Clara Obligado: “Yo me siento parte de un país en movimiento”

Clara Obligado: “Yo me siento parte de un país en movimiento”

La autora argentina, que vive en España desde hace 50 años, se reencuentra con Guatemala y, además de ofrecer un taller de escritura, trae bajo el brazo su nuevo libro, Exilio.

5 septiembre 2026
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En 1976, Clara Obligado Marcó del Pont (Argentina, 1950) salió de su país natal para radicar en España. Para entonces, ya era licenciada en Literatura y filóloga. Además, tenía una clara vocación docente. Al llegar al país ibérico, buscó compartir sus conocimientos y pronto encontró la manera de hacerlo: en 1978 fundó el Taller de Escritura Creativa de Clara Obligado, que hasta la fecha dirige.

Reencuentro con Guatemala

La también escritora llegó a Guatemala a finales de agosto con dos propósitos: reencontrarse con el país al que considera “uno de los más bonitos del mundo” y compartir parte de su experiencia y conocimientos. La semana pasada tuvo una conversación pública con Philippe Hunziker, de Sophos, y un encuentro con clubes de lectura. El 7 y 8 de septiembre ofrecerá un taller en la misma librería. La información para la inscripción está disponible en Sophos en línea.

Estos días, la escritora piensa dedicarse a recorrer algunos espacios turísticos, como el lago de Atitlán y Chichicastenango. “A mí me vuelve loca lo que hacen las artesanas de Guatemala. Hace nueve años, cuando vine por primera vez, no podía creer lo que estaba viendo”, asegura.

Cuenta que su entusiasmo por el trabajo manual que vio la llevó a comprar muchas piezas. “Yo viajo con una maleta muy justa y esa fue la primera vez que regresé con exceso de equipaje. Desde entonces, las cortinas de mi casa son de Guatemala”, comenta a Prensa Libre.

La escritora aprecia el valor cultural de cada pieza. “Las mujeres cosiendo y contando a través del hilo, me conmueven. Tengo unas ganas de volver a verlas. Además, son personas muy simpáticas que preguntan mucho”, indica.

Clara Obligado visitará recorrerá algunas poblaciones del país durante su visita.
(Fotografía Prensa Libre: María Reneé Barrientos Gaytan)

Memoria y avance

En esta visita, Obligado trae bajo el brazo su nuevo libro, Exilio, que fue concebido durante uno de los viajes anuales que hace a Buenos Aires. “El año pasado, se cumplían 49 años del inicio de la dictadura en Argentina. Estaba dando cursos, que es lo que hago cada año, y se me acercaba mucha gente a relatarme sus experiencias. Eran historias muy duras. Entonces pensé: ‘¿por qué me lo están contando?’, y dije: ‘me lo dicen porque soy escritora… mi obligación es contar lo que me cuentan’”.

Obligado confiesa que pensó mucho en cómo hacerles justicia a esas historias. “Encontré una manera y escribí un relato plural. Es la historia de cualquier persona que haya vivido el exilio o el inxilio (haberse quedado encerrado dentro del país). Lo hice como un homenaje y como una devolución de la memoria. Conté con Agustín Comotto que es un dibujante más joven que yo, que fue exiliado de niño y él hace su visión de las cosas. Su trabajo es precioso”, detalla.

“La memoria es algo que avanza y que nos va constituyendo. El libro intenta avanzar en lo ya dicho. No repite cosas que ya se contaron”, declara.

Obligado destaca que tiene una mirada diferente del exilio. “Yo me siento parte de un país en movimiento”, asegura la autora. “Muy conscientemente he trabajado el exilio como la pérdida, pero también la ganancia. No me parece que todo se ha perdido en el exilio. Me parece que no tener patria también es muy interesante”, afirma.

“Estas cosas son muy incómodas de decir, pero si no somos capaces de decirlas no podemos entender al emigrante que es una persona que tiene una pequeña patria portátil y que funciona con una libertad que, a veces, no tiene una persona que no se ha movido”, subraya.

