Cuando los antibióticos dejan de funcionar: la amenaza de las superbacterias en Guatemala

Cuando los antibióticos dejan de funcionar: la amenaza de las superbacterias en Guatemala

Con más frecuencia se observa cómo las infecciones en los seres humanos son más difíciles de atender, debido a la resistencia a los antibióticos.

11 octubre 2026
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Una cirugía, un parto o incluso el tratamiento de una fractura suelen ser procedimientos médicos rutinarios. Sin embargo, cuando una infección asociada a estos deja de responder a los antibióticos disponibles, el tratamiento puede volverse mucho más complejo.

Este problema ocurre cada vez con más frecuencia, debido a la resistencia a los antimicrobianos (RAM), un fenómeno que permite que ciertas bacterias sobrevivan a medicamentos utilizados para eliminarlas. Estas son las llamadas “superbacterias”. Como resultado, algunas infecciones requieren tratamientos más largos y costosos o se tienen menos opciones terapéuticas disponibles.

Según cálculos publicados en la revista The Lancet, las infecciones asociadas con bacterias resistentes a los antibióticos estuvieron relacionadas con 4.7 millones de muertes en el mundo durante el 2021 y se espera que esta cifra aumente a 8.2 millones para el 2050. Por esta razón, la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que la RAM es una de las principales amenazas para la salud pública mundial.

Aunque solemos asociar las bacterias con enfermedades, la realidad es que convivimos con millones de ellas todos los días, ya que forman parte de nuestro organismo. Muchas cumplen funciones importantes para nuestra salud, pues ayudan en la digestión, contribuyen al funcionamiento del sistema inmunológico y dificultan el establecimiento de microorganismos capaces de causar enfermedades.

La mayoría puede permanecer en el cuerpo sin causar problemas. Sin embargo, en ciertas circunstancias —heridas, sistema inmunitario debilitado, etc.—  pueden volverse perjudiciales para la salud humana y causar infecciones al llegar a partes del cuerpo que normalmente están libres de bacterias, como las vías urinarias o el torrente sanguíneo. Cuando bacterias resistentes a los antibióticos son las causantes de la infección, las opciones de tratamiento son más limitadas.

Alianza científica

Cuando se habla de RAM, la mayoría de las personas piensa en pacientes hospitalizados o en infecciones graves. Sin embargo, investigaciones efectuadas en distintos países han mostrado que muchas personas pueden portar estas bacterias sin presentar síntomas. En otras palabras, algunas pueden estar “colonizadas” con bacterias resistentes  sin que estas estén causando una infección.

Las personas colonizadas por bacterias resistentes corren   mayor riesgo de desarrollar infecciones y pueden transmitirlas. Por esta razón, los investigadores han comenzado a interesarse no solo en las personas que desarrollan infecciones, sino también en aquellas que portan estas bacterias sin presentar una infección.

Investigadores del Centro de Estudios en Salud (CES) de la Universidad del Valle de Guatemala (UVG) y de Washington State University (WSU) desarrollaron los estudios titulados Resistencia Antimicrobiana en Comunidades y Hospitales (Arch, en inglés).

Estas investigaciones, apoyadas por la Red Mundial de Laboratorios y Respuesta a la Resistencia a los Antimicrobianos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC,  en inglés), nacieron de la pregunta: ¿qué tan frecuente es la colonización con bacterias resistentes y qué factores están relacionados con ella?

Para responderla, los investigadores evaluaron a personas hospitalizadas y a personas sanas de la comunidad. A diferencia de muchos estudios que se enfocan solo en identificar las bacterias resistentes en personas que presentan una infección, los estudios Arch se han centrado en la colonización gastrointestinal de bacterias resistentes. Esto permite observar la presencia de bacterias resistentes antes de que causen enfermedad, entender mejor en qué contextos aparecen con mayor frecuencia e identificar posibles oportunidades para su prevención.

Una investigación en Guatemala encontró que el 67% de los pacientes hospitalizados evaluados portaba bacterias resistentes a las cefalosporinas de tercera generación. (Foto Prensa Libre: Cortesía UVG)

No solo en hospitales

Los hallazgos de los estudios Arch en Guatemala confirmaron algo que ya se observaba en hospitales de muchos países: la presencia de bacterias resistentes a los antibióticos es frecuente. Según los resultados publicados en la revista Clinical Infectious Diseases, el 67% de los pacientes hospitalizados evaluados en Guatemala estaban colonizados con bacterias resistentes a las cefalosporinas de tercera generación, un grupo de antibióticos ampliamente utilizado para tratar distintas infecciones —entre estos  Ceftriaxona, Cefotaxima, Ceftazidima—.

Además, el 37% portaba bacterias resistentes a los carbapenémicos, antibióticos que suelen reservarse para situaciones en las que otras opciones de tratamiento ya no funcionan —por ejemplo, Imipenem, Meropenem, Ertapenem—.

Los resultados obtenidos en personas evaluadas de la comunidad también llamaron la atención: el 46% estaba colonizado con bacterias resistentes a las cefalosporinas de tercera generación, mientras que el 1% portaba bacterias resistentes a los carbapenémicos.

Estas cifras se encuentran entre las más altas observadas en la red internacional de estudios Arch, según la publicación en Scientific Reports, los niveles de colonización observados en Guatemala fueron superiores a los de Botswana y Chile, similares a los reportados en Kenia, y menores que los documentados en India y Bangladesh.

