El Salvador y Argentina se unen a la Junta de Paz de EE. UU. con 26 países fundadores

El Salvador y Argentina se unen a la Junta de Paz de EE. UU. con 26 países fundadores

La Junta de Paz impulsada por EE. UU. presenta 26 países fundadores, entre ellos El Salvador y Argentina, para supervisar un plan de paz en Medio Oriente.

27 enero 2026
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La iniciativa internacional denominada Junta de Paz, impulsada por el gobierno de Estados Unidos con el objetivo de abordar y resolver conflictos mundiales, especialmente el conflicto en Gaza, reveló este martes los nombres de los 26 países fundadores que integran este organismo.

La divulgación se realizó a través de la cuenta oficial de la Junta en la red social X, donde se publicaron una serie de mensajes durante varias horas. En ellos, se daba la bienvenida a cada país miembro fundador, acompañando el anuncio con imágenes que mostraban la bandera del país junto a la estadounidense, simbolizando la alianza y cooperación en este nuevo esfuerzo diplomático.

Alcance y objetivos de la Junta de Paz

Este organismo busca supervisar la implementación de un plan de 20 puntos promovido por el expresidente estadounidense Donald Trump, con el propósito declarado de poner fin a la guerra entre Israel y Hamás. La creación de esta Junta ha sido presentada como una alternativa para lograr una paz duradera en una de las zonas más conflictivas del mundo.

Según informaciones oficiales de la Casa Blanca, al menos 35 jefes de Estado y de Gobierno han aceptado formar parte de este cuerpo, lo que refleja un apoyo inicial considerable, aunque no unánime.

Composición regional de los países fundadores

El mayor número de países fundadores procede de la región de Oriente Medio y Asia Occidental, con la participación de Armenia, Azerbaiyán, Baréin, Jordania, Kuwait, Catar, Arabia Saudí, Turquía, Emiratos Árabes Unidos y Pakistán. Esta concentración es relevante, dado que varios de estos países mantienen relaciones diplomáticas o intereses directos en la dinámica del conflicto israelí-palestino.

En segundo lugar, se encuentran países de Asia Central y del Sudeste Asiático, entre ellos Kazajistán, Uzbekistán y Mongolia, así como Camboya, Indonesia y Vietnam. La presencia de estas naciones refleja un interés más amplio en la estabilidad global, aunque sus vínculos con Medio Oriente son indirectos.

Europa aporta cinco países miembros fundadores: Albania, Bielorrusia, Bulgaria, Hungría y Kosovo. La selección de estos países, que no forman parte de las principales potencias europeas, se interpreta como un reflejo de la reticencia de la Unión Europea y otras grandes potencias occidentales a integrarse en la iniciativa, debido a preocupaciones sobre el impacto que la Junta podría tener en la legitimidad y el rol tradicional de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Participación de América Latina y África

De América Latina, los países que han confirmado su participación como miembros fundadores son Argentina, El Salvador y Paraguay. La inclusión de estos países, en particular de El Salvador y Argentina, destaca la voluntad de algunas naciones latinoamericanas de involucrarse en iniciativas multilaterales que buscan contribuir a la resolución de conflictos internacionales, pese a la complejidad política que ello implica.

En cuanto a África, los representantes son Egipto y Marruecos, dos países con un papel geopolítico relevante en la región y con intereses directos en la estabilidad del norte de África y el Medio Oriente.

Reacciones y contexto internacional

La creación de la Junta de Paz ha generado diversas reacciones a nivel global. Mientras que algunos aliados estratégicos de Estados Unidos han expresado su respaldo, otras naciones y bloques importantes, incluyendo casi todos los países europeos y las grandes potencias mundiales, han manifestado reservas. Estos países critican que la Junta pueda debilitar la autoridad y los mecanismos multilaterales tradicionales, especialmente el papel de la ONU en la mediación y solución de conflictos.

En este contexto, Guatemala, país con históricas relaciones diplomáticas y políticas en la región, observa el desarrollo de esta iniciativa con interés, dado el impacto que los procesos de paz internacionales y los nuevos organismos multilaterales pueden tener en la política exterior y la cooperación regional.

Perspectivas y próximos pasos

El organismo recién creado se encuentra en una etapa inicial, con la confirmación de sus países fundadores y la definición de sus estructuras operativas. Su éxito dependerá en gran medida de la capacidad para articular esfuerzos diplomáticos efectivos, garantizar la participación inclusiva y respetar los marcos internacionales vigentes.

Además, la Junta deberá enfrentar el desafío de conseguir una aceptación más amplia entre la comunidad internacional y demostrar que puede aportar soluciones concretas y sostenibles a los conflictos que pretende abordar.

Para Guatemala, la participación o el seguimiento de estas iniciativas puede ofrecer oportunidades para fortalecer su rol en la diplomacia internacional y promover la paz y la seguridad en la región, en línea con sus compromisos multilaterales.

Conclusión

La Junta de Paz impulsada por Estados Unidos con la participación de 26 países fundadores, entre ellos El Salvador y Argentina, representa un nuevo intento por abordar conflictos globales complejos, comenzando por el caso del conflicto en Gaza. Sin embargo, la iniciativa enfrenta escepticismo de importantes actores internacionales y deberá demostrar su eficacia para consolidarse como un referente en la mediación y resolución pacífica de conflictos.

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