Escasez de maestros y brechas en la formación limitan el avance de la educación bilingüe en Guatemala

Escasez de maestros y brechas en la formación limitan el avance de la educación bilingüe en Guatemala

El país cuenta con cerca de 1,000 docentes de inglés para atender la educación secundaria pública. Especialistas advierten que es necesario fortalecer la formación docente y ampliar el acceso al idioma desde edades tempranas.

19 junio 2026
0

El aprendizaje del inglés continúa siendo uno de los principales desafíos del sistema educativo guatemalteco. Aunque el idioma forma parte obligatoria del Curriculum Nacional Base (CNB) en el nivel secundario y su enseñanza se ha expandido a la primaria, el país enfrenta una escasez de docentes especializados y limitaciones en la calidad de la formación.

De acuerdo con el estudio Inglés para la inserción laboral en Guatemala, elaborado en el 2024 por Inter-American Dialogue y Guatemala No Se Detiene, el Ministerio de Educación (Mineduc) cuenta con aproximadamente 1,000 docentes de inglés para atender la educación secundaria pública. Esto equivale a un profesor por cada 387 estudiantes, mientras que un mismo docente tendría que atender hasta 700 alumnos para cubrir la demanda existente.

A ello se suma otro desafío: cerca del 90% de los docentes de inglés del sistema público posee únicamente un nivel inicial del idioma. “Muchas veces estas personas no tienen las herramientas didácticas ni evaluativas para apoyar adecuadamente el aprendizaje de los estudiantes”, señala la investigación.

Para Karin Rossbach, directora del Departamento de English Language Teaching de la Universidad del Valle de Guatemala (UVG),la falta de docentes especializados representa uno de los principales obstáculos para avanzar hacia una educación bilingüe más amplia. “Nos hace falta una gran cantidad de docentes para cubrir y preparar a nuestra sociedad completa para este mundo globalizado y bilingüe”, afirmó.

Avances y desafíos

El estudio también destaca que, desde el 2013, la formación inicial de docentes de inglés pasó a estar exclusivamente en manos de las universidades, como parte de la reforma que trasladó toda la preparación docente al nivel superior.

Sin embargo, los requisitos de ingreso varían significativamente entre las instituciones de educación superior. Mientras algunas universidades exigen a los aspirantes demostrar un nivel intermedio de inglés mediante pruebas de ubicación, otras no requieren conocimientos previos del idioma.

Además, Rossbach reiteró que el Ministerio de Educación mantiene una política que exige que los docentes que imparten clases en el nivel medio, tanto en básicos como en diversificado, cuenten con una especialización en la disciplina que enseñan. “Todos los docentes que imparten clases en el nivel medio tienen que contar con un profesorado de especialidad en la asignatura que enseñan”, explicó.

Rossbach considera que el fortalecimiento de la formación inicial y continua de los docentes es indispensable para mejorar la calidad educativa. “Hay pocos docentes y, de los pocos que hay, no todos cuentan con las calidades necesarias respecto del grado académico, el nivel de dominio del idioma, las metodologías y otros aspectos fundamentales para la enseñanza”, explicó.

La académica mencionó que la UVG participa desde el 2022 en un programa impulsado por el Mineduc para fortalecer las competencias docentes de maestros del sector público mediante diplomados especializados. Según indicó, alrededor de 450 docentes han recibido capacitación por medio de esta iniciativa.

Problemas que van más allá del aula

Rossbach consideró que los desafíos de la enseñanza del inglés no se limitan a la disponibilidad de docentes. A su juicio, existen factores estructurales que dificultan el aprendizaje efectivo del idioma, tanto en Guatemala como en otros países de Latinoamérica.

Entre ellos mencionó la limitada cantidad de horas asignadas al curso de inglés, el acceso desigual a recursos educativos y las escasas oportunidades de actualización profesional para los docentes.

“Los retos en toda Latinoamérica son parecidos. Primero, el número de períodos asignados al curso de inglés; segundo, la falta de acceso a recursos de aprendizaje de calidad para los estudiantes; y tercero, la falta de oportunidades de formación y actualización profesional para los docentes”, explicó.