Lo que hace relevantes estos resultados es que las bacterias evaluadas se encuentran dentro del grupo de patógenos que la OMS clasifica como de prioridad crítica para la salud pública mundial.

La resistencia a los antibióticos puede complicar cirugías, partos y otros procedimientos médicos cuando las infecciones dejan de responder a los tratamientos disponibles. (Foto Prensa Libre: Cortesía UVG)

Más que antibióticos

Los hallazgos del estudio Arch en Guatemala también ayudaron a responder una de las preguntas centrales: ¿qué factores están relacionados con la colonización? En personas hospitalizadas, el uso de antibióticos, estancias prolongadas y ciertos procedimientos médicos estuvieron asociados con una mayor frecuencia de colonización.

Estos factores son similares a los que se han relacionado con un mayor riesgo de infección con bacterias resistentes a los antibióticos y, en muchos casos, pueden mitigarse mediante estrategias de prevención y control de infecciones (PCI) y de optimización del uso de antibióticos (Proa).

En la comunidad, el patrón fue diferente: el uso reciente de antibióticos no estuvo asociado con la colonización. En cambio, la exposición previa a hospitales y clínicas apareció entre los factores asociados con la colonización, incluso en personas que no se encontraban enfermas.

Los investigadores también identificaron asociaciones entre la colonización y características del entorno donde viven las personas: vivir en áreas urbanas con alta densidad poblacional, el tipo de agua potable utilizada en la casa, y la falta de servicios de recolección de basura estuvieron asociados con la colonización.

Estos resultados muestran que la resistencia a los antibióticos no depende solo de los medicamentos que consumimos. Las condiciones del entorno y las interacciones cotidianas también forman parte de una realidad mucho más compleja que los investigadores continúan tratando de comprender.

Nuevas preguntas

Debido a que las bacterias resistentes pueden encontrarse en el ambiente, los investigadores evaluaron distintas fuentes de agua utilizadas en los hogares. En los análisis se identificaron bacterias coliformes y Escherichia coli (E. coli) en algunas fuentes de agua de uso doméstico. Estas bacterias son indicadoras de contaminación fecal, y son parte de la flora intestinal de muchos animales, incluidos los humanos.

Lo preocupante fue que algunas de las bacterias encontradas en las muestras de agua presentaron resistencia a los antibióticos. Estos hallazgos sugieren que el agua podría representar una vía de exposición que merece mayor investigación.

Otro hallazgo surgió al estudiar la colonización en niños guatemaltecos: según los resultados reportados en la revista Vaccine —2026—, los investigadores observaron que los niños vacunados contra el neumococo tenían  menor probabilidad de estar colonizados con bacterias resistentes.

Los análisis sugirieron que esta asociación podría estar relacionada indirectamente con una menor frecuencia de visitas a servicios de salud, un factor asociado con la colonización en estudios anteriores. Estos resultados plantean la posibilidad de que las vacunas contribuyen a reducir la colonización, no solo al prevenir enfermedades, sino también al disminuir exposiciones a la atención médica. Sin embargo, se necesitan más estudios para comprender mejor los mecanismos involucrados.

Además, los estudios identificaron asociaciones entre la salud intestinal y la colonización por bacterias resistentes: los niños que habían presentado episodios de diarrea —una señal de que el funcionamiento normal del intestino se ha alterado— presentaron una probabilidad mayor de portar bacterias resistentes. En cambio, el consumo de yogurt se relacionó con una probabilidad menor de colonización, posiblemente por su efecto beneficioso sobre las bacterias intestinales.

Resultados preliminares de Guatemala también identificaron bacterias resistentes en alimentos —como  pollo crudo adquirido en mercados— y en heces de animales domésticos. Se continúa evaluando el papel que estos podrían desempeñar en la colonización humana.

La investigación científica en Guatemala explora cómo el agua de uso doméstico podría convertirse en una vía de exposición a bacterias resistentes a los antibióticos. (Foto Prensa Libre: Cortesía UVG)

El país frente a una amenaza global

En septiembre del 2024, los Estados miembros de las Naciones Unidas participaron en la segunda Reunión de Alto Nivel sobre resistencia a los antimicrobianos, en la cual se adoptaron nuevos compromisos para fortalecer las acciones frente a este problema. Guatemala forma parte de estos esfuerzos. Durante los últimos años, el país ha fortalecido la implementación de su Plan de Acción Nacional contra la Resistencia a los Antimicrobianos bajo el enfoque de Una Salud, que reconoce la estrecha relación entre la salud humana, la animal y la ambiental.

Desde este enfoque, el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social  mantiene acciones de vigilancia de la RAM en los servicios de salud, que permiten identificar bacterias con resistencia en los hospitales y generar información para orientar las medidas de prevención y control de infecciones.

A estas acciones se suma el trabajo de la Mesa Técnica de Resistencia a los Antimicrobianos, que impulsa esfuerzos para fortalecer la respuesta ante la RAM. Como indica nuestra colaboradora de dicha cartera, Carmen Mazariegos, este trabajo se desarrolla mediante la coordinación intersectorial, reconociendo que la resistencia no se limita a la salud humana y que las bacterias resistentes pueden circular entre las personas, los animales, los alimentos y el ambiente.

En este contexto, la investigación de la  UVG y WSU busca establecer evidencia que permita comprender mejor la realidad en Guatemala. Los estudios han mostrado que la RAM no es un problema limitado a los hospitales y que comprender la colonización es  importante para entender cómo circulan estas bacterias en la población.

Fuente original: Prensa Libre

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