Del Ártico a África: las crisis en Ormuz y Bab al Mandeb empujan a Asia a ampliar rutas

Del Ártico a África: las crisis en Ormuz y Bab al Mandeb empujan a Asia a ampliar rutas

1 octubre 2026
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Bangkok, 1 oct (EFE).- Los países asiáticos están diversificando sus rutas comerciales marítimas, con alternativas que van desde el Ártico hasta el sur de África, ante las crisis simultáneas en los estrechos de Ormuz y Bab al Mandeb por los conflictos de Irán y Yemen, que colapsan vías cruciales para el transporte energético y la conexión Asia-Europa.

El objetivo es reducir la exposición a los llamados “cuellos de botella” marítimos –puntos que concentran una parte importante del comercio mundial y cuya interrupción puede afectar al suministro global–, explica a EFE la investigadora principal del Programa de Seguridad Energética y Cambio Climático del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), Jane Nakano.

China y Corea del Sur ya han estrenado la conocida como “autopista polar”, que conecta Asia con Europa por el Ártico, mientras la segunda economía mundial e India recuperan el camino que rodea África, en una muestra del “creciente interés por desarrollar nuevas rutas marítimas y ampliar existentes para diversificar la exposición al riesgo”, señala Nakano.

El cabo de Buena Esperanza

La histórica ruta del cabo de Buena Esperanza, que bordea el sur de África, recobra peso en los planes de China, que reajusta su suministro de petróleo ante las dificultades para atravesar Ormuz y Bab al Mandeb, salidas para buena parte del crudo de Oriente Medio.

Según el medio económico Caixin, petroleros chinos están recogiendo petróleo saudí en el puerto de Sidi Kerir, en la costa de Egipto, a donde llega mediante un transbordo y un oleoducto desde Yanbu, en la costa saudí del mar Rojo, antes de viajar hacia Asia rodeando África por la costa occidental, atravesando el Mediterráneo.

Aunque de mayor distancia, este itinerario permite evitar Bab el Mandeb, paso clave en la ruta que conecta el Mediterráneo con Asia por el canal de Suez, el mar Rojo y el océano Índico, y amenazado por los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán.

India, cuyas exportaciones hacia Europa están viéndose afectadas por el conflicto en Yemen, está optando también por el cabo de Buena Esperanza, y, en lo que respecta a Ormuz, bloqueado en el contexto de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, evita cruzarlo al beneficiarse de las cercanas terminales de Fujairah (Emiratos Árabes Unidos) y Sohar (Omán).

Los retrasos en las entregas de petróleo de Oriente Medio por el conflicto regional también empujan a diversificar proveedores: refinerías chinas aceleraron sus compras de crudo ruso a través del oleoducto Siberia Oriental-Océano Pacífico (ESPO), según la consultora Kpler; mientras países como Japón “aumentaron sus importaciones de petróleo y gas de Estados Unidos”, sostiene Nakano.

 

La “autopista polar”

Otra opción que gana protagonismo es el Ártico: la naviera china Sea Legend estrenó esta temporada un servicio regular, aunque estacional por las condiciones climáticas, que conecta Asia con Europa.

El primero de ocho viajes previstos llegó a Reino Unido el 9 de septiembre con mercancía como baterías y módulos fotovoltaicos, según el medio especializado Lloyd’s List.

La “autopista polar” amplía las opciones comerciales, pero su corta ventana de navegación –de julio a octubre, habitualmente– y su escala todavía limitada impiden que sea una alternativa general a las rutas tradicionales.

“Para China, desarrollar nuevas rutas marítimas en zonas donde el dominio naval estadounidense no está claro o consolidado puede tener un valor estratégico que va más allá de la seguridad energética”, subraya Nakano.

Corea del Sur también aspira a establecer un servicio regular por el Ártico a partir de 2030, plan presentado en enero en un contexto de disrupciones por ataques hutíes en el tráfico del mar Rojo.

En agosto, el carguero PanStar Acro partió de Busán (Corea del Sur) con casi 3.000 contenedores de productos químicos, vehículos usados y componentes automotrices, viaje de prueba para evaluar la viabilidad del itinerario.

Este camino podría reducir cerca de un 30 % la distancia y el tiempo de viaje a Europa respecto a la ruta convencional por el canal de Suez, que atraviesa Bab el Mandeb, aunque su desarrollo depende, entre otros factores, de Rusia, que controla la Ruta del Mar del Norte.

La importancia creciente del Ártico no escapa tampoco a Japón, que prevé revisar próximamente su política para la región ante la “creciente preocupación geopolítica” y el interés por sus recursos y vías fluviales, afirmó la primera ministra nipona, Sanae Takaichi.

Los nuevos itinerarios contribuyen a “diversificar fuentes de suministro”, aunque “no necesariamente sustituyen a las principales rutas marítimas”, sobre todo aquellas que dan acceso a “petróleo y gas a precios competitivos”, como los procedentes del golfo Pérsico, advierte Nakano.

María Carcaboso Abrié

Fuente original: Prensa Libre

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