Capturado por crimen de Solórzano Foppa acusa a PNC de colocar un arma en su mochila: “Hay cámaras, hay que revisar”

Capturado por crimen de Solórzano Foppa acusa a PNC de colocar un arma en su mochila: “Hay cámaras, hay que revisar”

Rigoberto Choc Toz niega haber participado en el ataque de Campo Marte. Asegura que repartía comida con su hermano cuando la PNC los detuvo.

17 octubre 2026
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Rigoberto Choc Toz asegura que la Policía Nacional Civil (PNC) lo detuvo dos veces la mañana del sábado 17 de octubre. En la primera ocasión, según su relato, los agentes revisaron sus documentos y los dejaron continuar. Dos o tres minutos después, él y su hermano fueron interceptados nuevamente. Esta vez terminaron capturados como sospechosos del asesinato de Juan Francisco Solórzano Foppa y Gustavo Adolfo Aguilar Gamarro.

A su llegada a tribunales, Choc Toz, de 30 años, negó haber participado en el ataque armado ocurrido a las 9.40 horas en una cancha del Campo Marte, zona 5 capitalina. También acusó a policías de haber colocado un arma dentro de la mochila que utilizaba para transportar pedidos de comida.

“Y esa arma colocaron ahí, así no se hace”, afirmó ante periodistas.

La PNC sostiene una versión distinta. Su informe de la Comisaría 13 señala a Rigoberto y a su hermano Daniel Zaqueo Choc Toz, de 18 años, como presuntos responsables del ataque. Ambos fueron capturados a las 9.50 horas en el bulevar San Isidro, zona 16, diez minutos después de los disparos.

Durante el procedimiento, los agentes reportaron la incautación de una carabina y la consignación de una motocicleta negra, marca Haojue.

Mientras la Policía atribuye a los hermanos participación en el asesinato, Choc Toz afirma que se encontraban trabajando como repartidores y que los agentes los relacionaron con el crimen por la ropa que vestían.

“Nos dejó ir y después nos paró otra vez”

Choc Toz relató que, durante la primera intervención, un agente le solicitó sus documentos personales y su licencia de conducir. Aseguró que su hermano también contaba con licencia y que ambos entregaron la documentación.

Según contó, los policías anunciaron que realizarían una revisión. Él respondió que podían efectuarla, aunque cuestionó la manera en que desarrollaron el procedimiento.

Después de un intercambio de palabras con uno de los agentes, aseguró que les devolvieron los documentos y les permitieron continuar.

“Nos dejó ir y después nos paró otra vez”, relató.

La segunda intervención habría ocurrido dos o tres minutos después, cuando otra vez les ordenaron detenerse.

Choc sostuvo que cuestionó por qué tenían que someterse a una nueva revisión si ya habían sido inspeccionados. Según su versión, después llegaron varios vehículos policiales y numerosos agentes.

Fue entonces, afirmó, cuando se llevaron la mochila que utilizaba para repartir pedidos.

“¿Por qué van a llevar mi mochila?”, dijo que preguntó.

El detenido aseguró que no vio qué ocurrió con sus pertenencias después de que los policías las retiraron y que posteriormente le atribuyeron un arma de fuego.

“Solo llevaba la comida”, manifestó.

Rigoberto sostuvo que dentro de la mochila también llevaba una tarjeta de crédito y que, cuando llegó a la comisaría, los agentes le hablaron del arma que supuestamente transportaba.

Afirmó que desconocía su existencia y negó que él o su hermano portaran armamento.

La versión policial confirma la incautación de una carabina, pero el informe conocido hasta ahora no describe cómo fue localizada, qué agente la encontró ni las circunstancias exactas en las que fue asegurada.

La ropa y las cámaras

Otro detalle de su declaración se relaciona con la vestimenta de los sospechosos. Rigoberto aseguró que, durante la intervención, los agentes les dijeron que buscaban a personas que vestían camisetas del Barcelona, debido al ataque en el que murieron dos hombres. La referencia cobra relevancia porque ese mismo día el equipo español disputó un partido, una circunstancia en la que otros aficionados también podían vestir prendas similares.

Según relató, su hermano llevaba una camiseta de ese equipo. El detenido afirmó que posteriormente les cambiaron la ropa para realizar una prueba, cuyo propósito no le fue explicado.

“Solo van a hacer una prueba”, recordó que le dijeron.

