El Vaticano excomulga a obispos de una secta tradicionalista disidente

El Vaticano excomulga a obispos de una secta tradicionalista disidente

Una secta católica ultraconservadora ha sido separada de la Iglesia Católica por desafiar la doctrina.

3 julio 2026
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itnernacional
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El Vaticano anunció ayer la excomunión de altos clérigos de una secta católica ultraconservadora, así como de cualquier feligrés que permanezca leal al grupo, que afirma contar con cientos de miles de seguidores, principalmente en Estados Unidos y Europa, lo que ha desencadenado el cisma más grave en décadas dentro de la mayor confesión cristiana del mundo. El papa León XIV había suplicado directamente a la secta, la Sociedad de San Pío X (FSSPX),que no consagrara a cuatro obispos renegados y tradicionalistas sin la bendición del Vaticano, medida que, según el derecho canónico, conlleva la pena de excomunión automática. En un extraordinario acto de desafío, el grupo siguió adelante el miércoles.

Ayer por la mañana, el Vaticano anunció las excomuniones, lo que puso de manifiesto los límites de la disposición de León XIII a ceder ante los tradicionalistas que rechazan las enseñanzas modernas de la Iglesia. El comunicado del Vaticano, emitido por el cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del poderoso Dicasterio de la Doctrina de la Fe, incluía una severa advertencia a los sacerdotes y feligreses vinculados a la sociedad. “En lo que respecta a los fieles laicos, aquellos que se unan formalmente a la Sociedad Sacerdotal de San Pío X… deben ser considerados cismáticos y excomulgados”, declaró Fernández en una carta publicada ayer.

En los últimos años, tanto conservadores como liberales han puesto a prueba al Vaticano al traspasar los límites de la doctrina oficial, acciones que han amenazado con crear divisiones en la iglesia de mil 400 millones de católicos. Fundada en Suiza en 1970 por el arzobispo francés Marcel Lefebvre, quien se había opuesto a las reformas modernizadoras de la Iglesia una década antes, la FSSPX afirma contar con más de 700 sacerdotes y medio millón de miembros en todo el mundo. Muchos tendrán que elegir ahora entre la FSSPX y la Iglesia Católica. El miércoles, más de 16 mil fieles desafiaron la lluvia intermitente en la ciudad montañosa de Écône, Suiza, donde se fundó la FSSPX, para presenciar la solemne ceremonia de unción de cuatro obispos descritos por el grupo como “totalmente fieles” a la “santa tradición”.

“No elegimos en qué debemos creer o dejar de creer”, declaró el miércoles el reverendo Davide Pagliarani, superior general de la FSSPX. “No podemos modificar, reinterpretar ni reconsiderar la fe. Simplemente tenemos el deber de preservar la fe que la Iglesia siempre ha enseñado. Debemos amarla, debemos vivirla y debemos transmitirla”. Un anexo al fallo indicaba que los fieles laicos que “se adhieren formalmente” a la sociedad también se enfrentarían a la excomunión. Marc-André Mabillard, exportavoz del grupo y feligrés de la FSSPX en Suiza, dijo que no estaban “preparados” para que el edicto del Vaticano incluyera una advertencia explícita a los feligreses de esta secta.

“La decisión es muy difícil, porque… esta vez se refieren a fieles como yo”, dijo. “No estábamos preparados para esto. Personalmente, seguiré asistiendo a la —sociedad— porque para mí es la única manera de recibir una buena misa y tener sacerdotes que me den buenos sacramentos. No tengo otra opción. Tengo que quedarme y me quedaré. Sí, estoy excomulgado”, afirmó. La FSSPX sigue adhiriéndose a la misa tradicional en latín y rechaza muchas de las enseñanzas del Concilio Vaticano II de la década de 1960, que modernizó la Iglesia para un mundo cada vez más secular. Entre esos cambios se incluyeron la celebración de la misa en los idiomas locales, la orientación del sacerdote para que mirara a los feligreses y la promoción del diálogo interreligioso, entre otras adaptaciones.

En declaraciones a los periodistas, el miércoles, el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, dijo sentirse “dolido” por lo que calificó de “acto cismático”. Sin embargo, también dejó abierta la puerta a la reconciliación. “Espero que, a pesar de lo ocurrido hoy, se pueda reanudar el diálogo y encontrar una solución”, declaró Parolin. “La cuestión fundamental, entonces, es si se acepta o no el Concilio Vaticano II”. El Vaticano excomulgó a los dos obispos que presidieron la ceremonia, así como a los cuatro recién nombrados de la FSSPX. El mismo grupo se enfrentó a sanciones similares en 1988, cuando Lefebvre desafió al papa Juan Pablo II y también consagró a cuatro obispos, entre ellos un clérigo británico conocido por negar el Holocausto.

