Entrevista: La sostenibilidad tiene que demostrar que genera competitividad en un nuevo ciclo de acciones
Durante esta semana se lleva a cabo la Semana de la Sostenibilidad del 2026 como parte del Foro Iberoamericano de Negocios Responsables, que impulsa el Centro para la Acción de la Responsabilidad Social Empresarial en Guatemala (Centrarse).
Es el primer año en que la actividad se efectúa durante una semana completa, denominada “SOStenibilidad en Movimiento”, que, según ha expuesto Centrarse, responde a un momento crítico para la agenda empresarial, ya que “aunque la sostenibilidad ha ganado terreno en el discurso, el verdadero diferenciador es la acción”.
Sebastián Bigorito, director ejecutivo del Consejo Empresario Argentino para el Desarrollo Sostenible (CEADS), capítulo argentino del World Business Council for Sustainable Development (WBCSD), explica ese concepto acerca de la transformación de la sostenibilidad en el 2026, al tomar en cuenta que ahora se demanda no solo quedarse en una narrativa, sino enfocarse en las acciones.
La sostenibilidad no ha llegado a su fin, sino que atraviesa un cambio de ciclo impulsado por la geopolítica y un entorno de mayor incertidumbre y las empresas ahora deben demostrar que las acciones sostenibles también fortalecen su competitividad y crean valor, agregó en el extracto de esta entrevista:
¿Cuál es la transformación de la sostenibilidad en el 2026?
Quienes estamos imbuidos en las agendas de sostenibilidad nos damos cuenta de que la agenda no tiene la visibilidad que llegó a tener hace dos o tres años.
Una lectura errada que se hace al respecto es decir que la agenda de sostenibilidad, o la sostenibilidad corporativa, fue impactada por un contexto internacional, especialmente por la geopolítica, que le resultó muy hostil y la expuso a una situación de mucha vulnerabilidad y debilidad, llevando a la agenda a una situación casi de extinción, o que la sostenibilidad, dicen algunos, ha llegado a su fin.
Lo que nosotros decimos es que la sostenibilidad y la agenda no llegaron a un fin, sino que se llegó al fin de un ciclo de una agenda que duró más de 10 años. La geopolítica, o el shock geopolítico, lo que hizo fue precipitar o generar un quiebre en la agenda, darle un final a ese ciclo expansivo y no le dio tiempo a hacer un ajuste suave para adecuarse a ese nuevo contexto.
¿Cuál es la diferencia en este nuevo ciclo y cómo deben abordarlo las empresas?
En el ciclo anterior, por un lado, hubo una proliferación de herramientas, estándares, certificaciones, normas y regulaciones que constituyó un hardware instrumental que creció de manera desproporcionada en relación con la capacidad de las organizaciones y de las empresas de asimilarlo. Generó una brecha entre el crecimiento de la agenda y las capacidades de las organizaciones, que muchas veces fue llenada por narrativa, y a lo cual llamamos inflación narrativa. Hubo un exceso de discurso y se generó una agenda con mayor ambición que acción.
La geopolítica lo que hizo, en un nuevo contexto, es decir: ahora tengo otra presión competitiva, otros niveles de incertidumbre, otras dinámicas económicas, donde los minerales críticos, la energía y la seguridad pasan a ser prioridades a nivel de los países, de los bloques y de las empresas.
La sostenibilidad tiene que mostrar el costado, que siempre lo tuvo, más vinculado con la excelencia operativa, con la eficiencia de procesos, con la productividad y con la continuidad de los negocios.
Toda disciplina de gestión, de management, que no pueda, de alguna manera, demostrar que tiene puntos de encuentro con la competitividad, hoy no tiene lugar en el management de una empresa, y la sostenibilidad no es la excepción.
¿En la práctica cómo debe asumir ese nuevo ciclo una empresa para tomar acciones al respecto?
Los CEO o las personas a cargo de sostenibilidad de las empresas están teniendo esta señal, porque ven que muchos programas, proyectos e iniciativas, si no tienen un business case (caso de negocio, herramienta de análisis que justifica una inversión o proyecto) relacionado con eficiencia de procesos, reducción de riesgos y costos, es difícil justificarlo.
Están explorando, y hay un montón de espacio, para demostrar que la sostenibilidad no es sinónimo de competitividad, pero tienen el mismo propósito, que es crear valor a largo plazo y reducir la destrucción de valor.