La situación resulta especialmente compleja en un país como Guatemala, caracterizado por su diversidad lingüística y cultural. “Guatemala es un país multicultural, multilingüe y multiétnico. Esto implica que para la mayoría de los guatemaltecos el inglés es una lengua extranjera”, señaló Rossbach.

En ese contexto, indicó que las estrategias pedagógicas deben responder a realidades muy distintas entre regiones y comunidades.

Nuevas formas de aprender

La expansión de herramientas de inteligencia artificial generativa también modifica la forma en que se enseña y aprende inglés. Sin embargo, Rossbach considera que estas tecnologías deben verse como un complemento y no como un reemplazo del trabajo docente.

“El componente humano sigue siendo el mismo. La persona que necesita comunicarse en otro idioma sigue siendo un ser humano”, afirmó.

La académica señaló que, independientemente de los avances tecnológicos, el objetivo final del aprendizaje de un idioma continúa siendo la comunicación entre personas. “A la hora de hacer una negociación telefónica o en persona, atender a un turista o cerrar un trato, siempre va a ser un humano quien se comunica con otro humano”, indicó.

En ese sentido, consideró que los docentes deben poseer no solo un sólido dominio del idioma, sino también conocimientos sobre los procesos cognitivos del aprendizaje de una segunda lengua y herramientas pedagógicas que les permitan desarrollar competencias comunicativas en sus estudiantes.

“Un docente debería tener un alto nivel de dominio del idioma que enseña, buenos conocimientos prácticos de pedagogía y didáctica, y la capacidad de planificar, ejecutar y evaluar las competencias comunicativas de los estudiantes”, dijo.

Según explicó, los docentes deben desarrollar competencias para utilizar herramientas tecnológicas con criterio pedagógico y ético, adaptándolas a las necesidades específicas de sus estudiantes. “La inteligencia artificial no puede decirte cómo dar una clase en San Marcos o en San Benito, Petén. Quien conoce el contexto y toma las decisiones es el docente”, sostuvo.

Por ello, consideró que las futuras capacitaciones deben combinar el uso de nuevas tecnologías con el fortalecimiento de las habilidades pedagógicas y comunicativas de los docentes.

Una apuesta por la actualización docente

En ese contexto, con el objetivo de generar espacios de actualización profesional y reflexión sobre estos desafíos, la Facultad de Educación de la UVG realizará el 20 de junio el ELT Summit 2026: Rethinking ELT to Energize, Inspire, and Transform.

La actividad será gratuita y se desarrollará en modalidad híbrida, lo que permitirá la participación presencial y virtual de docentes de todo el país.

Rossbach explicó que la actividad surge en un momento en que la enseñanza del inglés enfrenta transformaciones importantes derivadas de la digitalización, la inteligencia artificial y las nuevas demandas del mercado laboral. “Tenemos que repensar el rol del docente, del estudiante y de todos los actores involucrados en el aprendizaje para responder a las exigencias de este nuevo contexto”, señaló.

El encuentro reunirá a representantes de seis universidades nacionales y seis internacionales, quienes compartirán experiencias y buenas prácticas relacionadas con la enseñanza del inglés.

El evento incluirá dos conferencias magistrales y 30 actividades académicas, entre talleres, presentaciones y sesiones especializadas enfocadas en los cambios que enfrenta la enseñanza del inglés.

Entre los asuntos centrales destacan el papel del docente en la era digital, las metodologías centradas en el estudiante, el desarrollo del pensamiento crítico y ético frente al uso de la inteligencia artificial, así como nuevas estrategias para fortalecer las competencias comunicativas.

“Queremos replantear cómo enseñamos y cómo aprendemos en una época de cambios acelerados. El rol del docente, del estudiante y de las instituciones educativas debe responder a las nuevas demandas sociales, académicas y laborales”, explicó Rossbach.

Fuente original:Prensa Libre

Comentarios (0)

Sé el primero en comentar este artículo.

Debes iniciar sesión para poder comentar.

Iniciar sesión