“Dios puso ángeles en mi camino”: bombero relata cómo la promesa de volver con su familia lo impulsó a autorrescatarse

“Dios puso ángeles en mi camino”: bombero relata cómo la promesa de volver con su familia lo impulsó a autorrescatarse

Rogel Mazariegos descendió desde un helicóptero para apoyar el rescate por el accidente aéreo en San Miguel Pochuta, pero el mal tiempo impidió su extracción y lo obligó a caminar entre la montaña para sobrevivir.

8 julio 2026
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Con unas 80 libras de equipo sobre los hombros, entre ellas la llamada “quijada de la vida“, el bombero voluntario Rogel Mazariegos avanzó por una zona boscosa de San Miguel Pochuta, Chimaltenango, después de que las condiciones climáticas impidieran que el helicóptero regresara por él. “Las personas que estuvieron ahí en el lugar y me ayudaron a salir fueron unos ángeles que Dios puso en mi camino”, relató.

El caso ocurrió durante las labores de rescate por el accidente aéreo de la aeronave Beechcraft 35 Bonanza, matrícula TG-PIP, que dejó fallecidos a sus ocupantes en un área de difícil acceso en San Miguel Pochuta. Autoridades reportaron que las tareas de recuperación se complicaron por la vegetación, la lluvia y la ubicación del siniestro.

Durante el programa Impacto Directo, de Guatevisión, Mazariegos explicó que fue activado como parte de un segundo grupo de apoyo de los Bomberos Voluntarios. Su misión era llegar al área del impacto y apoyar a compañeros que habían permanecido en la montaña por las condiciones adversas.

El peso, la niebla y una decisión: esperar o salir

Mazariegos contó que el clima cambió mientras se encontraba en la zona del accidente. La visibilidad se redujo y las aeronaves ya no podían ingresar con seguridad. En ese momento, dijo, tuvo que decidir entre permanecer en el lugar o iniciar su propio rescate.

Mazariegos afirma que las sirenas y los gritos de sus compañeros le devolvieron fuerzas durante el autorrescate. (Foto: Prensa Libre, Guatevisión, Impacto Directo).

“Pasó por mi mente un montón de cosas: quedarme a tener los temas de supervivencia en el lugar o simplemente autorrescatarme. Sabía bien que el clima estaba complicado, las aeronaves no iban a entrar, entonces procedí al autorrescate”, afirmó.

El bombero detalló que cargaba equipo especializado porque les habían informado que una persona seguía atrapada entre los restos de la aeronave. “Llevábamos la denominada quijada de la vida, nosotros la conocemos como cortadora”, explicó.

Según Mazariegos, solo esa herramienta pesa unas 65 libras, a lo que se sumaban el arnés especial de rescate aéreo, mochila, provisiones y cortadoras inalámbricas.

“Todo eso aproximadamente fueron unas 80 libras”, dijo.

“Me gritaban mi nombre”: las sirenas que le devolvieron fuerzas

El bombero relató que caminó unas tres horas hasta recibir apoyo de comunitarios que ya se dirigían al área. Ellos, dijo, le dieron agua, tortillas y ayudaron a cargar parte del equipo.

“Nosotros, adentro de este uniforme, adentro de este overol, bajo este casco, somos seres humanos que también perdemos fuerzas, nos deshidratamos”, expresó.

El bombero voluntario asegura que comunitarios le dieron agua, tortillas y apoyo para salir de la zona boscosa. (Foto: Prensa Libre, Guatevisión, Impacto Directo).

Mazariegos también recordó que un compañero, Oliver Piedrasanta, se mantuvo pendiente de su geoposicionamiento. En una zona con señal, logró enviar su ubicación en tiempo real. Después comenzó a escuchar sirenas a lo lejos.

“Me gritaban mi nombre, algo que de verdad me llenó bastante, me levantó la moral, sentí como que entraron fuerzas en mí y continué saliendo de ese lugar”, relató.

El rescatista describió el área como una “zona boscosa” y “una selva virgen”, donde, según dijo, “nadie había pasado”.

La promesa de volver con su familia

Antes de atender la emergencia, Mazariegos tenía previsto compartir un domingo con su familia. Al salir, solo les avisó que cubriría un servicio.

“Les dije: regresaré, pero no sé a qué horas. Entonces ellos estaban esperándome y yo tenía que regresar porque ellos me esperaban”, recordó.

El bombero explicó que evita contarle a su familia los detalles de las emergencias para no causarles miedo. “Como rescatistas, como bomberos o como paramédicos entramos a lugares desconocidos, no sabemos si vamos a salir vivos o sin vida”, dijo.

Para Mazariegos, el apoyo de los comunitarios fue determinante. “En esa montaña vi la misericordia de Dios y que él iba conmigo”, afirmó.

Rogel Mazariegos relata cómo logró salir de la montaña tras apoyar el rescate por el accidente aéreo en San Miguel Pochuta. (Foto: Prensa Libre, Guatevisión, Impacto Directo).

El bombero voluntario aseguró que la preparación física, psicológica y mental de la Sección Aérea de Rescate fue clave para enfrentar la emergencia. También destacó que los rescatistas se recertifican cada año para continuar en ese grupo especializado.

Aunque reconoció que ha enfrentado emergencias físicamente más duras, dijo que este caso lo marcó por la incertidumbre y las condiciones extremas. La operación en San Miguel Pochuta dejó, además del dolor por las víctimas del accidente aéreo, la historia de un socorrista que llegó para salvar y terminó luchando por regresar con vida.


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Fuente original:Prensa Libre

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