No se cuenta todavía con información oficial que permita confirmar si las características de la vestimenta fueron utilizadas por la Policía para localizar a los sospechosos ni qué diligencias se practicaron con sus prendas.

Rigoberto insistió varias veces en que deberían revisarse las cámaras de vigilancia.

“Hay cámara, hay que revisar”, expresó.

Se refirió a dispositivos instalados en los alrededores del bulevar San Isidro, incluidos los de establecimientos bancarios y residenciales.

También pidió verificar las imágenes del establecimiento de comida donde asegura que recogió un pedido antes de ser capturado.

En su relato mencionó que él y su hermano permanecieron durante algún tiempo cerca de un banco y que la revisión de esas imágenes permitiría reconstruir sus movimientos.

En imágenes de cámaras de vigilancia se observa a dos personas en una motocicleta negra. Una de ellas viste una camisola azulgrana, similar a la del FC Barcelona, y calzado deportivo.

Rigoberto Choc Toz declaró que los policías buscaban a personas con camisetas de ese equipo y que su hermano llevaba una cuando fueron detenidos. No se ha confirmado si las personas que aparecen en las imágenes son los hermanos capturados.

Dos personas se movilizan en una motocicleta negra. Una de ellas viste una camisola azulgrana, similar a la del FC Barcelona, como la descrita por uno de los capturados por el ataque en Campo Marte. (Foto Prensa Libre: Cortesía)

Dice que llevaba tres años como repartidor

Rigoberto aseguró que trabajaba en el reparto de alimentos desde hacía varios años. Explicó que comenzó a utilizar aplicaciones de entrega aproximadamente cuatro años atrás y que llevaba unos tres años como repartidor en la capital.

Según su versión, su hermano Daniel Zaqueo había trabajado durante tres meses en La Terminal, donde descargaba mercadería.

Rigoberto relató que Daniel había logrado ahorrar unos Q4 mil y que su padre, trabajador de construcción, les envió aproximadamente Q7 mil para ayudarles a comprar una motocicleta.

Afirmó que, después de esa compra, comenzó a enseñarle a su hermano a trabajar como repartidor.

“Estoy enseñando a mi hermano”, manifestó.

También explicó que ambos vivían en la zona 8 capitalina, donde alquilaban habitaciones, y que tenían pagos pendientes por el arrendamiento. Según contó, necesitaban continuar trabajando para cubrir sus gastos.

Defensa confirma que Rigoberto estuvo en el Ejército

Una parte de la declaración de Rigoberto sí pudo contrastarse con una fuente oficial.

Durante la entrevista, el detenido aseguró que había prestado servicio en el Ejército de Guatemala cuando era joven y que solicitó su baja después de poco más de dos años.

El ministro de la Defensa, Henry Sáenz, confirmó a Prensa Libre que Rigoberto Choc Toz ingresó al Comando Regional Central el 1 de febrero de 2017.

Según los registros proporcionados por el funcionario, causó baja el 28 de febrero de 2019, a solicitud propia.

El ministro también indicó que Choc Toz no tiene cursos militares registrados.

De acuerdo con su fecha de nacimiento, Rigoberto tenía 20 años cuando ingresó al Ejército y 22 cuando solicitó su baja.

Durante la entrevista, el detenido sostuvo que había dejado la institución debido a la remuneración que recibía y que posteriormente buscó otras actividades laborales. El Ministerio de la Defensa confirmó que solo él estuvo en el Ejército.

“No estamos haciendo nada”

Rigoberto también relató aspectos de su vida familiar. Afirmó que recientemente había viajado para acompañar a su esposa durante el nacimiento de su primer hijo, un niño que, según explicó, estaba por cumplir tres semanas.

Después de permanecer con su familia, dijo que regresó a la capital para continuar trabajando.

El detenido también aseguró que los agentes policiales dañaron su celular, en el que, según su versión, se encontraban registros de la aplicación que utilizaba para recibir pedidos.

Explicó que esos datos podrían servir para verificar sus actividades durante la mañana del sábado. Al ser consultado sobre si había logrado comunicarse con su familia, respondió que no.

Pidió que sus familiares buscaran asistencia legal para él y su hermano.

“Estamos trabajando para sacar la familia adelante”, expresó.

También aseguró que desconocía el ataque armado ocurrido en Campo Marte y negó haber pasado por el lugar donde murieron Solórzano Foppa y Aguilar Gamarro.

“La verdad no”, respondió cuando le preguntaron si sabía del asesinato.

Fuente original: Prensa Libre

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