
Confianza de ejecutivos globales cae a mínimo en cinco años por IA, aranceles y ciberamenazas
La confianza de los principales ejecutivos en el crecimiento de ingresos para 2026 se desploma al nivel más bajo en cinco años, afectada por la inteligencia artificial, aranceles y amenazas cibernéticas.
La confianza de los consejeros delegados de las mayores empresas a nivel mundial en la evolución de sus ingresos para el año 2026 ha registrado su nivel más bajo en los últimos cinco años. Esta tendencia a la baja responde principalmente al impacto que están teniendo la inteligencia artificial (IA),las políticas arancelarias y las crecientes ciberamenazas, según revela la 29ª edición de la Encuesta Mundial realizada por PwC, presentada recientemente en el marco del Foro Económico Mundial en Davos.
En esta investigación participaron 4,452 ejecutivos provenientes de más de 100 países, lo que otorga una visión global y representativa sobre las perspectivas empresariales. Solo tres de cada diez encuestados manifestaron estar muy o extremadamente confiados en que sus ingresos crecerán durante los próximos doce meses, una caída significativa con respecto al 38% registrado en 2025 y al 56% en 2022.
Factores que alimentan el pesimismo de los líderes corporativos
El informe identifica múltiples causas para este descenso en la confianza. Entre las más notorias se encuentran los retornos desiguales que las inversiones en inteligencia artificial están generando, el aumento de los riesgos derivados de la geopolítica y la intensificación de las amenazas cibernéticas a nivel global.
Durante la presentación del estudio, el presidente de PwC destacó que el año 2026 será crucial para la inteligencia artificial. Según el análisis, solo un pequeño grupo de empresas está obteniendo beneficios económicos significativos de la IA, mientras que la mayoría aún se encuentra en etapas experimentales o de prueba y no ha logrado traducir sus inversiones en resultados tangibles.
Este desequilibrio entre compañías líderes y rezagadas en IA podría profundizarse si estas últimas no aceleran su adopción y desarrollo tecnológico. La encuesta confirma que los propios ejecutivos reconocen que, hasta ahora, las inversiones en tecnología no se han reflejado en retornos sustanciales, situación explicada por la rápida evolución tecnológica, la incertidumbre derivada de conflictos geopolíticos y la presión económica global.
Perspectiva de los ejecutivos en España
En comparación con sus homólogos internacionales, los directivos españoles muestran un optimismo ligeramente mayor: un 38% confía en una mejora de ingresos para el próximo año, aunque esta cifra es inferior al 43% registrado en 2025. A mediano plazo, a tres años vista, la percepción mejora, ya que el 49% de los directivos a nivel mundial y un 40% en España anticipan incrementos claros en sus ingresos.
El reto tecnológico y la influencia de la inteligencia artificial
El principal desafío identificado por los ejecutivos a nivel global es el ritmo acelerado que impone la transformación tecnológica, especialmente en lo relacionado con la IA. Un 42% de los encuestados destacó este aspecto como el reto más evidente que deben enfrentar.
En cuanto a los resultados concretos, solo un 12% de los participantes ha logrado un impacto positivo directo de la IA en sus beneficios, ya sea mediante reducción de costos o aumento de ingresos. Un 33% afirmó haber mejorado ambos indicadores, mientras que un 56% aún no ha observado resultados significativos.
Aranceles y ciberamenazas: riesgos económicos clave
En el ámbito de la política comercial, uno de cada cinco ejecutivos (20%) considera que su empresa está altamente o extremadamente expuesta a pérdidas económicas derivadas de la imposición de aranceles durante los próximos doce meses. Sin embargo, esta percepción varía considerablemente según la región geográfica.
Por otra parte, la amenaza de los ciberataques está en aumento. Un tercio de los directivos (31%) los identifica como un riesgo grave, cifra que ha crecido desde el 24% en 2025 y el 21% en 2022. En respuesta, un 84% de los encuestados manifiesta su disposición a reforzar las medidas de seguridad cibernética para mitigar estos riesgos.
Otras preocupaciones empresariales
Además de los factores mencionados, otros elementos que contribuyen a la disminución del optimismo entre los ejecutivos incluyen la volatilidad macroeconómica (31%),la disrupción tecnológica (24%) y la incertidumbre geopolítica (23%). Por su parte, el temor a la inflación ha experimentado un leve descenso, pasando del 27% al 25%.
Perspectivas de inversión internacional y destinos preferidos
A pesar de este contexto de incertidumbre, la encuesta revela que el 51% de las empresas planea realizar inversiones internacionales en el próximo año. Estados Unidos se posiciona como el principal destino para el 35% de los encuestados, seguido por Reino Unido, Alemania, China e India. España también figura entre los diez países más atractivos para la inversión extranjera directa.
Contexto para Guatemala
En un entorno global marcado por estos desafíos, Guatemala enfrenta la necesidad de adaptarse a las transformaciones tecnológicas y económicas que impactan a las grandes empresas. La atracción de inversión extranjera directa en sectores clave del país, así como el fortalecimiento de la infraestructura tecnológica y la seguridad cibernética, serán factores determinantes para mantener la competitividad y fomentar el crecimiento económico sostenible.
El panorama global descrito por la encuesta de PwC pone en evidencia la urgencia para que las empresas, incluyendo las del ámbito guatemalteco, aceleren sus estrategias de innovación y adopten medidas proactivas frente a los riesgos internacionales, especialmente en materia tecnológica y comercial.
Conclusiones
La caída en la confianza de los líderes empresariales más influyentes del mundo refleja un periodo de grandes retos y transformaciones. La inteligencia artificial, aunque prometedora, aún genera incertidumbre sobre su rentabilidad a corto plazo. Los aranceles y las amenazas cibernéticas constituyen riesgos que exigen respuestas estratégicas y coordinadas. En este contexto, las decisiones que tomen las compañías en 2026 serán determinantes para su posición en un mercado cada vez más competitivo y complejo.
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