Enfermedades gastrointestinales, respiratorias y de la piel amenazan a población en zonas inundadas de Alta Verapaz

Enfermedades gastrointestinales, respiratorias y de la piel amenazan a población en zonas inundadas de Alta Verapaz

La humedad, el agua estancada y las plagas pueden desencadenar enfermedades en la población afectada por las inundaciones en municipios de Alta Verapaz.

16 julio 2026
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En ocho días, las lluvias en Alta Verapaz provocaron 113 inundaciones que han afectado a 15 mil 248 personas, de las cuales 694 han debido buscar albergue. Los municipios con más daños son Fray Bartolomé de las Casas, Chahal, San Cristóbal Verapaz y Santa María Cahabón, según el reporte de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred).

La situación afecta directamente la salud de la población en Alta Verapaz, donde coinciden las peores cifras de desigualdad de Guatemala. La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi 2023) señala que seis de cada diez personas del departamento viven en condiciones de pobreza extrema. Mientras tanto, la Encuesta Nacional de Desarrollo en Salud (Endesa 2025) revela que siete de cada diez personas están en inseguridad alimentaria y que cuatro de cada diez niños menores de cinco años tienen desnutrición crónica.

Mario Rivera, gerente de Resiliencia Comunitaria de World Vision, señaló que en Alta Verapaz la población está en gran vulnerabilidad social, pero también es uno de los departamentos con más emergencias por inundaciones, deslizamientos y crecidas de ríos. Además, las zonas rurales se ubican en sitios montañosos y de difícil acceso.

Frente a este panorama, los fenómenos naturales, como las lluvias y el desborde de ríos registrados en los últimos días, que inundan comunidades, no solo se traducen en pérdidas materiales, sino que también tienen un impacto en la salud que debe ser atendido.

Álvaro Valencia Pineda, médico rescatista y coordinador del Área de Atención Prehospitalaria y Traslado de Pacientes de la Cruz Roja Guatemalteca, indicó que la población más vulnerable está en los extremos de la vida: niños y adultos mayores, además de mujeres embarazadas y personas con alguna discapacidad.

Los principales problemas de salud que presenta la población de las comunidades inundadas están relacionados con procesos respiratorios agudos. Los cambios bruscos de temperatura y la humedad pueden provocar bronquitis, procesos alérgicos e inflamación de las vías respiratorias. También existe el riesgo de proliferación de virus como el sincitial respiratorio y otros que afectan las vías respiratorias y pueden contagiarse en espacios cerrados, como ocurre con algunos albergues.

Otra de las complicaciones afecta la piel. La humedad, el agua estancada y el lodo pueden favorecer el desarrollo de hongos en los pies y lesiones dérmicas en los comunitarios. Entre las personas albergadas también pueden aparecer pediculosis (infestación por piojos) e infecciones cutáneas, como la escabiosis (sarna), por lo que estas afecciones deben controlarse dentro de esos espacios, recomiendó Valencia.

Acceso a agua potable

Según la Endesa 2025, en Alta Verapaz cuatro de cada diez personas no tienen disponibilidad de agua para beber y siete de cada diez tienen acceso a fuentes contaminadas con E. coli, una bacteria indicadora de contaminación fecal. La situación puede agravarse en el contexto de las inundaciones, pues muchas viviendas carecen de sistemas de drenaje y utilizan letrinas que se desbordan cuando el agua comienza a subir. A esto se suma que los animales muertos pueden contaminar las fuentes de consumo humano.

Ese escenario insalubre puede provocar problemas gastrointestinales. “Generalmente las comunidades no consumen agua segura; a veces ni siquiera es entubada, lo que aumenta el riesgo de contaminación por amebas, Salmonella typhi y Shigella, bacterias que pueden provocar procesos diarreicos muy fuertes”, dijo el médico de la Cruz Roja Guatemalteca.

Los primeros reportes de la institución sobre la atención a las personas albergadas muestran un incremento de enfermedades gastrointestinales, diarreicas y micosis ―infecciones en la piel provocadas por hongos―.

El agua anegó las casas de pobladores de la comunidad Secacaj, en Fray Bartolomé de las Casas, Alta Verapaz. (Foto Prensa Libre: Moisés Xec)

Aparecen plagas

Por experiencia, Valencia mencionó que dos o tres días después de una inundación pueden aparecer roedores que escapan de las áreas anegadas, lo que puede ocasionar problemas de salud. La orina de las ratas puede transmitir leptospirosis.

Las serpientes también pueden representar un peligro, ya que, en busca de un lugar seguro, pueden aparecer donde las personas están albergadas.

“Ya lo vimos cuando fue la inundación en Campur, donde hubo una migración severa de serpientes venenosas y tuvimos problemas de accidentes ofídicos”, agregó.

El agua estancada representa otro peligro al convertirse en criadero de zancudos, lo que puede favorecer la aparición de arbovirosis, como dengue, chikunguña, zika y malaria. De esta última se reportan 73 casos sospechosos en Fray Bartolomé de las Casas.

Salud mental

Las inundaciones, como cualquier otro desastre natural, impactan en la salud mental de las personas que pierden viviendas, pertenencias y cosechas, como sucedió con pobladores de comunidades de Alta Verapaz. Por ello, Valencia señaló que es un problema que debe atenderse con apoyo psicosocial.

Las personas pueden presentar crisis de ansiedad, histeria, angustia, duelo, desorientación e incertidumbre. Los niños son más propensos a desarrollar estrés postraumático ante la pérdida de su entorno.

Rivera, de World Vision, advirtió que otro de tema que afecta directamente a la niñez: ante desastres naturales, como las inundaciones, las escuelas suelen convertirse en albergues, lo que interrumpe el proceso educativo por tiempo indefinido.

También consideró que existe el riesgo de que los menores permanezcan en ambientes donde pueden enfermar. Además, ante la pérdida de los medios de vida de las familias, aumenta el riesgo de inseguridad alimentaria en los hogares y de que se incrementen los casos de desnutrición aguda infantil.

“En mayo las familias siembran su alimento para todo el año, y las inundaciones representan una pérdida para ellas. El impacto en la seguridad alimentaria de los hogares se verá reflejado en cinco o seis meses”, dijo Rivera.

Al 4 de julio pasado, el Ministerio de Salud reportó mil 59 casos de desnutrición aguda en niños menores de cinco años en Alta Verapaz y siete muertes por esa causa.

World Vision y la Cruz Roja Guatemalteca apoyan a las instituciones del Gobierno en acciones para atender a la población afectada por las inundaciones y cubrir las distintas necesidades que presenta. Rivera indicó que, por experiencia, en este momento las familias necesitan alimentos, agua embotellada y ropa.

Salud atiende casos y mantiene vigilancia

Ante la emergencia de inundaciones por lluvias, el Ministerio de Salud señaló que ha atendido a la población afectada en Fray Bartolomé de las Casas, donde ha realizado 445 atenciones médicas, entre consultas médicas, atención a mujeres embarazadas, seguimiento a personas con enfermedades crónicas, vigilancia epidemiológica y de la calidad del agua para consumo humano. Además de entrega de tratamiento farmacológico y educación para la prevención de enfermedades.

Entre los principales padecimientos atendidos están infecciones respiratorias agudas (72 casos), diarrea y gastroenteritis (57), gastritis (51), parasitosis intestinal (39), infecciones de vías urinarias (22) y enfermedades de la piel.

El Ministerio de salud informó que mantiene la vigilancia epidemiológica y las medidas de prevención para atender cualquier emergencia entre la población.

Fuente original: Prensa Libre

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