
Destinos donde se rehabilitaron caminos rurales deben incluir servicios básicos e inversión
La rehabilitación y pavimentación de rutas que conducen a distintos atractivos turísticos representan una oportunidad para ampliar la oferta del país. Sin embargo, especialistas coinciden en que convertir un atractivo en un destino competitivo requiere...
Volcanes, lagos, ciudades coloniales, sitios arqueológicos y una amplia oferta cultural han posicionado a Guatemala como un destino con múltiples opciones para distintos tipos de viajeros. No obstante, para aprovechar ese potencial se requiere fortalecer aspectos como la infraestructura vial que conecta los distintos sitios y los servicios básicos necesarios para ofrecer una experiencia de calidad a los visitantes.
En esa línea, el Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda (CIV) ejecuta proyectos de pavimentación y mejoramiento de caminos rurales en Chimaltenango, Sololá, Alta Verapaz, Quiché, Petén, Huehuetenango y Jutiapa. Las obras buscan mejorar la conectividad de las comunidades, pero también podrían facilitar el acceso a algunos de los principales atractivos turísticos de esos territorios.
Para Jorge Mario Chajón, exdirector del Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat),Guatemala posee una ventaja competitiva frente a otros países de la región por la diversidad de recursos naturales, culturales e históricos que ofrece. El reto, aseguró, consiste en transformar ese potencial en destinos preparados para recibir visitantes.
Chajón explicó que ese proceso comienza por garantizar condiciones mínimas de accesibilidad y servicios para quienes visitan un lugar. “Siempre es importante la accesibilidad. Si no llegamos por carretera, debemos llegar por agua, por aire o por otra vía terrestre”, indicó.
Juan Pablo Nieto, consultor en turismo, coincidió en que una carretera facilita el acceso, pero difícilmente puede generar, por sí sola, un destino turístico. Explicó que existen lugares con un alto potencial turístico cuyos atractivos permanecen aislados y no cuentan con los servicios necesarios. “Hay lugares que tienen muchos atractivos turísticos, pero están dispersos y no están articulados ni cuentan con la infraestructura turística suficiente”, señaló.
Para Nieto, la infraestructura vial constituye apenas uno de los pilares que conforman un destino. A ello debe sumarse una red de servicios turísticos, una oferta organizada y la participación de los actores locales.
Desde el Inguat, el director de Desarrollo de Producto Turístico, Mario Maldonado, señaló que el desarrollo de un destino parte de contar con un atractivo que despierte el interés de los visitantes. “A partir del atractivo deben generarse propuestas de valor que permitan ofrecer experiencias interesantes para el visitante desde un enfoque competitivo”, explicó.
Maldonado agregó que ese proceso no depende únicamente de las instituciones públicas, sino también de la participación de las comunidades, los empresarios y demás actores vinculados con el territorio.
En esa misma línea, el presidente de la Comisión de Turismo del Congreso, Alberto de León, consideró que la recuperación y construcción de carreteras representan una oportunidad para ampliar la oferta turística del país, especialmente hacia destinos que hasta ahora han permanecido fuera de los circuitos más visitados.
Según el diputado, mejorar la conectividad puede favorecer la llegada de turistas nacionales e internacionales, siempre que esas inversiones se complementen con otras acciones que fortalezcan la experiencia de quienes visitan los destinos. “Si no hay buenas carreteras, difícilmente el turista va a querer desplazarse hacia esos lugares. Pero el turismo va mucho más allá de la infraestructura vial”, afirmó.
