Cómo la reputación de una empresa influye en el acceso a inversión y financiamiento

Cómo la reputación de una empresa influye en el acceso a inversión y financiamiento

La reputación empresarial gana peso en las decisiones de inversión. Expertos explican, durante el foro Arquitectura Reputacional 2026, organizado por Prensa Libre, cómo la gobernanza, los controles internos y la gestión de riesgos pueden determinar el...

27 agosto 2026
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Los problemas de reputación de una empresa pueden trascender la percepción de clientes y consumidores y convertirse en un factor que incida directamente en sus posibilidades de obtener financiamiento.

El foro Arquitectura Reputacional fue planteado por Prensa Libre como un espacio para analizar la reputación corporativa como un activo estratégico para el crecimiento de los negocios y abordar su relación con la gobernanza, la innovación, la tecnología y la inteligencia artificial.

Al inaugurar Arquitectura Reputacional 2026, Christian Blank, gerente general de Prensa Libre, puso el punto de partida de la discusión en la confianza.

Blank señaló que esta puede tardar años en construirse y perderse en muy poco tiempo, especialmente en un entorno en el que información periodística rigurosa y contenidos falsos pueden circular con una velocidad y un alcance similares.

En ese contexto, afirmó que una buena decisión puede fortalecer una marca durante años, mientras una crisis mal gestionada puede poner en riesgo décadas de trabajo.

Blank destacó que la reputación dejó de ser un asunto exclusivo de los departamentos de comunicación y pasó a ser una responsabilidad vinculada al liderazgo, la cultura y la coherencia de toda la organización.

Esto implica directamente al gerente general, la junta directiva y quienes toman decisiones diariamente. Además, no es un desafío exclusivo de las grandes corporaciones: organizaciones de cualquier tamaño dependen de la confianza de clientes, trabajadores, proveedores, accionistas y de la sociedad en la que operan.

La reputación no debería ser solamente algo que medimos, debería ser algo que gestionamos”, afirmó Blank al explicar el propósito del encuentro.

Gobierno corporativo entra en el análisis

Catalina Rojas, especialista en gobierno corporativo de BID Invest, explicó durante el foro Arquitectura Reputacional 2026, que la institución analiza aspectos relacionados con la integridad, el gobierno corporativo y la reputación como parte de sus procesos para determinar si participa en una transacción con una empresa.

Al evaluar una posible operación, BID Invest revisa asuntos de integridad y los antecedentes de las personas que están detrás de la toma de decisiones. Rojas indicó que han existido casos en los que eventos reputacionales explícitos, que las compañías no pudieron explicar o mitigar oportunamente, terminaron afectando la posibilidad de avanzar con una operación.

El planteamiento conecta directamente la reputación con el acceso al capital: una contingencia reputacional puede transformarse en un impacto financiero si deteriora la confianza de quienes deben decidir si invierten o financian una organización.

BID Invest forma parte del Grupo BID y se encarga del financiamiento al sector privado. Además del capital que proporciona, trabaja con las empresas en áreas como gobierno corporativo, integridad, ética y reputación, que forman parte del valor agregado que incorpora en sus transacciones.

Rojas explicó que, durante el proceso de debida diligencia (due diligence) previo a la aprobación de determinados financiamientos, existe un componente específico destinado a analizar cómo funcionan los sistemas de gobierno corporativo de las organizaciones.

El objetivo es identificar riesgos o brechas que deban corregirse durante la vigencia de la operación y detectar oportunidades para fortalecer la gobernanza de las empresas.

Catalina Rojas Marulanda, oficial principal de gobierno corporativo de BID Invest, impartió la conferencia: Sin reputación no hay capital: el nuevo criterio de inversión en América Latina y El Caribe. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González)

Para Rojas, esto parte de una premisa: “las organizaciones y las empresas son producto de las decisiones que se toman”. En esa misma lógica, sostuvo que la reputación refleja la calidad de los procesos de decisión y del liderazgo dentro de una compañía.

Por ello, el gobierno corporativo no debe entenderse únicamente como una estructura formal. Incluye la manera en que se dirigen y controlan las organizaciones, cómo toman decisiones las juntas directivas y la alta gerencia y cómo funcionan los mecanismos de control, monitoreo de riesgos, rendición de cuentas y transparencia.

