En busca del soldado Tom: la BBC ayuda a resolver el misterio de un prisionero de guerra soviético que una familia británica escondió durante la Segunda Guerra Mundial

En busca del soldado Tom: la BBC ayuda a resolver el misterio de un prisionero de guerra soviético que una familia británica escondió durante la Segunda Guerra Mundial

Bokejon, o simplemente Tom, fue rescatado por una familia de Jersey tras escapar de un campo de trabajo nazi, pero después de la guerra desapareció en la Unión Soviética.

5 septiembre 2026
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Durante más de 80 años, nadie supo qué le sucedió a un prisionero de guerra soviético que escapó de los nazis en las Islas del Canal y pasó el resto de la Segunda Guerra Mundial escondido de los ocupantes alemanes con una familia local.

Conocido solo por su nombre de pila, Bokejon, o simplemente Tom, fue uno de los aproximadamente 2.000 prisioneros y trabajadores forzosos soviéticos llevados a la isla de Jersey para construir fortificaciones nazis.

Jersey es la mayor de las Islas del Canal, situada entre Francia e Inglaterra, y es una dependencia de la Corona Británica con gobierno autónomo.

Tras la liberación, Tom y los demás prisioneros de guerra supervivientes fueron enviados de vuelta a la URSS y, aunque prometió mantenerse en contacto, una vez que regresó no se supo nada más de él.

Eso fue hasta un equipo de la BBC localizó a sus descendientes en Asia Central, lejos de Jersey, en el extremo oriente de Uzbekistán.

Mapa que muestra la distancia entre Jersey y Uzbekistán.
BBC

Fue en 1943 cuando Tom escapó de uno de los campos de trabajos forzados que los nazis tenían en Jersey. Exhausto, hambriento y desesperado, llamó a la puerta de los granjeros locales John y Phyllis Le Breton. Conscientes del riesgo, lo acogieron y le salvaron la vida.

Las condiciones en los campos eran muy duras.

“Extraíamos piedra de la cantera desde las seis de la mañana hasta las seis de la tarde. Nuestra comida consistía en sopa al mediodía y una ración muy escasa de pan con mantequilla a la hora del té. No desayunábamos”, escribió Tom más tarde en su diario.

“Por la menor cosa, nos golpeaban brutalmente… y si no podíamos trabajar, nos dejaban sin comer y nos volvían a golpear; jamás nos creían si estábamos enfermos”.

Durante más de dos años, los Le Breton lo escondieron.

El peligro era real. Otra residente de Jersey, Louisa Gould, fue deportada al campo de concentración de Ravensbrück y asesinada en una cámara de gas por dar refugio a un fugitivo soviético llamado Fyodor Burriy. Sus vecinos la denunciaron a las autoridades alemanas.

Un soldado alemán permanece de pie sobre una cornisa rocosa, con una pequeña península rocosa coronada por un faro al fondo.
Getty Images
Un soldado de la ocupación alemana permanece de pie en la costa de Jersey en el verano de 1940.

John y Phyllis Le Breton confiaban tanto en su soldado fugitivo que le permitían leerles cuentos a sus hijos y jugar con ellos, incluida su hija Dulcie.

“Nuestro querido tío Tom, lo queríamos muchísimo. Es mi principal recuerdo de la guerra, y su foto todavía está junto a mi cama”, dijo Dulcie, que cumplirá 90 años en junio.

“Pero aún me pregunto qué le sucedió después de la guerra”.

Tras la liberación de las Islas del Canal en mayo de 1945, Tom -al igual que otros prisioneros de guerra soviéticos supervivientes- fue enviado de vuelta a la URSS. Mientras lo trasladaban de regreso a casa a través de Europa, llegaron a Jersey hasta tres cartas pero luego se instauró el silencio.

Siempre bajo sospecha

Los ex prisioneros de guerra que regresaban a la Unión Soviética solían ser sometidos a controles e interrogatorios en los llamados campos de filtrado del NKVD, la policía secreta. Las autoridades soviéticas a menudo interpretaban su captura como una señal de posible deslealtad o colaboración con el enemigo.

A algunos se les permitió finalmente reintegrarse a la vida normal. Sin embargo, muchos fueron tachados de poco fiables, enfrentaron obstáculos para encontrar trabajo y ascender y vivieron bajo una constante sospecha.

Algunos fueron condenados y enviados a campos de trabajo dentro de la URSS. Incluso después de la muerte del dictador soviético Josef Stalin en 1953, el estigma asociado a los ex prisioneros de guerra no desapareció de la noche a la mañana.

