El costo de vivir: familias guatemaltecas ajustan sus compras ante el alza de alimentos, combustibles y transporte

El costo de vivir: familias guatemaltecas ajustan sus compras ante el alza de alimentos, combustibles y transporte

El aumento de alimentos, combustibles y transporte obliga a las familias guatemaltecas a cambiar hábitos de consumo para enfrentar un costo de vida cada vez más elevado.

2 agosto 2026
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Buscar ofertas y promociones en supermercados y hacer una lista de compras para evitar sobrepasar el presupuesto son algunas estrategias que, ante el encarecimiento de los productos, se han puesto en marcha en algunos hogares. En su reciente evaluación, la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) expresó que los efectos de la guerra en Oriente Medio generan un contexto de gran incertidumbre en la evolución de los precios de petróleo; aun así, la inflación podría contenerse en el rango previsto.

La inflación, en junio alcanzó 2.27%, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), y el costo de la canasta básica de alimentos ha subido Q18.79 en el área urbana y Q13.74 en las áreas rurales, comparado con el costo reportado en enero pasado. Estos los promedios que estima el INE tienen impactos distintos en los hogares, debido a que el nivel de ingresos es distinto, explica Fredy Gómez, director de la consultora Cardinal.

En la vivienda de doña Milagros  se preparan a diario los alimentos que ella se encarga de comprar en el mercado de su colonia en la ruta al Atlántico. La carne de res es la que más se encareció en los últimos meses, dice al contar que adquirió, por ejemplo, carne molida a Q40 la libra, y por 1.5 libras de carne preparar hilachas —carne deshebrada con salsa— gastó Q60. Para la semana, en total su gasto en la carnicería se acercó a los Q400.

Hace unos meses, la carne costaba entre Q35 y Q36, indica, coincidiendo con el reporte que publica el INE del índice de precios al consumidor (IPC), que refleja el alza en la carne fresca de res, siendo junio el mes más alto observado en un año. Milagros afronta ese aumento adquiriendo granos como el arroz y el frijol en los supermercados que ofrezcan los mejores precios o promociones.

Para Gustavo, un vecino de la zona 7 capitalina, hasta ahora es posible mantener sus gastos sin cambios, pero anticipa que podría recortar las comidas fuera del hogar que realiza con su familia. “Salimos dos veces al mes a comer; entonces, podríamos salir solo un fin de semana y también buscar alternativas más económicas”, indica.

Otra forma de reducir el gasto es buscar la sustitución de algún producto. Nohemí comenta que desde hace dos meses dejó de adquirir la leche con proteína añadida que compraba por Q20 el litro, y en su lugar compra la misma cantidad de una bebida a base de maíz y soya, que también le aportan proteínas, por la mitad del precio de la leche.

Según el monitoreo del 24 de julio del 2026 de precios en supermercados de Centroamérica y México, que elabora el Instituto para la Competitividad Económica (ICE), Guatemala está entre los países que tienen los precios más elevados en carne molida, aceite vegetal y huevos de gallina.

En la comparación de carne molida, se ajusta al peso de una libra, no se incluye el impuesto al valor agregado (IVA), y el valor se publica en dólares. Así, en el país el producto alcanzó el mes pasado US$4.32, siendo el tercero más alto después de Honduras y Costa Rica, donde se cotizó a US$4.84 y US$4.94, respectivamente. Se destaca que en el monitoreo del 26 de junio de este año, la carne molida de res tuvo una cotización de US$3.07 por libra, el precio más bajo entre los países incluidos.

Similar es el caso de las cotizaciones en huevos de gallina, que se realiza sin incluir el IVA y por 30 unidades —cartón—. En el monitoreo de julio se observó un precio de US$4.92, el segundo más alto después de Panamá, con US$5.40.

Vulnerables

Gómez agrega que la pobreza en el país ha aumentado, principalmente por la variación del precio de los alimentos. El 56% de la población está en condiciones de pobreza y llegan al ingreso mínimo para subsistir, cada vez se deteriora su condición por las variaciones de precios en los alimentos que se atribuyen a efectos climáticos y el costo del transporte para trasladar los productos, refiere.

