Elecciones 2027: expertos analizan los cambios que redefinen el panorama político en Guatemala

Elecciones 2027: expertos analizan los cambios que redefinen el panorama político en Guatemala

Las elecciones generales de 2027 se desarrollarán en un escenario político distinto al de procesos anteriores. Analistas identifican cambios en la geografía electoral, la participación de nuevos actores, la influencia de capitales emergentes y las tens...

3 agosto 2026
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Guatemala
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Estamos a menos de seis meses de que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) realice la convocatoria a las elecciones generales de 2027, y los diferentes actores políticos que buscan ocupar cargos de elección popular comienzan a afinar sus estrategias, alianzas y movimientos de cara al proceso electoral.

Bajo este panorama, hay distintos aspectos que han cambiado la dinámica en la que se desarrolla la política en el país. Analistas y expertos consultados por Prensa Libre aseguran que el proceso electoral de 2023 marcó un antes y un después en el rumbo de la política en Guatemala, debido a factores que han incidido fuertemente, como la judicialización de los procesos, así como la influencia de poderes y personajes, tanto internos como externos, dentro de la política nacional, que hasta hoy continúan ejerciendo presión sobre los políticos y sus decisiones.

El politólogo Renzo Rosal realizó un análisis detallado sobre cómo se ha llevado el proceso de transformación política en Guatemala, desde las dinámicas institucionales hasta los “reacomodos” de cara al proceso electoral de 2027. En su análisis también brinda una lectura del panorama político entre 2024 y 2026, periodo en el que afirma que ha existido una “metamorfosis”, en la que el tablero político ha mostrado un cambio completo.

Asimismo, el politólogo Cristhians Castillo, del Instituto de Análisis e Investigación de los Problemas Nacionales de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Ipnusac), hace una lectura detallada sobre la transformación que ha sufrido el sistema político en el país. También aborda la dinámica del poder que existe actualmente dentro del Estado, las tendencias electorales emergentes y el impacto de los actores internacionales en la política nacional.

Cambios en la geografía electoral

Según explica Renzo Rosal, desde el 2023 hasta la fecha ha habido un cambio sumamente “fundamental” en la geografía electoral, uno de los principales factores de incidencia en los resultados electorales, ya que el número de empadronados aptos para votar a nivel nacional ha crecido considerablemente en los últimos años.

Según datos del Tribunal Supremo Electoral (TSE), hasta lo que va del 2026 hay 10 millones 018 mil 025 guatemaltecos empadronados. De ese total, 5 millones 397 mil 993 son mujeres y 4 millones 620 mil 032 son hombres. En el 2023 el TSE informó en conferencia de prensa, previo a las elecciones del 25 de junio, que había un total de 9 millones 361 mil 068 personas empadronadas en Guatemala.

Tomando en cuenta esas cifras, el número de empadronados ha crecido en un 7.02% en comparación con el 2023.

Rosal nota la atención que se debe poner en algunos departamentos con peso electoral significativo, como Jalapa.

“Jalapa que es un departamento de los menos poblados del país, de los que no le ponemos atención, pero su cabecera departamental tiene cerca de 80 mil empadronados y eso le da un peso muy significativo”.

Datos oficiales del TSE reportan que en el 2023 en el departamento de Jalapa se registraron 192 mil 094 empadronados. De ese número 79 mil 990 estaban empadronados en la cabecera departamental. Los datos del ente electoral indican que la cifra de empadronados en Jalapa se elevó en un 13.91% en comparación con los votantes registrados en el 2019 en la cabecera.

Rosal destaca un aspecto importante: el cambio significativo que se ha dado en la distribución del poder político, al hacer énfasis en que el departamento de Guatemala, y principalmente la capital, ya no son el epicentro de la fuerza política electoral.

“El departamento de Guatemala y la capital ya no tienen la fuerza política electoral que tenían antes. Siguen siendo de interés, pero digamos que en un 20%. Los otros 80% de todos los procesos de decisión política en el país se toman en el interior del país”, asegura.

De los 9 millones 361 mil 068 personas empadronadas en el 2023 el TSE reportó que el departamento de Guatemala tuvo la mayor cantidad de empadronados con 2 millones 115 mil 260 personas, lo que según los cálculos representa el 22.60% del padrón electoral. El restante 77.40% de los empadronados se distribuyó en los 21 departamentos del país.

