El partido que nadie quiere jugar: Francia e Inglaterra buscan el tercer lugar del Mundial

El partido que nadie quiere jugar: Francia e Inglaterra buscan el tercer lugar del Mundial

Doce años después de que Louis van Gaal cuestionara el partido por el tercer puesto, Francia e Inglaterra llegan a disputarlo con la misma sensación: preferirían estar jugando la final.

17 julio 2026
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Pocas veces un partido genera tanta contradicción como el que define el tercer lugar de una Copa del Mundo.

Quienes lo disputan suelen llegar con la frustración de haber perdido la semifinal apenas unos días antes. La final quedó fuera de su alcance y el premio ya no es el trofeo, sino una medalla de bronce que pocas veces figura entre los grandes objetivos de las potencias del fútbol.

Por eso, cuando Francia e Inglaterra salten este sábado al césped del Hard Rock Stadium, lo harán con una sensación compartida: preferirían disputar la final.

No es una idea nueva.

Tras la semifinal del Mundial de Brasil 2014, el entonces seleccionador de Países Bajos, Louis van Gaal, lanzó una crítica que desde entonces acompaña cada edición del torneo. “Este partido nunca debería jugarse”.

Su argumento era sencillo: obligar a un semifinalista a despedirse con dos derrotas consecutivas, apenas unos días después de perder la oportunidad de disputar la final, resulta una carga difícil de justificar desde el punto de vista deportivo.

Doce años después, los protagonistas del Mundial 2026 volvieron a expresar el mismo sentimiento.

El seleccionador de Inglaterra, Thomas Tuchel, fue el primero en hacerlo tras la derrota frente a Argentina. “Ninguno de estos jugadores, ninguno de los jugadores franceses quiere jugar este partido. Ellos quieren jugar la final. Todo el mundo juega para ganar la Copa del Mundo, pero es lo que es”.

Didier Deschamps compartió esa visión. “Tengo un deber para con este partido. No es un amistoso… El equipo inglés no quiere jugar. Nosotros tampoco. Pero hay un objetivo”.

Las declaraciones reflejan un debate que reaparece cada cuatro años: si el partido por el tercer puesto sigue teniendo sentido.

Un momento irrepetible para Francia

Más allá de la medalla, el partido también representa un momento irrepetible para Francia.

El encuentro marcará el último partido de Didier Deschamps como seleccionador nacional después de más de una década al frente de Les Bleus.

Campeón del mundo como jugador en 1998 y como entrenador en Rusia 2018, cerrará uno de los ciclos más exitosos en la historia del fútbol francés.

También ampliará un registro histórico.

Con este partido llegará a 27 encuentros dirigidos en Copas del Mundo, la mayor cifra alcanzada por un seleccionador en la historia del torneo.

La despedida de Deschamps convierte un partido de consolación en el cierre de una época para Francia.

Mbappé persigue la Bota de Oro… y la historia

El principal atractivo individual del encuentro estará en los botines de Kylian Mbappé.

El delantero francés llega empatado con Lionel Messi como máximo goleador del Mundial 2026, ambos con ocho tantos. Sin embargo, el argentino lidera provisionalmente la clasificación de la Bota de Oro gracias al criterio de desempate, ya que suma cuatro asistencias frente a las tres del francés.

Como Francia jugará un día antes de la final, Mbappé tendrá la primera oportunidad de romper esa igualdad en goles y trasladar la presión a Messi.

Pero la Bota de Oro no es el único objetivo que persigue Mbappé.

El atacante acumula 20 goles en Copas del Mundo, la segunda mejor marca de todos los tiempos. Solo lo supera Messi, con 21.

Si marca frente a Inglaterra alcanzará nueve tantos en esta edición, una cifra que ningún futbolista consigue en un mismo Mundial desde que Gerd Müller anotó diez en México 1970.

Un doblete lo situaría precisamente junto al delantero alemán con diez goles en una sola Copa del Mundo, solo por detrás de Sándor Kocsis (11, Suiza 1954) y Just Fontaine (13, Suecia 1958).

Inglaterra busca algo más que una medalla

La decepción por no disputar la final domina el ambiente inglés, pero el encuentro también ofrece un incentivo competitivo.

Será el último partido del primer gran torneo de Thomas Tuchel como seleccionador de Inglaterra y una oportunidad para cerrar el campeonato con una victoria antes de iniciar el camino hacia la Eurocopa 2028.

Para futbolistas como Jude Bellingham, Harry Kane y Bukayo Saka, el partido representa la posibilidad de despedirse del Mundial con un triunfo y un lugar en el podio, un desenlace menor frente al objetivo inicial, pero preferible a terminar el torneo con dos derrotas consecutivas.

El partido que nadie quiere… pero todos terminan recordando

Cada cuatro años el partido por el tercer puesto vuelve a abrir la misma discusión: si realmente debería seguir existiendo.

Las palabras de Louis van Gaal continúan encontrando eco entre entrenadores y futbolistas que llegan a este compromiso con la frustración todavía reciente de una semifinal perdida.

Sin embargo, mientras el debate continúa, el fútbol sigue escribiendo en este encuentro despedidas, récords y capítulos que terminan formando parte de la historia.

Para Francia será el adiós de Didier Deschamps y una nueva oportunidad para que Kylian Mbappé persiga registros históricos.

Para Inglaterra, el cierre del primer gran torneo bajo el mando de Thomas Tuchel.

La historia de los Mundiales demuestra que, incluso cuando nadie quiere jugar este partido, siempre termina dejando algo para el recuerdo.

Fuente original: Prensa Libre

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