Caminos rurales y rutas turísticas pavimentadas
- Pavimentación del tramo Tecpán-Patzún, en Chimaltenango (11 kilómetros)
- Rehabilitación del tramo Las Trampas-Godínez, en Sololá (19.15 kilómetros)
- Pavimentación de la RN-7W, entre San Cristóbal Verapaz (Alta Verapaz) y Chicamán (Quiché) (45.71 kilómetros)
- Mejoramiento de la ruta Flores-Tikal, en Petén (56 kilómetros)
- Rehabilitación de la ruta a Huehuetenango desde Cuatro Caminos (25.60 kilómetros)
- Mejoramiento de la ruta El Molino-Valle Nuevo, sobre la CA-08 (122 kilómetros)
- Mejoramiento del corredor hacia la frontera con El Salvador, sobre la CA-01 Oriente, en el tramo Guatemala-El Molino-Jutiapa-Ciudad San Cristóbal (170 kilómetros)
- Mejoramiento de las rutas departamentales RD-AV-06 y RD-AV-07, entre Cruce El Pajal y Semuc Champey, Alta Verapaz (22 kilómetros)
¿Qué hace falta para que un sitio atraiga turistas?
Mejorar el acceso a un destino puede reducir los tiempos de viaje y facilitar la llegada de visitantes. Sin embargo, una vez que el turista llega al lugar, se requieren otros elementos para garantizar una buena estadía.
Nieto explicó que un destino necesita infraestructura turística capaz de responder a las necesidades de quienes lo visitan. Entre estos elementos mencionó sanitarios en buenas condiciones, señalización, espacios seguros para transitar y un manejo adecuado de los desechos. “Esto es fundamental para que podamos tener atractivos que comiencen a generar interés”, afirmó.
Añadió que la conectividad digital dejó de ser un servicio complementario para convertirse en una herramienta que brinda seguridad a los visitantes y facilita su desplazamiento. “La gente ahora se siente insegura si no tiene acceso a internet. Lo utiliza para ubicarse, comunicarse y compartir las experiencias de su viaje”, señaló.
Para Chajón, una vez garantizado el acceso, el siguiente paso consiste en desarrollar la planta turística, integrada por hoteles, restaurantes, centros de atención al visitante y otros servicios que permitan prolongar la estadía de los turistas.
A ello se suman servicios básicos como parqueos, señalización y condiciones de seguridad. “El visitante debería preocuparse únicamente por disfrutar el destino y no por buscar dónde está el baño, dónde lavarse las manos o si va a sentirse seguro”, señaló.
Además, consideró que el acondicionamiento de los destinos también debe contemplar mejoras en los espacios públicos de las comunidades receptoras, como banquetas, ciclovías, limpieza, tratamiento de aguas residuales y una adecuada gestión de los desechos sólidos.
Maldonado, del Inguat, coincidió en que una carretera representa únicamente el punto de partida de un proceso más amplio que requiere la participación de diferentes instituciones y actores. “Es un proceso integral que requiere coordinación interinstitucional e intersectorial. Desde el inicio deben involucrarse las comunidades para definir qué es lo que desean promover de su destino”, explicó.
Según el funcionario, además de la infraestructura vial, los destinos requieren inversiones orientadas al manejo de desechos, la educación ambiental, la capacitación de los prestadores de servicios y el desarrollo de productos turísticos dirigidos a distintos perfiles de visitantes.
Entre los aspectos que, a su criterio, también deben fortalecerse figuran la información disponible para los visitantes, los protocolos de emergencia, las medidas de accesibilidad y, cuando las condiciones lo permitan, la infraestructura que facilite el ingreso de personas con discapacidad.
El diputado De León coincidió en que las inversiones en infraestructura deben ir acompañadas de servicios que respondan a las nuevas necesidades de los turistas, como agua potable, energía eléctrica, saneamiento, acceso a información clara sobre los destinos, conectividad digital y espacios limpios. “El turista necesita servicios básicos confiables para sentirse cómodo en cualquier rincón del país que visite”, afirmó.
Las comunidades deben ser parte del destino
Nieto explicó que, además de los atractivos y la infraestructura, uno de los pilares del turismo son los empresarios y los prestadores de servicios locales, quienes tienen contacto directo con los visitantes.
A su criterio, estos actores deben trabajar de forma articulada y conocer el territorio para ofrecer experiencias que reflejen la identidad del lugar, pero que también respondan a las expectativas de quienes lo visitan. “La experiencia debe ser auténtica y responder a lo que buscan los visitantes. Eso solo puede lograrse cuando quienes prestan los servicios conocen su territorio y trabajan de manera coordinada”, señaló.