Cambios en la cultura política

Por su parte, Cristhians Castillo identifica varias tendencias significativas en el comportamiento electoral guatemalteco. En primer lugar, la creciente dificultad para la reelección de diputados.

“La reelección, por ejemplo, al Congreso de la República ha ido siendo cada vez menos efectiva. Es menor el número de diputados que se logran reelegir de un periodo a otro. En esta legislatura alrededor de 100 o más de 100 diputados son nuevos”, afirma.

Segun datos oficiales del Organismo Legislativo 96 diputados fueron electos por primera vez en las elecciones generales del 2023, mientras que 64 fueron reelectos para el actual período.

En segundo lugar, describe una “tendencia pendular” que ha caracterizado las elecciones desde el inicio del siglo XXI, en la que una elección es definida por la capital y los centros urbanos, mientras que otra es predominantemente determinada por los departamentos y los municipios más alejados del país. Según explica, esta dinámica se ha mantenido, con variaciones, desde 2015.

Respecto de la elección de Bernardo Arévalo, el experto indicó:

“El presidente Bernardo Arévalo fue electo por principalmente la ciudad capital, Sacatepéquez, Antigua Guatemala y Quetzaltenango. Y es ahí también donde me parece que hay mucho descontento y mucha frustración debido al bajo desempeño y la poca capacidad de ejecución del actual gobierno”.

Reacomodos, costos y mercantilización de la política

En cuanto a la dinámica de los reacomodos partidarios, Renzo Rosal identifica una verdadera “desbandada” dentro de los bloques políticos actualmente representados en el Congreso.

Aunque Vamos cuenta nominalmente con 138 alcaldes electos, Rosal plantea la siguiente incógnita: “cuántos de ellos van a seguir apuntándose por Vamos”.

En una nota publicada por este medio se indico que, según algunas fuentes consultadas sobre la situación del partido Vamos, indicaron que, de los 39 diputados electos en la actual legislatura, cerca de 30 abandonaron el partido “porque no lo consideraron una opción fuerte con posibilidades de encaminarlos a una reelección”, lo que debilitaría el peso de la agrupación política y en consecuencia su alcance a nivel municipal.

La respuesta que brinda Rosal es que la mayoría está buscando acomodo en partidos que se han posicionado como Cabal o la UNE, aunque advierte que esta última agrupación “ya no es lo que era antes”, pues ha perdido significativamente el número de alcaldías en comparación con elecciones anteriores.

“El factor determinante de estos reacomodos es el capital político, cuyo costo se ha disparado. Situarse como candidato a elección popular… no vale menos de dos millones de quetzales. Esta barrera económica crea una diferenciación abismal entre quienes tienen ‘un juego de probabilidades’ reales y aquellos que son meros ‘de relleno’ simbólico, sin financiamiento ni posibilidades de ser electos”, asegura.

Nuevos actores y el declive de la clase política tradicional

Sobre este aspecto, Cristhians Castillo destaca el surgimiento de nuevas generaciones como actores políticos relevantes.

“Los nuevos actores, que son principalmente las nuevas generaciones, en este momento se han convertido como el actor sorpresa, que ha tenido muy buenos resultados, principalmente en el 2023 de la mano del partido Movimiento Semilla”, comenta.

En contraste, el politólogo señala que el surgimiento de estas “nuevas generaciones políticas” también va de la mano con la desaparición de la clase política histórica que se había mantenido durante décadas.

“Estamos ya ante el desaparecimiento prácticamente de los políticos que por décadas controlaron el sistema democrático guatemalteco y que, desde la transición a la democracia en 1983, además de participar del diseño del sistema, sabían cómo controlarlo, sabían cómo financiarlo y después cómo mantenerse dentro del sistema”, asegura.

Aunado a esto, menciona ejemplos concretos de algunos de estos “caciques” que habían dominado el escenario político movilizando votos y organizando partidos políticos, y que han ido desapareciendo con el paso de los años.

“Por ejemplo los Lohayza, los Baldizón, los grandes movilizadores del voto, los que acarreaban los votos, los que organizaban a los partidos”, afirma Castillo.

