Didier Deschamps nunca quiso enamorar al mundo. Quiso ganarlo

Didier Deschamps nunca quiso enamorar al mundo. Quiso ganarlo

Didier Deschamps nunca quiso entrenar a la selección que mejor jugara al fútbol. Quiso dirigir a la que más partidos ganara. Catorce años después, dejará el banquillo de Francia como el técnico más exitoso en la historia de los Mundiales.

18 julio 2026
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Francia llegó al Mundial 2026 con la posibilidad de disputar una tercera final consecutiva, pero la derrota por 2-0 frente a España en semifinales cambió el rumbo de su despedida. En lugar de luchar por otro título, Deschamps cerrará su etapa en el banquillo de Les Bleus disputando el partido por el tercer puesto frente a Inglaterra.

Para entender a Didier Deschamps hay que dejar a un lado, por un momento, los títulos y los récords. Lo que definió sus 14 años al frente de la selección francesa no fue una revolución táctica ni una propuesta estética. Fue una convicción inquebrantable: en un Mundial sobreviven los equipos que mejor gestionan los momentos decisivos.

Desde que asumió el cargo en 2012, Deschamps convirtió el pragmatismo en la identidad de Francia. Mientras una parte del entorno reclamaba un fútbol más vistoso, él eligió el camino menos romántico y más efectivo. Nunca buscó convencer a todos. Buscó ganar.

Esa filosofía terminó moldeando a una generación entera. Convenció a Antoine Griezmann de transformarse en un mediocampista de sacrificio durante el Mundial de Catar 2022 y construyó un sistema capaz de liberar el talento ofensivo de Kylian Mbappé sin comprometer el equilibrio colectivo. Sus equipos rara vez dominaron por la posesión, pero casi siempre controlaron los momentos que deciden las eliminatorias.

Semanas antes del Mundial resumió esa manera de entender el fútbol en una entrevista con la FIFA.

“Ganamos el Mundial en 2018 y fuimos finalistas en 2022. Sinceramente, a mí solo me importan el presente y el futuro. ¿Sabe cuántas selecciones llegarán hasta el final? Una sola. Lo que supone que al menos once no acabarán contentas”.

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“Ganamos el Mundial en 2018 y fuimos finalistas en 2022. Sinceramente, a mí solo me importan el presente y el futuro. ¿Sabe cuántas selecciones llegarán hasta el final? Una sola. Lo que supone que al menos once no acabarán contentas”.
Didier Deschamps, DT de Francia.

Esa respuesta explica mejor su legado que cualquier esquema táctico.

El entrenador de los récords

Los números terminaron respaldando una filosofía que nunca dejó de ser cuestionada.

Durante el Mundial 2026, Deschamps superó al alemán Helmut Schön como el entrenador con más partidos dirigidos en la historia de la Copa del Mundo. La semifinal frente a España fue su encuentro número 26 en el torneo y el duelo por el tercer puesto ante Inglaterra elevará esa cifra a 27.

También estableció otro registro difícil de igualar. Con la victoria sobre Marruecos en los cuartos de final alcanzó los 20 triunfos mundialistas, más que cualquier otro seleccionador desde que comenzó el torneo en 1930.

Pero esos récords son apenas una parte de una trayectoria excepcional.

Como futbolista levantó la Copa del Mundo de Francia 1998 y la Eurocopa 2000 como capitán. Dos décadas después repitió la hazaña desde el banquillo al conquistar el Mundial de Rusia 2018.

Con ello ingresó al reducido grupo integrado por Mário Zagallo y Franz Beckenbauer, los únicos hombres capaces de ganar la Copa del Mundo como jugadores y como entrenadores.

Un círculo que se cierra ante Inglaterra

El final de su ciclo llega después de otra campaña profunda en un Mundial. Francia volvió a instalarse entre las cuatro mejores selecciones del planeta y estuvo a un partido de disputar una tercera final consecutiva, una racha inédita en la historia reciente del torneo.

La derrota frente a España obligó a los franceses a disputar el partido por el tercer puesto, un encuentro que el propio Deschamps reconoció que ningún futbolista desea jugar. Sin embargo, incluso ese compromiso servirá para ampliar unos registros que probablemente permanecerán durante muchos años.

El partido tendrá, además, un valor simbólico. Será la aparición número 290 de Deschamps con la selección francesa: disputó 103 encuentros como jugador y llegará a 187 como seleccionador. Su último partido en ambos cargos habrá sido frente al mismo adversario, Inglaterra.

Su salida también abre una nueva etapa para el fútbol francés. Todo apunta a que Zinedine Zidane heredará una selección que mantiene una de las generaciones más talentosas del mundo, pero también el desafío de suceder al entrenador más exitoso en la historia de Les Bleus.

Cuando el árbitro señale el final del partido en el Hard Rock Stadium, no solo terminará la etapa de Didier Deschamps al frente de Francia. También concluirá una relación de casi tres décadas y 290 partidos con la selección francesa, primero como futbolista y después desde el banquillo. Su legado, sin embargo, trasciende los números: convenció a Francia de que, en el fútbol de selecciones, ganar siempre sería más importante que gustar.

Fuente original: Prensa Libre

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