Hoy lo que vemos, y menciono un ejemplo muy concreto, es que la economía circular, que antes era el driver y era el impacto positivo sobre el ambiente, hoy lo sigue siendo, pero quizás ya no sea ese driver que hace que la empresa decida invertir en una acción de esas, sino que invierte en economía circular por la eficiencia de los procesos, el aseguramiento de insumos en situaciones críticas, la valorización de lo que antes era un residuo y la recuperación de insumos críticos que sabemos que, ante cualquier tipo de alteración en las cadenas de valor, la empresa puede tener una discontinuidad en el aprovisionamiento. Hoy la economía circular se transforma en una herramienta de competitividad y de aseguramiento en el aprovisionamiento.
Lo que estamos diciendo es que cambió el justificativo interno; no es que no importe el factor ambiental o el ético y moral. Estos factores importan, pero lo que hace que haya capex (inversiones en gastos de capital) dentro de la compañía es demostrar que es una herramienta que gestiona la creación de valor, la competitividad, la excelencia operativa y la gestión de los riesgos.
¿Qué pueden hacer las empresas en Guatemala, desde pequeñas, medianas y grandes, para implementar acciones de sostenibilidad y de responsabilidad social en este nuevo ciclo?
Respecto a las empresas de la región, uno de los cambios que trae la geopolítica es que lo global, si bien sigue siendo muy importante porque se impone, lo local y lo territorial han adquirido más peso que antes. Entonces, una agenda o una estrategia de sostenibilidad que solo mire las tendencias globales, pero no genere un impacto territorial positivo para una operación, para una empresa o para un proyecto, está destinada al fracaso.

En América Latina, donde tenemos cuestiones territoriales que incluso son muy diferentes al resto del mundo, tenemos altísimos estándares de pobreza, falta de infraestructura, en muchos países políticas públicas infuncionales, debilidad institucional e inseguridad jurídica. Son países en los cuales la sostenibilidad tiene que tener un componente territorial muy fuerte.
La sostenibilidad también, a nivel de América Latina, tiene un motivador que es fundamental: es una excelente herramienta para que la empresa adquiera su licencia social para operar, pero también para innovar y crecer.
Hoy tenemos que la relación entre un proyecto y el territorio es nueva. Una empresa o un proyecto que no pueda demostrar que esa prosperidad económica que se nota en el balance también genera un beneficio y prosperidad en las comunidades es un proyecto que va a tener que dar muchas explicaciones.
La sostenibilidad tiene en su núcleo tanto herramientas como enfoques para crear ambientes en los cuales los proyectos tengan adherencia en los territorios, a través de la identificación de grupos de interés, de paneles de relación con las comunidades, escuchando a los grupos de interés, entendiendo cuáles son sus intereses y haciendo inversión social en las comunidades, no por lo que la gerencia cree que una comunidad necesita, sino en diálogo con las comunidades. No a partir de que, como hay pobreza, necesitan dinero.
La sostenibilidad tiene las lentes y las herramientas para hacer que esa intervención social de las empresas en las comunidades sea asertiva, efectiva y genere no solamente reputación, sino confianza. Y eso no solamente mejora a la comunidad, sino que también le da factibilidad al proyecto, lo blinda ante potenciales tensiones sociales, que siempre las hay.
Actividades
Las actividades del Foro Iberoamericano de Negocios Responsables del 2026 se efectúan en cinco plataformas distintas, en diferentes sedes, durante la Semana de la Sostenibilidad de Centrarse.
- En la ciudad de Guatemala, en el Hotel Intercontinental, se han llevado a cabo conferencias sobre experiencias empresariales.
- Este martes 4 de agosto, se efectuará el desayuno empresarial, que reunirá a directores generales y gerentes generales de empresas regionales.
- Durante el resto de la semana se efectuará el Summit de Inversión y Finanzas Sostenibles, masterclasses especializadas, además de actividades académicas en cinco universidades del país y conferencias sectoriales enfocadas en minería responsable.
- También una jornada en el interior del país, que incluirá Quetzaltenango y la Costa Sur, entre otros lugares.
Según Centrarse, durante todo el evento participarán más de 20 expertos internacionales y nacionales, y se prevé que llegue a más de seis mil personas en diferentes ámbitos.
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