Cristo de la Calle: el proyecto que busca crear un albergue para personas sin hogar en Guatemala
Desde hace nueve años, un grupo de voluntarios sale cada 15 días a las calles de la zona 1 para llevar comida, escuchar historias y construir una nueva forma de ayudar.
Son las seis de la tarde y en la sede de Regnum Christi, en la zona 10, ya se siente el ajetreo. Los voluntarios llegan, preparan la comida, clasifican la ropa, comparten experiencias y comentan sobre sus vidas. Todo, mientras acomodan lo necesario para que, dos horas después, el grupo de jóvenes salga hacia la zona 1 de la Ciudad de Guatemala a buscar a quien nadie más busca.
Ocurre cada 15 días, desde hace nueve años, y todo comenzó con cuatro amigos que decidieron que no bastaba con hablar de ayudar; había que salir a hacerlo.
Así nació Cristo de la Calle, en el 2018. Lo que empezó como una salida mensual de un puñado de jóvenes se convirtió, con el tiempo, en una convocatoria que ha llegado a reunir hasta a 140 voluntarios en una sola noche. “Somos creados por amor y para amar”, afirma María José García, una de las voluntarias y actuales coordinadoras del apostolado.
Ruta de la ayuda
A las 8 de la noche, con la comida lista, el grupo camina hacia dos puntos que conoce de memoria: los alrededores del Hospital San Juan de Dios y la Plaza Central.
Ahí no solo entregan cena y ropa; también se sientan a conversar.
Para García y Emilio Flores, uno de los miembros con los que nació la idea de ayudar, es precisamente esa parte —la de escuchar— la que termina siendo tan importante como la comida misma. “A veces, la gente lo que necesita es que la escuchen”, dice Flores.
Y no es un gesto que vaya solo en una dirección: con los años, son las propias personas que reciben la ayuda quienes empiezan a correr la voz e invitar a más gente a sumarse. “Todas las personas nos han enseñado muchísimo”, coinciden.

Los voluntarios
El apostolado tiene raíces católicas —nació dentro del movimiento Regnum Christi—, pero en la calle esa frontera se disuelve. Los voluntarios son de todas las edades y creencias, sin hacer de la fe un requisito para ayudar, sentarse a comer o hablar.
Las convocatorias para sumar voluntarios se hacen casi enteramente por redes sociales, igual que buena parte de las donaciones, que llegan en especie o en efectivo de quienes quieren aportar sin necesariamente salir a la calle.
“Hay una alegría en el servir”, resume Flores respecto de la labor que realizan cada quincena, pues, a pesar del cansancio, están dispuestos a apoyar.

Un plato, un hogar
Casi una década después de esas primeras salidas, Flores y García sienten que el proyecto puede dar un paso más grande. El país cuenta con muy pocos albergues de tiempo completo, pues los que existen abren solo de noche o en temporadas específicas, como los meses fríos, lo que obliga a las personas en situación de calle a salir cada mañana sin un lugar estable al cual volver. Cristo de la Calle quiere ser el primero en cambiar esa situación.
Con la meta de financiar ese albergue, para el 11 de octubre organizan su primer gran evento de recaudación de fondos que denominan “Un plato, un hogar”, en el Coliseo Xtrem Park, con espacio para 650 personas.
Será un día pensado para toda la familia, con paella gigante y food trucks —de la mano de Arrozgua—, concierto en vivo, exhibiciones de bici y moto, inflables, trail hiking, bingo y un bazar de emprendedores. La meta no es solo recaudar, sino que más personas conozcan el proyecto y se animen a ser parte de este, ya sea como voluntarias o como donantes.
Quienes deseen sumarse pueden escribir en el instagram @cristodelacalle_gt.
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