Entre estos “caciques” departamentales se refiere al exdiputado Jaime Martínez Lohayza exdiputado por Jutiapa. Fue electo en el 2003 por la coalición PP-MR-PSN y posteriormente con la Gran Alianza Nacional (GANA) en el 2007 y 2011. En el 2023 la Corte Suprema de Justicia (CSJ) anúló su candidatura a la alcaldía de la cabecera departamental con el partido Valor debido a que en el 2019 el Tribunal de Mayor Riesgo A lo sentencio a 5 años de prisión por el delito de tráfico de influencias. Según una investigación del Ministerio Público, Martínez en su calidad de diputado, habría cometido dicho delito en favor de una estructura que utilizó el sistema bancario del país para lavar Q200 millones. Sus hijos Jaime Martínez Castellanos y Carlos Martínez Castillanos también han figurado en la política. El primero fue alcalde de Quesada, Jutiapa en el período 2020-2024 y el segundo fue electo como diputado por el partido FCN-Nación en el periodo 2016-2020 y anteriormente había participado en elecciones con el partido Líder.

Manuel Antonio Baldizón, fue electo como diputado al Congreso por el departamento de Petén. Llegó al Legislativo en el 2003 con el desaparecido Partido de Avanzada Nacional (Pan) y en el 2007 con la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE). En diciembre del 2008 se separó del partido por problemas con la Secretaría General. Posteriormente junto con un grupo de diputados disidentes de la UNE, conforma la bancada Líder en diciembre del 2010, es inscrita formalmente como partido político con el que se postuló a la presidencia en las elecciones del 2011 y 2015. Líder fue cancelado en el 2016 por el TSE debido a que incumplio con varios estatutos de la Ley Electoral y de Partidos Políticos y rebaso el techo de campaña en las elecciones del 2015 que fue fijado por el TSE en Q52.4 millones.

Baldizón fue vinculado a los casos Odebrecht y Transurbano. En octubre del 2022 fue deportado a Estados Unidos, tras una condena por lavado de dinero, en un caso en el que se declaró culpable, pese a que la Fiscalía de ese país vinculó los fondos con el narcotráfico. Su nombre aún sigue vinculado a la política con el partido Cambio, fundado en el 2020 e inscrito ante el TSE en el 2022, por sus hijos Jorge Eduardo y Manuel Antonio Baldizón.

En el 2023 la agrupación participo por primera vez en las elecciones y coloco al excalcalde de Ipala, Chiquimula, Esduin Gerson Javier Javier, conocido como “Tres Quiebres” como su único diputado en la décima legislatura.

Los nuevos dominadores: capitales emergentes y crimen organizado

Uno de los aspectos más relevantes citados por Renzo Rosal en su análisis es el de los actores que hoy dominan el sistema político, a los que concentra en dos grandes grupos: “Los capitales emergentes – contratistas y proveedores enriquecidos haciendo negocios con el Estado – y las estructuras vinculadas al crimen organizado, abarcando no solamente al narcotráfico, sino toda la gama de la criminalidad compleja, la trata de personas, el contrabando”.

Ambos actores dominan un escenario fragmentado, donde no hay un dominador pleno, pero sí una fuerte competencia por el territorio.

“En contraste, los actores tradicionales – empresarios del CACIF y políticos de vieja data – han sido relegados a un tercer plano, ya que ‘les comieron el mandado’ y solo buscan establecer pactos una vez definidos los finalistas”, afirma.

Lógicas autoritarias y debilitamiento institucional

En cuanto a los partidos políticos, Rosal describe un giro autoritario en la toma de decisiones internas dentro de las agrupaciones.

Sobre ello comenta que “el dueño del partido, dos o tres miembros del Comité Ejecutivo Nacional deciden las candidaturas y le ponen precios a las candidaturas y punto”, mientras que las asambleas partidarias son meramente “simbólicas”.

“Si a usted le interesa participar en un espacio de postulación pues tiene que tener recursos y el partido no anda preguntando de dónde tienen los recursos. Paga por su curul, le toca la tercera, le toca a la cuarta, le toca a la segunda, la primera, todos esos espacios tienen su precio. Hoy sí estamos viéndolo y llevándolo… a un nivel descomunal que no se tenía anteriormente”, afirma Rosal.

Rosal también sostiene que en distintos puntos del país existen los denominados “clusters” o aglomeraciones de actores lícitos e ilícitos que buscan el control de zonas estratégicas, como la franja fronteriza con México o la costa del Pacífico.

