
Cambios en política de green card podrían aumentar separación de familias inmigrantes
Una nueva política migratoria impulsada por la administración del presidente Donald Trump podría obligar a miles de inmigrantes a salir de Estados Unidos para completar trámites de residencia.
Una nueva política migratoria impulsada por la administración del presidente Donald Trump podría obligar a miles de inmigrantes a salir de Estados Unidos para completar trámites de residencia, una medida que, según expertos, aumentaría las separaciones prolongadas de familias.
La medida ha generado preocupación entre abogados y organizaciones especializadas en migración, quienes advierten que miles de personas podrían verse obligadas a salir del país para completar sus trámites migratorios, con el riesgo de quedar separadas de sus cónyuges e hijos durante años.
Uno de los casos que refleja el impacto que este tipo de procesos puede tener en las familias es el de Virginia Carrillo, cuya historia fue contada por la cadena de noticias N+ Univisión.
Carrillo, originaria de México, vivió una separación de una década de su esposo, Mike Brown, ciudadano estadounidense, y de sus hijos debido a las restricciones migratorias vigentes cuando inició su proceso para obtener la residencia permanente.
Brown solicitó la residencia para Carrillo en el 2007. Sin embargo, debido a que ella había ingresado de forma irregular a Estados Unidos, tuvo que regresar a México para asistir a una entrevista en el consulado estadounidense en Ciudad Juárez.
La pareja esperaba que el trámite concluyera rápidamente y que Carrillo regresara con su tarjeta de residencia permanente, conocida como green card. En cambio, las autoridades le prohibieron volver a Estados Unidos durante 10 años por haber permanecido ilegalmente en el país por más de un año.
La sanción se aplicó a pesar de que Brown era ciudadano estadounidense y de que la pareja tenía un hijo nacido en Estados Unidos.
Durante la separación, Brown permaneció en Mesa, Arizona, mientras Carrillo residía en El Nacimiento, un poblado del estado mexicano de Sinaloa. La distancia obligó a la familia a enfrentar dificultades económicas y emocionales durante más de una década.
Brown sostuvo económicamente a su esposa y a sus hijos y viajaba varias veces al año para visitarlos. Finalmente, el 9 de abril del 2019, Carrillo recibió la aprobación de su residencia permanente y pudo reunirse nuevamente con su familia en Estados Unidos.
“Fue difícil”, recordó Brown al relatar los años de separación.
Nueva política genera preocupación
Según especialistas en inmigración, las separaciones familiares de larga duración disminuyeron después de que la administración de Barack Obama implementara cambios en el 2013 que facilitaron a ciertos inmigrantes solicitar perdones migratorios antes de salir del país para realizar entrevistas consulares.
Ese año se habilitó el Formulario I-601A, que permite a determinados cónyuges e hijos de ciudadanos estadounidenses solicitar una exención por presencia ilegal antes de acudir a un consulado en el extranjero.
Sin embargo, la nueva política anunciada el 21 de mayo busca restringir el uso del ajuste de estatus dentro de Estados Unidos y trasladar más casos al procesamiento consular en el extranjero.
De acuerdo con expertos, esta decisión podría provocar que miles de familias enfrenten nuevamente escenarios similares al vivido por Carrillo y Brown.
Carl Shusterman, abogado de inmigración en Los Ángeles y exfiscal federal de inmigración, advirtió al mismo medio que la medida podría obligar a muchas familias a permanecer separadas durante años.
“Las familias se separarían y los niños tendrían que estar con uno de los cónyuges, pero no con ambos padres. Esto podría ser un verdadero desastre”, afirmó.
Datos del Departamento de Seguridad Nacional muestran que entre el 2015 y el 2024 se otorgaron cerca de un millón de residencias permanentes al año. Más de la mitad fueron aprobadas mediante ajustes de estatus realizados dentro de Estados Unidos.
Tan solo en el año fiscal 2024, alrededor de 800 mil inmigrantes obtuvieron la residencia permanente sin salir del país. De ellos, unos 403 mil recibieron el beneficio por vínculos familiares directos con ciudadanos estadounidenses.
Jeanne Batalova, analista sénior del Migration Policy Institute, señaló que la política podría traducirse en meses o incluso años de separación para familias cuyos integrantes deban abandonar Estados Unidos para completar sus trámites migratorios.
La experta también advirtió que la medida podría afectar a empleadores que dependen de trabajadores inmigrantes y generar incertidumbre para cientos de miles de familias que buscan regularizar su situación migratoria.
Aunque la administración Trump ha indicado que podrían existir excepciones para personas cuya permanencia represente un beneficio económico o un interés nacional, especialistas consideran que los principales afectados serían inmigrantes indocumentados o personas que permanecieron en Estados Unidos después del vencimiento de sus visas.
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