Añadió que la preparación del recurso humano también resulta clave para elevar la competitividad de los destinos. Explicó que la capacitación no se limita a los guías turísticos, sino que también involucra a meseros, personal de hoteles y demás personas que participan en la atención de los visitantes.
Como ejemplo mencionó a Tecpán, donde el Instituto Técnico de Capacitación y Productividad (Intecap) desarrolla programas de formación para el sector turístico y algunos establecimientos educativos ya ofrecen carreras orientadas a esta actividad, lo que ha permitido formar talento local.

Desde el Inguat, Maldonado consideró que la participación comunitaria también fortalece la autenticidad de los destinos. Agregó que la institución trabaja en iniciativas orientadas a fortalecer el patrimonio cultural mediante centros de desarrollo artesanal, para generar oportunidades económicas para las comunidades.
Para el diputado De León, fortalecer la participación de las comunidades también representa una oportunidad para dinamizar las economías locales. A su criterio, ampliar la promoción hacia nuevos destinos puede generar mayores oportunidades para pequeños emprendimientos vinculados con la gastronomía, la artesanía y los servicios turísticos.
Añadió que la diversidad cultural del país constituye uno de los principales activos para ampliar la oferta turística. “Cada localidad tiene una gastronomía distinta, tradiciones propias y productos que pueden convertirse en parte de la experiencia del visitante”, comentó.
¿Quién debe preparar los destinos?
Para Chajón, el desarrollo turístico requiere una gobernanza que reúna a las instituciones públicas, los gobiernos locales, el sector privado y las comunidades para definir una visión compartida sobre el uso del territorio.
Explicó que la municipalidad debe liderar los aspectos relacionados con el ordenamiento territorial y algunos servicios públicos; el Inguat, fortalecer la promoción y la atención a los visitantes; el Ministerio de Cultura y Deportes (MCD),velar por el patrimonio arqueológico; el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap),por la conservación de los recursos naturales; mientras que las comunidades participan en el mantenimiento y cuidado del destino.
“Cada institución tiene responsabilidades definidas. Lo importante es que todas trabajen bajo una misma visión de destino”, afirmó.
Chajón consideró que esa coordinación también debe reflejarse en un plan de ordenamiento territorial que establezca dónde pueden ubicarse hoteles, restaurantes, centros de información y demás infraestructura turística, procurando conservar los recursos naturales y culturales que constituyen el principal atractivo del lugar.
Nieto compartió esa visión y explicó que la gobernanza consiste en crear espacios donde todos los actores puedan acordar cómo desarrollar el territorio. En esas mesas, dijo, deberían participar administradores de atractivos turísticos, empresarios, comunidades, municipalidades e instituciones como el Inguat, el Ministerio de Economía y el Ministerio de Ambiente.
“Es fundamental sentarnos a una mesa sabiendo que probablemente no estaremos de acuerdo en todo, pero sí en las condiciones mínimas para trabajar por un mismo destino”, explicó.
Maldonado consideró que uno de los principales desafíos del país consiste, precisamente, en consolidar modelos de gobernanza adaptados a las características de cada territorio. Indicó que, dependiendo del lugar, también deben incorporarse autoridades indígenas o ancestrales, junto con las municipalidades y las instituciones del Estado, para lograr una participación equilibrada de todos los sectores.
El congresista De León coincidió en que la coordinación entre instituciones será determinante para aprovechar las inversiones en infraestructura que actualmente se ejecutan en distintos departamentos.
A su criterio, el Inguat, como ente rector del turismo, debe liderar ese proceso junto con las municipalidades, el Gobierno central, el sector privado y las comunidades. “No podemos trabajar de forma aislada. Tiene que existir coordinación entre las instituciones y las comunidades para que los destinos realmente puedan desarrollarse”, señaló.Encuentre más de Guatemala No Se Detiene en nuestros canales de video de Prensa Libre y Guatevisión, un contenido en alianza enfocado en periodismo de soluciones.
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