CIV tenía previsto reemplazar el puente Huijó antes del colapso, pero aún no ha licitado obra

CIV tenía previsto reemplazar el puente Huijó antes del colapso, pero aún no ha licitado obra

Sustitución de puente está prevista dentro de ampliación de la carretera El Rancho–Teculután . Experto sugiere inspección en los demás puentes de la CA9-Norte.

7 octubre 2026
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Cuatro días antes del accidente que provocó el colapso de la estructura ubicada en el kilómetro 111 de la CA-9 Norte, una resolución ministerial ya respaldaba el proyecto de ampliación El Rancho–Teculután, que incluye la construcción del puente Huijó. Sin embargo, al 2 de octubre, Caminos informó que el contrato aún se encontraba en proceso de suscripción.

Cuando el puente Huijó colapsó el pasado 22 de agosto, su construcción ya figuraba en un proyecto para ampliar a cuatro carriles la ruta CA-9 Norte entre El Rancho, El Progreso, y Teculután, Zacapa.

Así lo informó la Dirección General de Caminos (DGC) en una respuesta luego de una solicitud de acceso a la información emitida el 2 de octubre, en la que reconstruye parte del proceso administrativo relacionado con la estructura.

El documento permite establecer una particularidad en la cronología de los hechos: Caminos cita una resolución ministerial fechada el 18 de agosto del 2026, cuatro días antes del accidente que terminó con el colapso del puente.

La resolución está vinculada al proceso para ejecutar el proyecto denominado: “Ampliación carretera a cuatro carriles Ruta CA-9 Norte, tramo: El Rancho, El Progreso-Teculután, Zacapa”, en el cual fue incluida la construcción del puente Huijó.

Sin embargo, poco más de un mes después del colapso, el proceso todavía no había concluido con la suscripción del contrato.

“Actualmente, dicho proyecto se encuentra en proceso de suscripción del contrato respectivo con la entidad Consorcio Vías Terrestres del Atlántico”, informó Caminos.

Según la respuesta oficial, el consorcio está integrado por Constructora Codico, S.A. e ICA Constructora, S.A. de C.V., y el proceso fue publicado en Guatecompras con el NOG 26420791.

Una estructura de 30 metros que ya sería sustituida

La respuesta de Caminos identifica la infraestructura que se encontraba en el lugar antes del accidente. Se trata de una estructura de acero tipo Pony, diseñada originalmente para un tren de carga H15-S12-44, con una longitud aproximada de 30 metros y un ancho de 7.20 metros.

Caminos no detalla en esta respuesta cuánto tiempo llevaba en funcionamiento el puente, cuál era su condición estructural antes del accidente ni si existían recomendaciones para restringir o sustituir su uso de manera anticipada.

Lo que sí establece es que en el mismo punto estaba contemplada una nueva obra.

El proyecto de ampliación de la carretera El Rancho–Teculután incluye diferentes estructuras de drenaje mayor y, entre ellas, “la construcción del Puente Huijó”, localizado aproximadamente entre las estaciones 111+164 y 111+204.

Es decir, la futura intervención del puente no surgió únicamente como consecuencia del colapso ocurrido en agosto, sino que había sido incorporada al proyecto de ampliación de la CA-9 Norte.

La respuesta, sin embargo, no precisa desde cuándo estaba previsto sustituir la estructura existente, cuándo debía comenzar específicamente la construcción del nuevo puente ni qué lugar ocupaba dentro del cronograma general del proyecto.

Cuatro días antes del colapso

Uno de los elementos que permite ordenar la cronología es la fecha de la resolución mencionada por Caminos.

La institución señala que el proyecto sería ejecutado por el Consorcio Vías Terrestres del Atlántico, “según Resolución Ministerial No. SADS-880-2026 de fecha 18 de agosto de 2026”, publicada en Guatecompras como parte del mismo proceso.

Cuatro días después, el 22 de agosto, ocurrió el accidente que provocó el colapso de la estructura existente.

El documento no establece que la resolución del 18 de agosto haya sido emitida debido a una condición de emergencia del puente. Por el contrario, Caminos la ubica en el procedimiento correspondiente al proyecto general de ampliación a cuatro carriles.

Por ello, la fecha adquiere relevancia principalmente para reconstruir el estado administrativo en el que se encontraba el proyecto cuando ocurrió el accidente: la construcción del nuevo puente ya formaba parte de una obra programada, pero su ejecución todavía dependía de completar el proceso contractual.

Al 2 de octubre, Caminos afirmó que el contrato continuaba en proceso de suscripción. La respuesta no indica la fecha prevista para firmarlo ni cuánto tiempo transcurriría después de ese paso antes del comienzo de los trabajos. Tampoco especifica si, tras el colapso, la construcción del puente Huijó será adelantada respecto del cronograma original de la ampliación de la CA-9 Norte.

