Cine guatemalteco: Cada producción debe encontrar su propia ruta

Cine guatemalteco: Cada producción debe encontrar su propia ruta

Hacer cine guatemalteco también trata de su proceso de exhibición, lo que abarca distintas variables para la construcción de públicos dentro del país.

2 octubre 2026
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Una producción cinematográfica recorre diversas etapas antes de llegar a los espectadores. Erick Gálvez, productor audiovisual y guionista, explica que el proceso abarca desarrollo, preproducción, producción y postproducción.

Para una producción guatemalteca, encontrar un lugar donde proyectarse y una forma de acercarse a los espectadores es un reto que se suma tras culminar el proceso de producción de una obra audiovisual. Por ello, al momento en que se finaliza la película, comienza la etapa de buscar vías de distribución y exhibición, un proceso que implica tanto salas comerciales como teatros, espacios culturales, festivales, funciones en distintos departamentos y plataformas digitales.

El cine guatemalteco ha experimentado cambios durante las últimas décadas. El estudio Impacto sociocultural del cine guatemalteco, elaborado por Silvia Trujillo Córdobes y Cristina Chavarría Flores para la Academia Guatemalteca de Artes y Ciencias Cinematográficas, identifica un campo cinematográfico dinámico, con una mayor diversidad estética y temática y con producciones que han logrado incorporarse a circuitos internacionales. El mismo estudio indica que dichas películas han abierto discusiones sobre racismo estructural, desigualdad, despojo territorial, memoria del conflicto armado e identidades marginadas.

Además, la presencia de estas producciones dentro de las salas comerciales representa una parte de ese recorrido. De acuerdo con EGEDA, en su Panorama Audiovisual Iberoamericano 2025, en Guatemala se registraron 263 materiales cinematográficos en 2024, de los cuales 261 fueron extranjeros y dos nacionales. Ese año las salas registraron 5.2 millones de espectadores, de los cuales las producciones nacionales reunieron alrededor de 10 mil espectadores y representaron el 0.3% de la cuota de mercado. En ese entonces, el país contaba con 187 pantallas.

Estas cifras corresponden a la exhibición comercial, pero incluyen las distintas formas mediante las cuales una producción nacional puede darse a conocer. La experiencia de realizadores audiovisuales como Gálvez y “Chofo” Espinosa, junto con lo señalado por el estudio mencionado, proporciona un punto de vista donde pueden observarse otras posibilidades para que las películas encuentren espacios y públicos dentro del país.

La distribución en salas comerciales

Una de las opciones para una película guatemalteca es trabajar con una distribuidora que se encargue de colocarla en las salas disponibles. Este fue el camino que siguió Bajo el sol de septiembre, un filme dirigido por “Chofo” Espinosa, cineasta y productor; este estreno comercial llegó a cadenas como Cinépolis, Cinemark y Cinestar.

Una vez que la producción está culminada y cumple con los requerimientos técnicos, Espinosa remarca que la distribuidora se encarga de negociar su llegada a las salas y las fechas disponibles. La permanencia en cartelera está relacionada con la cantidad de público que asiste a las funciones. Según Espinosa, las salas observan la respuesta de jueves a domingo y con esos resultados determinan si una película continúa la siguiente semana.

Para las producciones nacionales, este proceso implica competir por los espacios disponibles con otras películas que forman parte de la programación de las cadenas. Además, el cineasta señala que incluso cuando una película alcanza la asistencia necesaria puede encontrarse con compromisos previos de las salas con otras producciones, lo que condiciona la posibilidad de mantener una pantalla. Esto lleva a la búsqueda de otras alternativas para presentar realizaciones audiovisuales.

Producción de la película Bajo el sol de septiembre. (Prensa Libre: Cortesía Chofo Espinosa).

Teatros y espacios alternativos

Los teatros y otros espacios de exhibición permiten organizar funciones fuera de las cadenas comerciales. Espinosa explica que después de sus primeras experiencias con las salas empezó a trabajar con funciones independientes y a llevar sus películas a distintos lugares como Huehuetenango, Quetzaltenango, Atitlán y Cobán, por medio de acuerdos con espacios donde se realizaban las proyecciones. Esta modalidad da lugar a que se pueda construir una relación directa con el público que visualiza películas nacionales.

