardo Arévalo ya no es creíble.

Escena del crimen donde fue asesinado el exfiscal Juan Francisco Solórzano Foppa, en el Campo Marte, zona 5 capitalina.
Investigadores recaban indicios en el lugar donde fue asesinado Juan Francisco Solórzano Foppa y Gustavo Adolfo Aguilar Gamarro el sábado 17 de octubre del 2026. (Foto Prensa Libre: Byron Rivera)

“El presidente debe reunirse en consejo de ministros y como un tema de urgencia Nacional replantearse el tema de la Seguridad y Justicia, ya que salió de sus manos y cada vez va a crecer a nivel nacional pues ya no puede creerse que es un tema desestabilización, eso va más allá”, dice.    

Panorama electoral

El próximo año Guatemala va a celebrar sus próximas elecciones generales, pero la debilidad gubernamental en temas de seguridad podría complicar la fiesta cívica, según los analistas.

“Pero cuando ciertos partidos son de la línea de violencia, que ya fueron penetrados por el crimen organizado, no es un ambiente electoral sano, es un ambiente de intimidación”, cuestiona Quezada.

Datos dan cuenta que de 2024 a 2026, nueve políticos vinculados al partido Vamos figuraban entre las víctimas de una serie de ataques armados, entre ellos alcaldes, concejales y excandidatos.

Foppa mostró intenciones políticas en 2023, además destacaba en redes sociales como analista en materia de seguridad, dando lectura en situaciones relacionadas a las pandillas o maras.

Portillo llegó al parlamento por el partido Cabal, pero desde hace algún tiempo se había alejado de esta organización política y se había sumado a las filas de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE).

“Siempre lo he dicho el periodo electoral trae consigo el incremento de la violencia (…) por lo que considero, que estamos frente a un futuro nada alentador y conforme avancen los días va a recrudecer la violencia a la espera de un salvador”, indica el exfiscal.

Se enviaron tres preguntas al equipo de comunicación de la Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia (SCSP), a manera de obtener la versión gubernamental ante las criticas en materia de seguridad.

Fuente original: Prensa Libre

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