Los hogares con mayores ingresos tienen un menor impacto y pueden sustituir el gasto que tienen para paseos de fin de semana a fin de  compensar el incremento en el rubro de alimentos, pero las personas en pobreza, no cuentan con vehículo y deben afrontar el alza de alimentos básicos y en el costo del transporte, que para algunos es elevado ya que utilizan hasta dos unidades para llegar a sus empleos, y en el caso de los niños que van a estudiar también utilizan el transporte público a diario, explica el director de Cardinal.

Según el INE el quetzal ha perdido cuatro centavos en su poder adquisitivo, con respecto del año base 2024, es decir que Q1 equivale a Q0.96, lo que afecta además los ingresos que perciben las familias.

Los ingresos laborales mensuales promedio para el primer trimestre del 2026 se situaron en Q2 mil 797 para asalariados e independientes, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Empleo e Ingresos Continua que coloca a los trabajadores del área urbana metropolitana con ingresos promedio cercanos de Q4 mil y a nivel rural con Q2 mil 077.

El 56% de la población está en condiciones de pobreza y llegan al ingreso mínimo para subsistir

Los trabajadores que perciben un salario mantienen sus ingresos fijos y tienen que “ajustarse” para llegar a fin de mes, afirma Gómez, pero quienes están por cuenta propia o son jornaleros se ven obligados a buscar cómo aumentar sus ingresos, ya sea trabajando más horas o subiendo el precio de los productos que venden.

Durante el primer semestre del año, el consumo mantiene su dinamismo y la recaudación del IVA doméstico aumentó 14%, al pasar de Q13 mil 717 millones a junio del 2025 a Q15 mil 683 millones en el mismo periodo del 2026, de acuerdo con el registro de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT).

También el nivel de deuda que adquieren las personas con las entidades bancarias y tarjetas de crédito siguió aumentando. Esta cartera tiene activos crediticios a marzo por casi Q190 mil millones, según el  informe trimestral de la Superintendencia de Bancos (SIB), que muestra un aumento del 7% en el saldo de la cartera de créditos destinados al consumo y financiamiento de vivienda.

Los préstamos personales, para vehículos y tarjetas de crédito, es decir para consumo, aumentaron en el primer trimestre Q7 mil 901.5 millones, siendo los préstamos personales los que tienen el mayor crecimiento.

La carne de res, los huevos y otros alimentos registran incrementos que modifican las compras de los hogares (Foto Prensa Libre: EFE)

Efectos de la guerra

Han transcurrido más de 150 días del inicio de la operación Furia Épica, que se lanzó el 28 de febrero, sobre los objetivos armamentísticos y nucleares de Irán, los efectos de la guerra persisten en las economías y las posibilidades de que se prolongue la volatilidad de los precios de las materias primas, las amenazas en las cadenas de suministro y en las condiciones financieras, según destaca el FMI en la actualización de perspectivas mundiales publicado en julio pasado.

Hace unas semanas se abría la posibilidad de una negociación entre Estados Unidos, Israel y sus aliados, con el régimen iraní para finalizar el conflicto, pero salvo algunas treguas en los ataques, el paso por el estrecho de Ormuz permanece bloqueado y afecta los mercados petroleros. Esto sumado a limitantes en la capacidad de las refinerías para producir diésel y gasolina mantiene los precios internacionales de los refinados al alza. En mayo de este año las cotizaciones por barril del crudo WTI pasó la barrera de US$100 y actualmente oscila por arriba de los US$80.

Para la Agencia Internacional de Energía (AIE) el cuello de botella está en los combustibles refinados, debido a que la actividad en las refinerías aún no se ha recuperado y se mantiene ajustada la oferta y demanda de los productos. La caída en la demanda de hidrocarburos por la contracción de las economías durante la pandemia de covid-19, y los daños en este tipo de infraestructuras estratégicas por las guerras en Rusia y Ucrania, y en Irán son parte del problema para abastecer los mercados.

