EE. UU. probará un arma de calor en la frontera con México: ¿cómo funciona y qué riesgos tiene?
Aunque el efecto previsto sea temporal, el riesgo también depende de las circunstancias, del tiempo de exposición y de la posibilidad de que una persona sufra un accidente.
Durante la tarde del 21 de octubre, el Pentágono autorizó al Departamento de Seguridad a ensayar un arma conocida como “rayo de calor”, para su posible despliegue en operaciones en la frontera, dado que el dispositivo dirige un haz de ondas electromagnéticas que causan una sensación de quemadura al entrar en contacto con la piel.
Conforme a lo expuesto por la cadena de televisión estadounidense CNN, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, autorizó el ensayo mediante un memorando firmado en el que se dio a conocer que el nombre oficial del “rayo de calor” es Sistema de Denegación Activa (ADS), un arma de aspecto similar al de una antena de televisión satelital.
Frente a este escenario, el ADS se monta sobre un vehículo militar blindado y utiliza un generador de microondas de gran potencia para emitir un haz invisible de ondas de frecuencia muy alta, de 95 gigahercios, que puede traspasar la ropa y elevar la temperatura de las moléculas de agua en la superficie de la piel a casi 55 grados Celsius (°C).
De acuerdo con el Departamento de Defensa de EE. UU, el ADS crea una sensación intensa y dolorosa de calor, similar a la de estar en un horno, que hace que la persona atacada intente alejarse instintivamente y a toda prisa. Sin embargo, una vez que cesa la exposición a las ondas, esa sensación de quemadura persiste unos 15 minutos.
Medidas contra la inmigración
De conformidad con Univisión, el despliegue del ADS en la frontera con México representaría un paso sin precedentes en los intentos de Donald Trump de impedir el cruce de migrantes, dado que ya había propuesto recurrir al “rayo de calor” y dirigir esa arma contra todas las personas que trataran de cruzar la frontera de manera irregular.
Esto se debe a que Trump exigió “medidas extremas” contra la inmigración no autorizada, pese a la preocupación por las implicaciones legales del uso de haces de ondas de alta frecuencia por parte de Estados Unidos en territorio mexicano y por el riesgo de causar quemaduras u otras lesiones antes de que los migrantes atravesaran la frontera.
Ante esta situación, la Administración del presidente estadounidense Donald Trump también se plantea emplear el sistema ADS para dispersar multitudes durante protestas masivas en el territorio de los Estados Unidos, como las del movimiento Black Lives Matter tras la muerte por asfixia del afroamericano George Floyd a manos de la policía.
Dadas las circunstancias, la solicitud al Pentágono indica que el permiso contempla el “préstamo temporal” de un ADS por siete meses, período que comenzó en septiembre, y especifica que el personal del Departamento de Guerra no operará esa arma, con el fin de eximir a los militares de responsabilidad por el modo en que pueda utilizarse.
Los principales riesgos
- Accidentes en lugares peligrosos: La sensación de calor provoca el impulso de alejarse y, si una persona está cruzando un río, cerca de un muro o en un terreno difícil, podría reaccionar de forma repentina y sufrir un accidente.
- Riesgos para personas vulnerables: Niños, personas mayores, personas con discapacidad y quienes necesitan ayuda para desplazarse podrían tener más dificultades para reaccionar, ponerse a salvo y evitar sufrir daños.
- Uso incorrecto por falta de capacitación: Los medios de comunicación advierten que los operadores deben saber cuándo interrumpir la exposición, especialmente si una persona está herida, inmovilizada o no tiene una vía de escape.
- Dudas médicas, legales y éticas: Hay interrogantes sobre sus efectos en la salud y la responsabilidad por posibles lesiones. Además, emplearlo contra personas que se encuentran en México podría generar conflictos de soberanía.
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