En el 2009, el tradicionalista papa Benedicto XVI revocó las excomuniones de esos cuatro obispos y buscó la reconciliación con el grupo y sus miembros. Dos de los excomulgados en 1988 figuraban entre los excomulgados el miércoles. “Tienen un alma decimonónica”, afirmó Andrea Grillo, teólogo católico afincado en Roma. “Son comunidades antimodernas, contrarias a cualquier tipo de diálogo con judíos, budistas e hindúes. Se oponen firmemente a los cristianos no católicos: luteranos y ortodoxos. Para ellos, la salvación se encuentra únicamente en la confesión católica romana, en su versión decimonónica”.

Dado que sus obispos anteriores habían fallecido o eran ancianos, la FSSPX anunció en febrero que planeaba repetir el acto de 1988 el 1 de julio. Esa decisión, según declaró el grupo en un comunicado, se produjo después de dos intentos fallidos de conseguir una reunión con León XIV, a quien algunos tradicionalistas cuestionaron porque ha hecho de la unidad y la superación de las divisiones una piedra angular de su papado, por no haberse pronunciado antes sobre el tema ni haberse reunido con el grupo para encontrar un compromiso. Esta situación “es una clara señal de la crisis interna de la Iglesia Católica, y no cabe duda de que constituye una derrota para León XIV, ya que su principal objetivo… era la unidad dentro de la Iglesia”, declaró Roberto de Mattei, presidente de la Fundación Lepanto, de tendencia católica conservadora.

“Hoy se enfrenta a una herida profunda”. Al seguir adelante con las consagraciones, el grupo citó las palabras de Lefebvre: “Solo en la Iglesia Católica, tal como siempre ha sido y en su Tradición inmutable, tenemos la garantía de poseer la Verdad, de poder predicarla y de poder servirle”. El martes, un día antes de las consagraciones, el Vaticano publicó una carta papal dirigida a la dirección de la FSSPX que contenía una súplica de León XIV: “¡Por favor, den marcha atrás!”. “Con el corazón afligido pero esperanzado, siento que es mi deber, por la autoridad recibida de Cristo, pedirle que desista de su intención”, escribió el Papa en la carta dirigida a Pagliarani, superior general de la FSSPX. La excomunión, una de las penas más severas del arsenal espiritual del Vaticano, no es lo mismo que la destitución del sacerdocio; es decir, la pérdida del título clerical.

 Sin embargo, implica que los clérigos no pueden recibir oficialmente los sacramentos católicos, incluida la Comunión, ordenar sacerdotes ni oficiar la Misa, lo que aumenta la posibilidad de que cualquier servicio o sacramento que continúen celebrando no sea un rito católico. Para la comunidad global de la FSSPX —cuyas mayores concentraciones se encuentran en Francia y Estados Unidos—, los teólogos afirman que la excomunión representa, en la práctica, una elección. “Técnicamente, la excomunión concierne a los obispos, pero los sacerdotes y laicos que los siguen también pueden caer en estado de excomunión”, dijo Grillo. “Si tienes una relación con un obispo que no es obispo, entonces tú también caerás en la dimensión de la excomunión; en resumen, te excomulgas a ti mismo”.

La ordenación de cuatro nuevos obispos por parte de la FSSPX es un grave acto de desobediencia que conlleva la excomunión automática y profundiza un peligroso cisma dentro de la Iglesia.

La FSSPX mantiene docenas de lugares de culto en los Estados Unidos, incluyendo la iglesia de la Inmaculada en St. Mary’s, Kansas, considerada la más grande de la sociedad en el mundo. Pero incluso algunas voces conservadoras dentro de la iglesia expresaron su alarma ante las divisiones que estaba provocando la FSSPX. “La ordenación de cuatro nuevos obispos por parte de la FSSPX es un grave acto de desobediencia que conlleva la excomunión automática y profundiza un peligroso cisma dentro de la Iglesia”, declaró el reverendo Gerald E. Murray, sacerdote de la ciudad de Nueva York y comentarista conservador.

“Si bien afirman defender la fe tradicional de la Iglesia Católica, los obispos recién excomulgados rechazan descaradamente lo que la Iglesia Católica siempre ha enseñado a sus hijos, a saber, que la naturaleza jerárquica del catolicismo incluye la doctrina de que el Papa es la Autoridad Suprema a quien todos los católicos deben obediencia”, continuó Murray, y agregó: “En pocas palabras, el Papa es el sucesor de Pedro, el Vicario de Cristo. Él gobierna la Iglesia. La obediencia a su decisión sobre quién puede o no recibir la ordenación episcopal es necesaria para seguir siendo un católico fiel”.

La ruptura con la FSSPX se produce en un momento en que el Vaticano también se enfrenta a una rebelión en la izquierda alemana, donde la Santa Sede ha advertido a los católicos liberales que no permitan la ordenación de mujeres como diaconisas ni la codificación de ceremonias religiosas para parejas del mismo sexo.

Fuente original:Prensa Libre

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