La oficina de Administración de Información Energética de EE. UU. (EIA, en inglés) publicó para el 24 de julio los precios mayoristas de gasolina por galón, que se situaron entre US$3.34 y US$3.61, mientras que el diésel bajo en azufre entre US$4.23 y US$4.37. En el mercado minorista, los precios promedio registrados se incrementaron llegando por galón a US$4.11 y US$5.28, para la gasolina regular y el diésel, respectivamente.

El aumento de la gasolina a uno de sus mayores niveles en cuatro años, debido a la guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, (Foto Prensa Libre: EFE/ Carlos Ramirez)

En Guatemala, tras finalizar el 2 de julio, el primer subsidio propuesto por el Gobierno y aprobado en abril por el Congreso, la semana pasada se anunció la propuesta de un nuevo apoyo temporal por Q3 mil 480 millones, es decir superior a los Q2 mil millones que se destinaron en el primero. Esta vez, se focalizará más en el diésel que de un aporte de Q8 ahora tendría Q12, y la gasolina regular recibirá Q3, en lugar de Q5 por galón, dejando fuera de cobertura la gasolina súper.

Durante la última semana de julio, los precios en autoservicio para las gasolinas se incrementaron Q0.96 y el diésel Q1.46, por lo que según el monitoreo de los precios del Ministerio de Energía y Minas (MEM) el galón de gasolina superior se cotiza en Q42.03; la regular en Q41.03 y el diésel en Q43.72. En las bombas de algunas estaciones de servicio se mostraban precios entre cinco y siete centavos de diferencia con el monitoreo.

Los precios del gas propano aumentaron en la primera semana  de junio, y hasta la semana pasada se han mantenido en el rango desde Q115 por el cilindro de 25 libras, hasta Q460 por la presentación de cien libras.

Otro impacto en el rubro de alimentos se da por el costo de los fertilizantes agrícolas. El expresidente del Colegio de Ingenieros Agrónomos Alex Calderón agrega que las guerras en Ucrania e Irán han generado una crisis global en el suministro de esos insumos elevando su costo, y la mayoría de casi un millón 200 mil familias que se dedican a la agricultura los enfrenta a una situación cada vez más crítica y hace menos sostenible dedicarse a esa actividad.

Señala que la ausencia del Estado, desde hace 25 años, ha configurado una realidad en la que los agricultores ya no quieren sembrar o han abandonado el campo.

Transporte, más caro

El aumento de las gasolinas y el diésel afecta la economía de quienes destinan más recursos para llenar el tanque del vehículo así como las actividades que dependen del uso del transporte para llevar insumos, productos y trasladar pasajeros.

Las pequeñas y medianas empresas, particularmente las de alimentos y negocios con reparto propio son las más vulnerables en el contexto actual, porque no tienen la misma capacidad de negociación logística que las grandes cadenas, comenta Habibi Quiñónez Oliva, directora ejecutiva del ICE. “El aumento en combustibles se traduce en mayor costo de distribución de sus mercancías”, dijo.

El mes anterior cerró con el anuncio del aumento de Q2 en el pasaje de los buses urbanos en la capital, es decir que el viaje cuesta Q7. El índice de precios para los servicios de transporte urbano, interurbano departamentales y municipales, y el transporte colectivo se han mantenido al alza durante este año, según datos del INE que refleja también fluctuaciones entre enero y febrero en los servicios de transporte escolar.

Una usuaria del servicio de transporte por aplicación indicó que al solicitar viajes los precios en la misma ruta han variado entre Q43 y Q45; pero, el sábado anterior, cuando suspendieron el servicio los autobuses hacia su colonia en la zona 21, pagó Q50. “El tráfico, el horario y la demanda hacen que el precio sea distinto”, explica.

Calderón afirma que la crisis energética por el alto precio de los combustibles, en el caso de la agricultura, repercute en los costos de producción. “Muchos de los equipos de riego, tractores e infraestructura rural funciona con diésel y gasolina”, indica, y se suma el costo del transporte de los productos cosechados a los centros de consumo o a los puertos y aeropuertos para la exportación.