Las juntas directivas están en el centro

Uno de los mensajes centrales de Rojas fue el papel de las juntas directivas en la prevención y gestión de los riesgos reputacionales.

La especialista explicó que una estructura sólida de gobierno corporativo permite que las organizaciones reaccionen mejor ante fraudes, problemas éticos, incumplimientos u otras contingencias.

Una auditoría interna adecuada proporciona mejor información a la junta directiva; una junta correctamente integrada aporta perfiles con mayor capacidad para resolver situaciones complejas, y un sistema robusto de gestión de riesgos facilita identificar, evaluar, mitigar y administrar amenazas.

Esto no significa que una empresa pueda eliminar completamente los riesgos. El objetivo, explicó, es desarrollar capacidad para resistir mejor, reaccionar con mayor rapidez y responder adecuadamente a sus grupos de interés.

Rojas comparó el gobierno corporativo con las raíces de una organización: aunque muchas veces no son visibles, su fortaleza determina la calidad de los resultados y de los procesos de decisión. Cuando esas raíces son débiles, la empresa tiene menos capacidad para enfrentar contingencias, incluidas aquellas que pueden convertirse en un riesgo financiero de largo plazo.

BID Invest evalúa cinco grandes componentes: el compromiso con el gobierno corporativo; la estructura y funcionamiento de la junta directiva; la gobernanza y relación con las partes interesadas; la transparencia; y la divulgación de información. El análisis se adapta a la realidad y al tamaño de cada organización y no se limita al cumplimiento de listas o requisitos formales.

La diferencia entre tener políticas escritas y aplicarlas efectivamente también resulta determinante. Rojas advirtió que pueden existir compañías con sistemas formales muy desarrollados, pero cuya cultura interna no acompaña esas reglas. Esa ruptura puede terminar provocando contingencias reputacionales y, posteriormente, consecuencias financieras.

La reputación comienza antes de la crisis

Ese argumento fue precedido durante el foro por Andrés Dávila, quien abordó “el mapa real de la reputación” y sostuvo que uno de los errores empresariales consiste en pensar que una crisis reputacional comienza cuando aparecen comentarios negativos, publicaciones en redes sociales o titulares adversos.

Según Dávila, lo que se vuelve visible en ese momento puede ser consecuencia de decisiones tomadas días, meses o incluso años antes. Por eso planteó la reputación como el resultado de un “sistema invisible” que atraviesa las decisiones y operaciones de una organización.

Para ilustrarlo recurrió al incidente sufrido en enero del 2024 por un avión de Alaska Airlines. Su argumento fue que el impacto reputacional visible estuvo precedido por problemas en procesos y controles que, posteriormente, terminaron convirtiéndose en una crisis pública.

De allí que, según Dávila, la pregunta para una organización no debería ser únicamente qué hacer cuando aparece una crisis, sino qué ocurrió antes y qué dejó de hacerse para permitir que el problema llegara hasta ese punto.

Andrés Dávila Spiegeler, fundador y director de transformación de Brandeable, impartió la charla sobre el mapa real de la reputación. (Foto Prensa Libre: Juan Diego González)

Su modelo comienza con las decisiones adoptadas por los líderes y las juntas directivas, continúa con políticas, procesos y acciones concretas y termina reflejándose en comportamientos de los grupos de interés: que una persona compre, recomiende o quiera trabajar con la compañía, o que un banco o inversionista decida financiarla.

Dávila también destacó que las empresas son evaluadas simultáneamente por diferentes públicos: trabajadores y potenciales empleados, clientes, bancos, inversionistas, reguladores y comunidades.

Por ello, afirmó que contar con equipos de comunicación, monitoreo de conversaciones, políticas de crisis o declaraciones de misión y valores no es suficiente si detrás no existe un sistema que gestione de manera coherente la reputación.

El resultado esperado es que los bancos confíen en una empresa por la calidad de sus decisiones y administración y que los clientes la recomienden por la experiencia que realmente tienen con ella, no solamente por una campaña de comunicación. El sistema reputacional, resumió, debe mantener alineados lo que una organización dice, cómo actúa y por qué lo hace.

Fuente original: Prensa Libre

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