La microficción en España

Uno de los méritos de Obligado ha sido revelarle a España la microficción. “Yo no cree el género, porque había muchísimo ya en América Latina, pero no había llegado a España”, asevera. Ella, que es una ávida lectora, conocía obras importantes de ese tipo y quería compartirlas con sus estudiantes, pero no existía material en su país adoptivo.

En ese momento conoció a un editor de Páginas de Espuma y le propuso realizar una antología. El resultado fueron dos obras recopilatorias: Por favor, sea breve 1y 2. El primer tomo reunió 167 microrrelatos creados por 80 de los más relevantes autores de habla hispana, entre ellos, el guatemalteco Augusto Monterroso, creador del que fue llamado el cuento más corto del mundo: El dinosaurio.

Precisamente, en la portada de esa primera antología aparece el cuerpo de un dinosaurio y en el segundo tomo se ve solo una pequeña parte de la cola del mismo animal y, detrás de ella, una hormiga que, según Obligado, representa al gran cúmulo de autores que continúan con la tradición de las microficciones.

En su literatura, compuesta por más de 35 obras, la literata proyecta sus convicciones de manera abierta. Piezas como su novela Salsa (2002), en la que, de acuerdo con la nota editorial que la acompaña, “entrelaza las vidas de mujeres inmigrantes y locales en Madrid, explorando amor, identidad y complicidad…”, ofrecen una perspectiva de su punto de vista.

Al preguntarle por qué elegir como título Salsa y no tango o flamenco, la autora explica: “Vivo en Madrid y lo que ahí llega es gente que baila salsa. Además, la salsa se come y se cocina… tiene una gran cantidad de sentidos. Al dolor de vivir, la salsa responde con la alegría de bailar”.

Otra de sus obras en las que las mujeres son las grandes protagonistas es La hija de Marx (1996). “Es un libro de las exiliadas rusas que rodearon a Marx y muestro cómo frente al dolor y la tortura, las mujeres responden con la felicidad de la carne. Es una novela en donde las mujeres van contando su experiencia, nada santa, por cierto, de vivir en torno a esos hombres famosos”.

Sanación y esperanza

Obligado admite que en su obra hay también un afán de sanación. “Creo que la gente que ha vivido la violencia en algún momento se tiene que hacer esta pregunta: ¿Me voy a instalar en el dolor o voy a tratar de salir? Yo creo que bailando se puede salir de muchos lugares”.

La autora manifiesta su preocupación por las ideas “apocalípticas” que se difunden en el mundo. “En París leí un cartel que decía: ‘No tenemos tiempo para el pesimismo’ y me pareció que es una buena observación. No podemos decirles a los chicos jóvenes que el mundo se acaba. Hay que darles la posibilidad de cambiar aquello que puede cambiar”, añade.

“Si a mí me preguntan cuál es el camino, diría que es la educación. Por eso el poder quita dinero a las universidades, corta la investigación, no da becas a los chicos. El poder es mucho más inteligente de lo que parece. Por eso debemos ser más inteligentes nosotros y no dejarnos desposeer de esa manera”, concluye.

Entre los libros de Clara Obligado se encuentran “Exilio”, “Tres maneras de decir adiós”, “Todo lo que crece”, “El libro de los viajes equivocados” y “Un árbol de compañía”.
(Fotografía Prensa Libre: María Reneé Barrientos Gaytan)

¿Nuevos lectores?

Para quienes no han leído su obra, Obligado recomienda comenzar con cuatro de sus títulos, que son descritos así por su editorial:

· El libro de los viajes equivocados (2011): “Un libro en espiral cargado de historias y sensaciones de la mano de una de las autoras actuales de más prestigio en el género”.

· Todo lo que crece (2021): “Un ensayo brillante, exquisito y certero sobre la naturaleza y su relación con la escritura”.

· Tres maneras de decir adiós (2024): “Una obra que encierra una honda reflexión sobre escribir y escribirse, que milita contra posibles ucronías pesimistas y dibuja, con destreza, un tríptico apasionante y conmovedor”.

· Exilio (2026): “El golpe de estado cívico-militar que tuvo lugar en Argentina hace 50 años llevó a mucha gente al exilio. Esta es una de las muchas historias posibles…”

Fuente original: Prensa Libre

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