El nuevo puente respondía a la ampliación de la ruta

Delfino Mendoza, consultor de la Mesa de Infraestructura de Guatemala No Se Detiene, confirmó que la construcción de un nuevo puente Huijó ya estaba contemplada como parte de la ampliación de la CA-9 Norte y que su inclusión en el proyecto no respondía directamente al estado de la estructura que posteriormente colapsó.

Actualmente, el tramo entre El Rancho y Teculután funciona con dos carriles, uno por sentido, mientras que el proyecto busca ampliarlo a cuatro. Por esa razón, se había previsto construir un nuevo puente paralelo que permitiera completar los cuatro carriles y, posteriormente, rehabilitar la estructura existente para homologar sus capacidades estructurales.

“En resumen, la inclusión de un nuevo puente en este proyecto, no responde al estado del puente actual, sino a la ampliación de la ruta”, señaló Mendoza. Añadió que posteriormente estaba prevista la rehabilitación del puente existente, en el cual ya se habían evidenciado daños.

Mendoza agregó el Huijó también debe analizarse dentro de la condición general de los puentes de la CA-9 Norte. Según explicó, la mayoría de estas estructuras tiene más de 60 años de uso y fue construida bajo especificaciones inferiores a los requerimientos actuales, tanto por las cargas que hoy soportan como por el incremento en el volumen de tránsito.

También señaló la necesidad de mejorar su capacidad hidráulica y las medidas de protección para adaptarlas a las condiciones climáticas actuales. Entre los puentes que habían sido señalados por presentar mayores daños se encontraba Huijó.

Puente provisional

Tras el colapso, el Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda (CIV) construyó un badén como paso provisional. Mendoza indicó que esta obra requiere regulación del tránsito e inspección constante para evitar que daños no atendidos a tiempo provoquen una nueva interrupción.

Explicó que las lluvias recientes han provocado que el agua pase sobre el badén. Aunque ese comportamiento forma parte de la función de este tipo de estructura provisional, mientras ocurre se interrumpe el tránsito y también pueden producirse daños en la obra.

El siguiente paso previsto es la instalación de un puente metálico provisional tipo Bailey. Mendoza señaló que se espera que tenga dos vías para mantener la fluidez del tránsito y agregó que, dependiendo de las especificaciones de la estructura que finalmente se instale, podrían establecerse restricciones de carga.

En ese caso, dijo, también sería necesaria vigilancia para garantizar el cumplimiento de esas restricciones.

La construcción de la solución definitiva no comenzaría necesariamente con el arranque de los trabajos generales de ampliación. Mendoza indicó que el nuevo puente podría comenzar a construirse hasta el próximo año.

Una vez concluida la estructura definitiva, explicó, el puente metálico provisional deberá retirarse para continuar con las obras necesarias para completar los cuatro carriles previstos en ese tramo de la carretera.

Mendoza también aclaró que el plazo de tres años corresponde al contrato general de ampliación de la carretera y no específicamente a la construcción del puente Huijó.

Revisar el resto de puentes de la CA-9 Norte

Mendoza señaló que la situación de Huijó también evidencia la necesidad de revisar las demás estructuras ubicadas en la CA-9 Norte.

Explicó que el CIV debería realizar inspecciones para determinar el estado de los otros puentes y planificar las intervenciones urgentes que sean necesarias como medida preventiva mientras se concretan proyectos de mayor alcance.

Según Mendoza, una de las preocupaciones es que la construcción de nuevos puentes en otros puntos de la ruta podría quedar vinculada a futuras ampliaciones a cuatro carriles, proyectos que no se ejecutarían en el corto plazo.

Mientras eso ocurre, consideró necesario atender de forma preventiva las estructuras que ya presentan daños y evaluar las demás para determinar su condición. Dependiendo de los resultados de esas evaluaciones, añadió, podrían establecerse restricciones de carga en otros puentes.

En ese punto mencionó específicamente la báscula ubicada en la entrada a Puerto Barrios, que podría utilizarse como herramienta para controlar el peso de los vehículos que circulan por este corredor. “También restricciones de carga en otros puentes y allí juega un papel muy importante el control que pueda ejercerse a través de la báscula que está ubicada en la entrada a Puerto Barrios, para regular los pesos y evitar el colapso de algún otro puente”, señaló.

La información remitida por Caminos permite establecer esta secuencia: el 18 de agosto se emitió la resolución ministerial vinculada al proyecto que contempla la construcción del puente Huijó; el 22 de agosto ocurrió el accidente que provocó el colapso de la estructura existente, y al 2 de octubre el contrato para ejecutar el proyecto todavía se encontraba en proceso de suscripción.

Fuente original: Prensa Libre

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