De las lluvias a una sequía más severa: cómo impactará el fenómeno de El Niño a Guatemala a inicios del 2027
En este reporte le explicamos cuáles serán las condiciones de lluvias y calor a finales del 2026, y en qué momento el país alcanzará su punto más crítico hacia principios del 2027, según las proyecciones.
Guatemala experimentará un cambio climático drástico provocado por un evento de El Niño en categoría “Muy Fuerte”, según han clasificado las entidades meteorológicas internacionales.
El país pasará de un cierre de lluvias con precipitaciones acumuladas y riesgo de deslaves en octubre, a un mes de noviembre con incertidumbre muy alta (sin consenso entre modelos), para luego consolidar un periodo prolongado de sequía y calor extraordinario hacia el primer semestre del 2027.
El punto más crítico ocurrirá en mayo del 2027, cuando la lluvia caerá casi a la mitad (−48 %) y el calor aumentará hasta +1.6 °C sobre el promedio histórico.
La causa directa de esta transición se debe a que el fenómeno ya está activo y se volverá “Muy Fuerte” con un 100 % de probabilidad de que continúe.
Para medir la fuerza de este evento, los meteorólogos monitorean una franja del océano Pacífico ecuatorial denominada región “Niño 3.4”.
Esta zona funciona como el “termómetro climático mundial” y cuando las aguas de esta franja se calientan de forma sostenida por encima de lo habitual, alteran la circulación de los vientos y la evaporación a nivel planetario.
De acuerdo con el informe oficial del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh), en el trimestre de julio a septiembre del 2026 la temperatura en la región Niño 3.4 registró un sobrecalentamiento de +2.2 °C sobre lo normal.
Al completarse cinco trimestres móviles consecutivos superando el umbral crítico de +0.5 °C, el fenómeno quedó oficialmente establecido como una fase cálida activa.
Las proyecciones de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) y del Insivumeh confirman que este evento mantendrá una alta intensidad entre fines de 2026 e inicios de 2027, cambiando el patrón habitual de lluvias y haciendo más calor en todo el país.
¿Cómo será la transición entre el exceso de lluvias en octubre y la sequía posterior?
Durante octubre está ocurriendo una fase de transición donde coinciden la humedad acumulada con el calentamiento paulatino de El Niño, según los informes recientes emitidos por el Insivumeh y del Centro de Estudios Ambientales y Biodiversidad (CEAB-UVG) de la Universidad del Valle sobre el fenómeno.
Según ambas entidades, esto genera un exceso temporal de precipitaciones estimado entre +5 % y +25 % respecto al promedio histórico de referencia 1981–2010.
Este superávit de lluvia se concentra principalmente en las regiones de Bocacosta y la Franja Transversal del Norte, donde convergen además otro tipo de sistemas como baja presión y tormentas propias de la época.
Debido a la elevada saturación de agua en los suelos, existe un riesgo inmediato de crecidas de ríos, inundaciones y deslizamientos de tierra en laderas vulnerables.
Pero, según las proyecciones, a partir de noviembre y diciembre del 2026, el sistema atmosférico experimentará un cambio hacia la consolidación de la época seca. La humedad ambiental disminuíra progresivamente y la presencia de El Niño comenzaría a bloquear el ingreso de nuevos sistemas lluviosos sobre el territorio.
De esta manera, el cambio no sucederá de golpe en un solo día, pero sí establece un contraste, debido a que el país pasará de tener suelos saturados y de los aguaceros de octubre a un déficit paulatino de agua que se profundizará durante los primeros meses de 2027.
¿Cuánto aumentarán las temperaturas hacia junio del 2027?
Para evaluar los meses de noviembre de 2026 a junio de 2027, el Centro de Estudios Ambientales y Biodiversidad (CEAB-UVG) analizó la base de datos de 48 estaciones del Insivumeh mediante dos herramientas:
- Método de Años Análogos: Comparación histórica con años pasados.
- Modelo Dinámico WRF: Simulación digital por computadora.
En noviembre existe un contraste drástico: el modelo histórico proyecta un mes muy húmedo (+53 %), mientras que el digital prevé un mes seco (−53 %), por lo que se debe estar preparado para ambos escenarios.
Entre diciembre y marzo, ambos modelos coinciden en que la lluvia bajará entre un −5 % y un −30 % (recibiremos hasta un tercio menos de agua de lo normal) y la temperatura subirá de +0.3 °C a +1.2 °C.
Este aumento no significa que la temperatura total será de 1 °C, sino que hará entre 1 y 2 grados más de calor por encima del promedio habitual de cada mes, lo que acelera la evaporación del agua en el suelo y los ríos.
El punto más crítico llegará en abril y mayo del 2027, con una caída de lluvias del −32 % en abril y −48 % en mayo (lloverá casi la mitad de lo habitual), junto a un pico de calor de +1.6 °C sobre lo normal.
Esta combinación de casi 2 grados extra de calor constante y la mitad del agua habitual secará fuentes hídricas e impactará de lleno el inicio de las siembras agrícolas.
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