“Es muy difícil el poder establecer con precisión cómo se conforma un clúster… las mezclas son muy variopintas. Hay empresarios, hay grupos de empresarios, familias de empresarios que tienen actividades tanto lícitas como ilícitas y por lo tanto usan los recursos de un lado y del otro a su conveniencia”, asegura.

Impacto de la administración Trump

Cristhians Castillo indica que Estados Unidos, por medio de su Embajada en Guatemala, también ha influido y jugado un papel importante en el panorama político, especialmente por las prioridades del presidente Donald Trump en el combate contra las estructuras del crimen organizado y el narcotráfico.

“Abiertamente ha declarado una guerra frontal a las estructuras criminales, principalmente el narcotráfico, y ha incidido también, por ejemplo, en designar en el caso guatemalteco a las pandillas como terroristas”, afirma.

También comenta que esta estrategia ha tenido efectos concretos en el territorio, como las solicitudes de extradición y el elevado número de alcaldes, principalmente de zonas con presencia del narcotráfico, que han sido capturados y extraditados hacia Estados Unidos por sus presuntos vínculos con el crimen organizado.

“Los actores criminales que operan en los territorios… han venido replegándose debido a la contundente estrategia de confrontación que ha impulsado el gobierno norteamericano”, asegura.

Castillo sugiere que esto podría significar “un cambio en la forma de financiar y en la forma de hacer la política territorial para las elecciones del año entrante”.

La preeminencia del Congreso y la debilidad del Ejecutivo

Según indica Renzo Rosal, en el actual periodo de gobierno se ha dado un cambio rotundo en la correlación de fuerzas entre los poderes del Estado. El experto afirma que durante el último año y medio:

“El escenario político se ha caracterizado por un papel predominante del Congreso de la República, dejando en un papel secundario y en algunos momentos subordinado al Ejecutivo”, afirma Rosal.

Según explica, esta subordinación, lejos de ser circunstancial, responde a una hegemonía legislativa que ha dejado al Ejecutivo con escaso margen de maniobra en las decisiones de fondo.

Como ejemplo de esta dinámica, menciona la aprobación de los presupuestos 2024-2025, en los que “fue el Legislativo el que sacó la mayor parte del pastel”, beneficiando particularmente a los diputados distritales, quienes realizaron la repartición de los recursos destinados a los Consejos Departamentales de Desarrollo (Codedes). Esto contrasta con el Gobierno anterior, cuando el presidente Alejandro Giammattei y su equipo “jugaron bastante cerca entre los gobiernos locales” —logrando más de 130 alcaldías para el partido Vamos—, indica Rosal, quien además subraya que la actual gestión ha sido “todo lo contrario”, al mostrar una interlocución intermitente y débil con los gobiernos locales, por lo que “le queda deber a los poderes representados en los territorios”.

Dinámicas de poder entre el Legislativo y el Ejecutivo

En este aspecto, Cristhians Castillo señala que existe “una paradoja” en el funcionamiento del Congreso. A pesar de la “gran dispersión de las fuerzas políticas”, no existe una polarización efectiva entre oficialismo y oposición, lo que ha generado una dinámica particular.

“Hemos visto pues una muy mediocre oposición y hemos visto una muy mala conducción también por parte de los diputados que fueron electos por el partido Movimiento Semilla y que no lograron ni siquiera constituirse como bancada”, asegura Castillo.

Sin embargo, el experto indica que esta debilidad no ha impedido que se genere “una sinergia de intereses y de actores políticos”, lo que ha permitido al Ejecutivo obtener la aprobación de todas sus iniciativas prioritarias.

“Han tenido una suerte de negociación muy efectiva que ha permitido que en el Congreso se tengan votaciones, por ejemplo, para definir magistrados a Cortes Supremas de Justicia, a Cortes de Apelaciones, Tribunal Supremo Electoral, entre otros, con más de 150 votos.”

A su criterio, esta gobernanza efectiva responde a una lógica de intercambio en la que “el Ejecutivo cede cuotas de poder institucional a cambio de la aprobación de sus proyectos”, como la Ley de Infraestructura Estratégica o la Ley contra el Lavado de Dinero.

Fuente original: Prensa Libre

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