John y Phyllis Le Breton aparecen sonriendo en una antigua fotografía en sepia. Él lleva gorra y traje, y ella sombrero, abrigo y bufanda. Parecen estar de pie frente a un monumento de piedra.
Archivo de la familia Le Breton (Carolyn Horn)
John y Phyllis Le Breton conocían el riesgo real que suponía mantener oculto al prisionero de guerra fugado.

Tom firmaba sus cartas a los Le Breton como “Bokijon Akram”, pero ni ellos ni los historiadores de Jersey conocían su nombre completo ni su procedencia exacta.

Entonces, un equipo de la BBC en ruso se unió a la búsqueda.

Aunque llevamos años trabajando con archivos soviéticos y de la Segunda Guerra Mundial, este caso supuso un reto particular.

Tom firmaba en inglés, y no estaba claro cómo se habría escrito en ruso, el idioma utilizado en los documentos oficiales de la URSS en aquel momento.

Consultamos decenas de registros y cientos de variantes ortográficas, reduciendo gradualmente la búsqueda con los detalles que había anotado en su diario.

Según esas anotaciones, parecía que tenía unos 30 años cuando fue movilizado en 1941, que había luchado y había sido capturado en el territorio de la actual Ucrania, y que podría tener orígenes en Asia Central.

La búsqueda se redujo entonces a una posible coincidencia: Bokejon Akramov, nacido en 1910 y movilizado desde Namangán, en lo que hoy es Uzbekistán.

Una fotografía en blanco y negro tomada en Alderney muestra a dos prisioneros de guerra con chaquetas y gorros acolchados de algodón. El del centro está sentado, el de la derecha de pie, sosteniendo lo que parece ser una herramienta agrícola. Detrás de ellos se ve una cabaña de madera con las ventanas abiertas.
Alderney archives
Prisioneros de guerra soviéticos y trabajadores esclavizados en uno de los campos de las Islas del Canal.

Encontramos un registro que indicaba que décadas después le habían otorgado la Orden de la Guerra Patriótica. Fundamentalmente, dicho registro incluía su domicilio.

En ese momento, un equipo de la BBC Uzbek se unió a la búsqueda y viajó a Namangán para comprobar la dirección, con la esperanza de que alguien allí recordara a Bokejon o lo reconociera por las fotografías conservadas por la familia Le Breton.

“¿Cómo es que tienen fotos de mi abuelo? ¿De dónde las sacaron?”, preguntó un hombre que abrió la puerta a la BBC.

Se llamaba Shamsutdin Akhunbaev y era nieto de Bokejon Akramov.

Jardinero en una fábrica

Al escuchar la historia detrás de las fotografías de la guerra, Akhunbaev se emocionó hasta las lágrimas.

Según la familia, Bokejon rara vez hablaba de sus experiencias en la Segunda Guerra Mundial.

Pero algo siempre les había intrigado. A pesar de ser claramente inteligente y capaz, le negaron repetidamente trabajos especializados o delicados. Durante muchos años, trabajó como jardinero en una fábrica en Namangán.

Ahora parece posible que su cautiverio durante la guerra también haya ensombrecido su vida laboral.

Bokejon Akramov falleció en 1996, tras una vida larga y feliz, según su familia. Su hija también falleció posteriormente.

La BBC ayudó a organizar una videollamada entre su familia en Uzbekistán y Dulcie Le Breton, quien aún vive en Jersey.

“Querida Dulcie, le agradecemos a tu familia su valentía y bondad”, le dijo Shamsutdin Akramov. “Nuestro abuelo sobrevivió a la guerra y nos dio la vida solo gracias a ti. Estamos muy felices de haberte encontrado. Te invitamos a Uzbekistán y siempre te recibiremos con los brazos abiertos en nuestra casa”.

“Mis padres hicieron lo que hicieron simplemente porque era lo correcto”, respondió Dulcie Le Breton. “Y no fueron los únicos en Jersey que ayudaron a los soldados soviéticos. Hubo docenas de historias similares, y me gustaría mucho que la gente las conociera y las recordara todas”.

Tras conocer la historia, las autoridades de Uzbekistán decidieron otorgar póstumamente a John y Phyllis Le Breton la Orden de la Amistad, una de las más altas condecoraciones estatales, por su “valentía y compasión”.

Línea gris de separación
BBC

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Fuente original: Prensa Libre

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