Por otra parte, Cristina Chavarría, comunicadora con especialidad en comunicación para el desarrollo, indica que estos espacios pueden permitir que las películas lleguen a públicos que no necesariamente las encuentran en las salas comerciales y que reducen algunas de las condiciones económicas asociadas con la exhibición tradicional. Según explica, estos lugares también pueden permitir que las películas se acompañen de conversatorios y actividades relacionadas con los temas que abordan.

Otras vías de exhibición

Chavarría indica que la oferta cinematográfica se concentra principalmente en la Ciudad de Guatemala y en las cabeceras departamentales donde existen salas, al mismo tiempo que en las comunidades más alejadas hay menos lugares disponibles para realizar proyecciones. Por ello, la posibilidad de encontrar espacios para proyectar una película también cambia según el territorio.

La especialista también identifica otros factores que influyen en el acceso, como el idioma y la educación. Según indica Chavarría, en algunas comunidades no se habla español y los espacios disponibles para actividades culturales no siempre cuentan con las condiciones necesarias para proyectar una película, por lo que una producción que busca llegar a estos públicos debe recurrir a otras formas de exhibición.

Asimismo, las funciones independientes y los recorridos por distintos departamentos permiten trasladar las películas hacia lugares donde no existe una cartelera comercial con una oferta amplia. El área del lago de Atitlán y Cobán muestra una de estas posibilidades de circulación.

Por otra parte, los festivales constituyen otro camino mediante el cual una producción puede obtener visibilidad y llegar a nuevos espectadores. Chavarría explica que en el caso de Ixcanul, película dirigida por Jairo Bustamante, permite observar un recorrido diferente al de una película que depende únicamente de la cartelera nacional; esta película obtuvo reconocimiento internacional antes de generar un mayor interés entre parte del público guatemalteco y fue presentada en espacios vinculados con discusiones sobre los temas que aborda, entre ellos la migración irregular y el embarazo adolescente en áreas rurales. Para Chavarría, este caso muestra cómo una producción puede adquirir visibilidad fuera del país y posteriormente encontrar mayor atención entre los espectadores nacionales.

Otra manera en que las producciones independientes pueden circular son las plataformas digitales. Espinosa explica que algunas películas han llegado a servicios como Amazon Prime mediante empresas asociadas, acuerdos de distribución o concursos. Sin embargo, para ingresar a estos servicios se deben cumplir con requisitos técnicos y administrativos y contar con los derechos correspondientes.

Las posibilidades de exhibición también se relacionan con la capacidad de cada producción para conectar con determinados espectadores. Chavarría identifica Puro Mula como una de las películas guatemaltecas que ha tenido mayor conexión con el público nacional durante los últimos años y explica que su representación de situaciones de la vida cotidiana y su propuesta de comedia facilitaron la identificación de los espectadores.

La exhibición del cine guatemalteco comprende más que su presencia en las salas comerciales, pues las producciones pueden llegar a los espectadores a través de distribuidoras, teatros, espacios culturales, festivales, funciones en distintos departamentos y plataformas digitales, mientras que las experiencias de quienes producen las películas muestran que dichas vías también se pueden combinar.

El proceso que describe Gálvez desde la producción hasta la etapa posterior a la realización sigue buscando espacios para exhibir películas. Las salas comerciales son una de las alternativas, pero no la única. El que existan distintas maneras de circulación hace que se puedan buscar espectadores en diferentes lugares y a través de diferentes medios.

Cada producción debe encontrar su propia ruta, afirma Espinoza. El reto del cine guatemalteco reside en conseguir que, una vez terminadas, estas puedan distribuirse y exhibirse dentro del país con el fin de encontrar sus públicos para que puedan apreciarse, se cree una comunidad y se vuelvan ese tipo de historias que forman parte del orgullo y reconocimiento que identifica a Guatemala.

Fuente original: Prensa Libre

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