¿Cómo se imprime Prensa Libre? De la noticia al papel, así cobra vida cada edición que recorre Guatemala
Cada edición de Prensa Libre nace en la redacción y, tras pasar por diseño, preprensa e impresión, comienza de madrugada su recorrido hacia distintos puntos de Guatemala.
Antes de que un ejemplar de Prensa Libre llegue a una casa, un quiosco, una tienda o las manos de un lector, la noticia ya atravesó varias etapas. Primero fue un dato, una llamada, una entrevista o una cobertura; después se convirtió en texto, fotografía y diseño. Horas más tarde, las placas están listas, la rotativa comienza a moverse y el papel adquiere titulares, imágenes y color.
Ese recorrido se repite cada día y reúne a periodistas, editores, diseñadores, técnicos de preprensa, operadores de impresión y personal de despacho. El objetivo final es uno: que la información producida durante la jornada se transforme en un periódico y comience su viaje por Guatemala.
Todo comienza con la noticia
El proceso nace mucho antes de que las máquinas de impresión entren en funcionamiento. Alex Rojas, editor de Nacionales, explica que parte del contenido se planifica con anticipación, aunque la actualidad puede cambiar la agenda en cualquier momento.

Los reporteros salen a buscar información, consultan fuentes, verifican datos y construyen el enfoque de cada nota. Luego intervienen los editores, quienes revisan el contenido antes de que pase a las siguientes etapas.
La dinámica responde al mismo principio que ha acompañado al periódico durante 75 años: los acontecimientos pueden cambiar durante el día y la edición debe adaptarse a ellos antes del cierre.
Cuando las noticias comienzan a tomar forma
Alrededor del mediodía, las páginas empiezan a adquirir su apariencia definitiva.
Emilio Soto, diseñador gráfico, participa en la etapa en la que textos, fotografías, titulares y demás elementos visuales encuentran su lugar dentro de cada página.

El diseño no consiste únicamente en llenar espacios. Cada información necesita una jerarquía visual que permita al lector reconocer qué es lo más importante, recorrer las páginas y entender cómo se organiza la edición.
Ese proceso continúa mientras la redacción todavía trabaja. La edición cierra aproximadamente a las 20.00 horas, cuando las páginas terminadas comienzan a trasladarse hacia preprensa.
Preprensa: preparar cada página para llegar al papel
Una página terminada en pantalla todavía no puede entrar directamente a la rotativa.
Kelvin Alvizuris, montador digital de Preprensa, explica que el contenido pasa por un proceso de imposición, en el que las páginas son organizadas de acuerdo con la forma en que posteriormente serán impresas.
También se calibra el color. El papel periódico no tiene el blanco de una pantalla o de otros soportes de impresión, por lo que los técnicos deben equilibrar imágenes y tonalidades para obtener contraste y color adecuados, sin que el resultado termine demasiado oscuro o demasiado claro.
Cuando todo está listo, se generan las placas que permitirán llevar las páginas hasta la máquina de impresión.
La rotativa comienza a dar vida al periódico
Entonces cambia el sonido de la planta.
Las últimas placas llegan al área de impresión, las bobinas de papel están preparadas y la rotativa comienza a trabajar. Hugo Aquino, coordinador de Impresión, explica que la máquina utilizada alcanza una capacidad aproximada de 17 mil ejemplares por hora.

En otro tiempo, imprimir una noticia implicaba un procedimiento completamente diferente. Los textos se componían línea por línea y se fundían en plomo. Las páginas se producían únicamente en blanco y negro y buena parte del trabajo dependía de procesos manuales.
Hoy, el sistema ófset permite trasladar al papel textos, fotografías y color a gran velocidad. En cuestión de minutos, aquello que durante el día fue información en una pantalla comienza a multiplicarse en ejemplares impresos.
De una máquina plana a las rotativas
La historia de este proceso comenzó con la primera edición de Prensa Libre, publicada el 20 de agosto de 1951. Los primeros ejemplares fueron producidos en la Imprenta Iberia, con una máquina plana manual que databa de 1900.
Aquella primera edición tuvo como titular principal “Alarmante Consumo de Drogas”. El ejemplar constaba de 12 páginas —ocho de lectura y cuatro de anuncios— y se vendió por cinco centavos.
Dos años después, en 1953, llegó la primera rotativa propia. Fue bautizada Huracán y tenía capacidad para imprimir alrededor de 1,500 ejemplares por hora.
La tecnología continuó evolucionando. En 1963 se incorporó una rotativa Goss Universal, capaz de producir hasta 30 mil ejemplares de 64 páginas por hora, mientras que en 1975 Prensa Libre adoptó el sistema ófset.

En 1988 se adquirió la Harris Cottrell 845, otra de las máquinas que forman parte de la historia de impresión del periódico.
Los cambios también alcanzaron la preprensa. En 1998 se pasó del sistema fotomecánico al sistema digital CTF —Computer to Film— y, en el 2004, se incorporó el sistema CTP —Computer to Plate—, con el cual la información se traslada directamente a las placas utilizadas para imprimir.
De las líneas fundidas en plomo a los archivos digitales, las máquinas y los procedimientos cambiaron, pero el propósito continúa siendo el mismo: convertir las noticias en páginas que puedan llegar a los lectores.
El último paso antes de llegar al lector
Cuando los ejemplares salen de la rotativa, el recorrido todavía no ha terminado.
Comienza entonces el trabajo de Despacho, coordinado por Víctor Santos. Allí, los periódicos se organizan según las rutas que los llevarán a distintos puntos del territorio nacional.
Se preparan los envíos hacia Petén, el norte, sur y occidente, además de los ejemplares destinados a suscripciones y venta en la calle.

La meta es que el primer lote esté preparado antes de la medianoche. Mientras buena parte de Guatemala duerme, los periódicos comienzan a desplazarse para estar disponibles durante las primeras horas del día.
Después de redactar, verificar, diseñar, calibrar, imprimir, compaginar y distribuir, una noticia que horas antes estaba en una pantalla termina convertida en papel.
A 75 años de aquella primera edición del 20 de agosto de 1951, las máquinas, los procesos y la velocidad han cambiado. El recorrido esencial permanece: una noticia comienza con alguien que busca contar lo que ocurre y termina frente a alguien que quiere saberlo.
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