El presidente de la República, Bernardo Arévalo, reconoció durante la presentación de la propuesta del nuevo subsidio, que el alza de los hidrocarburos está golpeando a las familias guatemaltecas en el precio del pasaje, poner combustible en el tanque de los automóviles y al realizar las compras porque afecta a todo el mercado. La decisión de proponer un mayor subsidio al galón de diésel responde al impacto que tiene en el transporte de personas y bienes que se refleja en el costo de la canasta básica, señalaron las autoridades.

El precio de los combustibles impacta el transporte público, la distribución de productos y la producción agrícola (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

Una espiral

En el 2022, el entonces presidente Alejandro Giammattei subsidió los combustibles ante el escenario de precios altos tras el inicio de la guerra en Ucrania, que llevó a niveles de Q40 por galón de gasolinas y diésel. La medida la repite este año Arévalo, ante críticas sociales y de la oposición política, que consideran ineficiente y poco transparente este mecanismo, además de la falta de claridad sobre el financiamiento requerido.

De aprobarse el subsidio, el resultado más inmediato será la reducción directa en el precio pagado por el consumidor por la gasolina regular y el diésel, y se beneficiaría al transporte público y pesado que suele utilizar estos hidrocarburos, indica Quiñónez Oliva.

En el país se debería implementar un mecanismo permanente de monitoreo contra la especulación, y como cambio estructural, impulsar proyectos de infraestructura que mejoren la logística a nivel nacional y la competitividad, lo que sería útil sin importar hacia donde se mueva el precio del crudo, recomienda la directora del ICE.

La organización comunal de los 48 Cantones de Totonicapán se pronunció en rechazo del subsidio temporal y propone retirar los aranceles a las importaciones de combustibles hasta que disminuya la volatilidad en los mercados internacionales; incentivar la libre competencia a nivel local y eliminar el impuesto específico que grava los combustibles.

Según la SAT, por el impuesto sobre la distribución de petróleo y derivados (IDP), el año pasado, recaudó Q4 mil 839.1 millones, y en el primer semestre del 2026 alcanzó Q2 mil 485.1 millones. La gasolina regular es la que más aporta al fisco, seguido la gasolina súper y el diésel.

Al cierre de esta nota, al planteamiento del oficialismo siguieron iniciativas de los bloques legislativos de oposición VOS, Cabal, Viva y de la disidencia de Semilla, Raíces. Las propuestas van desde otorgar subsidios de Q10 por galón de gasolina regular y diésel; crear una billetera electrónica para el reembolso de una parte del gasto en combustibles y la eliminación del IDP.

Lo recaudado por el IDP tiene como destino las arcas municipales y del Ministerio de Comunicaciones e Infraestructura (CIV) para que realicen inversiones en mejoras de los servicios de transporte, carreteras y caminos rurales, que se mantienen en malas condiciones afectando a conductores y la logística del país.

PRECIO DE COMBUSTIBLES
Imagen ilustrativa. El alza internacional de combustibles empieza a reflejarse en alimentos, transporte y gastos cotidianos en Guatemala. (Foto Prensa Libre: Shutterstock).

Crisis energética

Alex Calderón, expresidente del Colegio de Ingenieros Agrónomos, afirma que la crisis energética por el alto precio de los combustibles, en el caso de la agricultura, repercute en los costos de producción. “Muchos de los equipos de riego, tractores e infraestructura rural funcionan con diésel y gasolina”, indica, y se suma el costo del transporte de los productos cosechados a los centros de consumo o a los puertos y aeropuertos para la exportación.

“Definitivamente, esto amenaza el suministro de alimentos en todos los hogares guatemaltecos, pues al ir abandonando la actividad agrícola, cada vez se tendrá menor oferta de productos, y repercutirá en los precios de los mismos, haciendo más alto el costo de la canasta básica”, comenta. Nos encaminamos a ser un país dependiente e importador de productos agrícolas, dice al lamentar que “es uno de los momentos más difíciles en los últimos 25 años para la agricultura guatemalteca”.

Fuente original: Prensa Libre

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