Cómo EE. UU. negociaría con los “terceros países” para que reciban a migrantes deportados
EE. UU. habría invertido US$410 millones para lograr acuerdos con “terceros países” y así reciban a migrantes deportados.
Según documentos internos del gobierno revisados por The Washington Post, a finales de junio la administración Trump había autorizado o prometido al menos US$410 millones para facilitar acuerdos con 31 países, principalmente de África y América Latina.
¿Cuánto dinero da EE. UU. a los “terceros países”?
Lo que los países reciben a cambio en virtud de estos acuerdos varía considerablemente. Los documentos internos de la denominada Oficina de Remigración revisados por The Post muestran compromisos financieros que incluyen US$81 millones en pagos directos a 13 gobiernos extranjeros.
Si bien esta suma total es pequeña en términos del presupuesto estadounidense, a menudo representa un aumento masivo de fondos destinados a regímenes autoritarios que anteriormente recibían cantidades menores de Estados Unidos.
Los acuerdos se redactaron mediante contratos diseñados para eludir los requisitos legales, incluidas las garantías de derechos humanos, que rigen la mayoría de los gastos de asistencia exterior, según fuentes familiarizadas con los acuerdos.
La administración también ha prometido subvenciones por un total de US$179 millones a la Organización Internacional para las Migraciones y US$124 millones a la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) para proyectos relacionados con refugiados e infraestructura en terceros países.
Si bien estas organizaciones no son parte directa de los acuerdos, dicho financiamiento fue negociado por los gobiernos extranjeros en el marco de sus acuerdos de deportación, según documentos gubernamentales y fuentes familiarizadas con los acuerdos.
Según personas familiarizadas con estos acuerdos, estos pagos han sustituido en gran medida las contribuciones voluntarias que el gobierno estadounidense tradicionalmente hacía a las organizaciones de ayuda internacional y se utilizan como “incentivos” para conseguir que los países extranjeros acepten a los deportados de terceros países.
Estados Unidos se ha comprometido a aportar al menos US$410 millones para apoyar los esfuerzos de deportación en terceros países, incluyendo US$81 millones en pagos directos a más de una docena de gobiernos.
La administración se comprometió a otorgar cientos de millones de dólares en subvenciones a organizaciones como la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
Estas organizaciones no participan directamente en los acuerdos; los fondos se negocian entre los gobiernos como parte de los mismos.
Entre las organizaciones se encuentra la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), que ayuda a los inmigrantes que buscan asilo en terceros países.
El resto del dinero se destinó a otras organizaciones.
Las condiciones de los gobiernos extranjeros
Los acuerdos varían considerablemente en tamaño y alcance, ya que los gobiernos extranjeros establecen diversas condiciones, según documentos internos del Departamento de Estado.
Por ejemplo, Uganda solo aceptará a ciudadanos africanos, mientras que la vecina República Democrática del Congo ha dictado lo contrario, al no aceptar a nadie de África.
Varios países, entre ellos la República Centroafricana y Eswatini, han accedido a recibir a delincuentes violentos, pero otros, como Ghana y Sierra Leona, solo admiten a infractores no violentos.
Según funcionarios actuales y antiguos del Departamento de Estado, la tendencia es que la administración está cerrando los acuerdos lo más rápido posible.
A pesar de los crecientes costos y complejidades, afirman que los contratos requieren una supervisión mínima sobre cómo se gasta el dinero y cómo se trata a los migrantes, incluso en países terceros gobernados por regímenes autoritarios.
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