Entre ceniza, barrancas y la amenaza de lahares, evacuados vuelven a sus hogares tras erupción del volcán de Fuego

Entre ceniza, barrancas y la amenaza de lahares, evacuados vuelven a sus hogares tras erupción del volcán de Fuego

Tras más de 50 horas de actividad eruptiva, cientos de familias comenzaron a regresar a las comunidades evacuadas por la erupción del volcán de Fuego.

5 agosto 2026
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Con una mochila al hombro, bolsas con ropa y la esperanza de reencontrarse con quienes se quedaron resguardando sus hogares en medio del peligro, cientos de familias emprendieron este miércoles 5 de agosto el camino de regreso a las comunidades evacuadas por la erupción del volcán de Fuego.

Debido a la emergencia, decenas de personas salieron de sus casas entre la noche del lunes y la madrugada del martes recién pasado con lo indispensable, pues, de acuerdo con las estimaciones de las autoridades, el riesgo de una erupción de mayor magnitud era inminente.

Sin embargo, este miércoles regresaron de forma voluntaria a sus comunidades, luego de que se estableciera que el volcán había vuelto a sus parámetros normales de actividad. Durante el retorno, los pobladores encontraron barrancas cubiertas de material volcánico, ríos que aún representan una amenaza y techos cubiertos de ceniza.

La mayoría de los albergados dejó, desde las 8 horas, los refugios habilitados en San Juan Alotenango y, horas después, tres de los cuatro albergues de Escuintla también quedaron vacíos. Solo continuó funcionando el de Santa Lucía Cotzumalguapa, donde permanecieron, hasta las 17 horas, familias de Panimaché y Morelia, de San Pedro Yepocapa, Chimaltenango, que comenzaron a retornar luego del levantamiento de la alerta roja.

Aunque el Insivumeh confirmó que la erupción finalizó tras 50 horas de actividad continua, las autoridades advirtieron que el peligro no ha terminado. Las lluvias podrían generar lahares en las barrancas Ceniza y Seca, además de remover la ceniza acumulada y provocar nuevas afectaciones. Aun así, algunas familias decidieron regresar por su cuenta y cruzar ríos y barrancas, conscientes de que una lluvia fuerte podría convertir esos pasos en torrentes de lodo, rocas y árboles.

Para muchos, el temor ya no era únicamente el volcán.

La preocupación estaba sobre los techos de sus viviendas. La gruesa capa de ceniza acumulada amenaza con acelerar la corrosión de las láminas cuando lleguen las lluvias, provocar filtraciones y obligar a reemplazar un techo que muchas familias tardaron años en construir.

Algunos confesaban que preferían correr el riesgo de subir a limpiar las láminas antes que esperar la lluvia y perder parte de su patrimonio.

“Ir a ver nuestra casa, lo que se quedó allá; uno a veces anda con la pena de la familia y otros están viendo qué le sacan de provecho a las cosas que uno deja allá”, comentó Cindy López, habitante de la comunidad Morelia.

Otra vulnerabilidad

En siete comunidades de San Pedro Yepocapa, Chimaltenango, los vecinos ya comenzaron a organizarse para construir, con recursos propios, un puente que les permita evacuar con mayor rapidez en futuras erupciones. Durante esta emergencia, cruzar barrancas y ríos fue una de las mayores dificultades para salir a tiempo.

Julia Misa, habitante de Panimaché e integrante de la Coordinadora Local para la Reducción de Desastres (Colred), señaló que, aunque otras aldeas ya habían retornado a sus casas desde tempranas horas de este miércoles, ellos esperarían las indicaciones de las autoridades, ya que el peligro continuaba. Sin embargo, reconoció que algunos comenzaron a regresar por sus propios medios o en transporte colectivo, debido a que el volcán había disminuido su actividad.

Datos de la Conred indican que 1 mil 696 personas de 18 comunidades fueron evacuadas y albergadas, mientras que la actividad del volcán de Fuego afectó a 29 mil 61 habitantes de comunidades de Chimaltenango, Escuintla y Sacatepéquez.

Aunque la erupción terminó, la incertidumbre persiste en las comunidades afectadas, pues ahora deben limpiar la ceniza, reconstruir lo dañado y aprender, una vez más, a convivir con un volcán que les recuerda que todo puede cambiar en cualquier instante.

“Ya no hizo mucho retumbo el volcán y tampoco cayó mucha ceniza; por ello tomamos la decisión de regresar, sobre todo porque hay que limpiar nuestros hogares, ir a lavar las láminas porque, si no, se pican, se dañan muy rápido y eso lo tenemos que hacer. Igual se debe limpiar dentro de la casa, ya que la ceniza ingresa”, dijo un poblador afectado.

Agricultores y ganaderos de la región también esperan ayuda de emergencia por los daños causados por la ceniza en pastizales y zonas de cultivo.

Para este jueves, el Ministerio de Educación reactivará las clases presenciales en Alotenango, Sacatepéquez; San Pedro Yepocapa, Chimaltenango; y la cabecera departamental de Escuintla.

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Fuente original: Prensa Libre

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