Estudio del BID destaca la precariedad económica de conductores de apps en Latinoamérica

Estudio del BID destaca la precariedad económica de conductores de apps en Latinoamérica

Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo muestra que el 88% de conductores de plataformas digitales en Latinoamérica no tiene seguridad financiera, y el 75% vive con deudas. Además, solo el 30% cotiza en sistemas de pensiones, evidenciando la...

26 febrero 2026
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Un reciente estudio llevado a cabo por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) junto con plataformas digitales de transporte, revela una preocupante situación de precariedad económica y falta de protección social entre los conductores que operan en aplicaciones móviles de movilidad en Latinoamérica.

El análisis, realizado en ocho países de la región —Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, República Dominicana y México—, se basa en una encuesta aplicada durante 2024 a más de 13,700 conductores, quienes expresaron sus condiciones laborales y económicas. Los resultados indican que el 88% de estos trabajadores carece de seguridad financiera, mientras que siete de cada diez enfrenta deudas que afectan su calidad de vida.

Condiciones laborales y económicas de los conductores

Según el estudio, el 54% de los conductores atribuye la falta de seguridad financiera a las condiciones laborales precarias bajo las cuales operan, y un 34% a limitaciones económicas personales. Esta situación se refleja además en que el 75% de los encuestados continúa viviendo con deudas, lo que evidencia la fragilidad de su estabilidad económica.

En términos de ingresos, los conductores trabajan en promedio 19.3 horas semanales, obteniendo una remuneración aproximada de 7.3 dólares por hora, sin considerar gastos operativos como la gasolina, mantenimiento del vehículo o comisiones aplicadas por las plataformas. Estas cifras varían según el país, con ingresos que oscilan entre 9 dólares por hora en Argentina, Chile y Costa Rica, y cerca de 5 dólares en Ecuador y República Dominicana.

El BID señala que cerca de dos tercios de los conductores dependen exclusivamente de estos ingresos para cubrir necesidades básicas, lo que los coloca en una situación vulnerable frente a fluctuaciones económicas o emergencias personales.

Acceso limitado a sistemas de protección social

Otro hallazgo relevante del estudio es que solo el 30% de los conductores cotizaba en un sistema de pensiones al momento de la encuesta, lo que refleja una amplia exclusión de la seguridad social formal. Esta realidad pone en evidencia la falta de mecanismos adecuados para proteger a los trabajadores de plataformas digitales, un fenómeno que el BID califica como un problema estructural en América Latina, donde los trabajadores independientes, freelancers y pequeños emprendedores suelen quedar fuera de los sistemas públicos de protección social.

La naturaleza de estos empleos, agrupados en la llamada "economía bajo demanda" o "economía colaborativa", ofrece flexibilidad y acceso rápido a ingresos, pero no garantiza estabilidad ni beneficios laborales tradicionales, como seguro médico, cotizaciones previsionales o derechos laborales básicos.

Perfil sociodemográfico y motivaciones

El estudio también describe el perfil de quienes se desempeñan como conductores en estas plataformas: el 91% son hombres, con una edad promedio de 41 años y pertenecientes a hogares de alrededor de 3.5 integrantes. Más de la mitad de los conductores (57%) cuenta con estudios universitarios o superiores, y un 8% corresponde a personas migrantes, siendo Chile el país con mayor proporción de conductores extranjeros (28%).

En cuanto a las motivaciones para ingresar a esta modalidad de trabajo, el 76% señala que lo hizo con el objetivo principal de generar ingresos adicionales, y aproximadamente dos tercios valoran la flexibilidad horaria que permite compatibilizar esta actividad con otras responsabilidades o empleos. Sin embargo, solo el 52% considera que sus expectativas económicas han sido cumplidas, lo que refleja la incertidumbre y las limitaciones que enfrentan.

El trabajo en plataformas como amortiguador económico

El Banco Interamericano de Desarrollo destaca que, aunque las plataformas ofrecen liquidez inmediata, no garantizan estabilidad financiera a largo plazo. Por el contrario, subraya que estas actividades funcionan más como un mecanismo para hacer frente a crisis económicas, desempleo o necesidades urgentes, que como una carrera profesional sostenible.

Esta característica hace que muchos conductores recurran a estas plataformas en momentos de recesión o dificultades personales, evidenciando que el trabajo en la economía colaborativa cumple un rol de amortiguador económico, pero no resuelve la problemática estructural de la precariedad laboral y la falta de protección social.

Contexto regional y perspectivas

La situación descrita en el estudio del BID refleja desafíos que también afectan a países como Guatemala, donde la economía informal y el trabajo independiente son componentes importantes del mercado laboral. La ausencia de mecanismos efectivos de protección social y la necesidad de ingresos inmediatos llevan a muchos guatemaltecos a buscar empleo en modalidades similares, enfrentando riesgos similares a los observados en la región.

En este sentido, la evidencia entregada por el BID plantea un llamado a los gobiernos y actores del sector privado para diseñar políticas públicas que incorporen a los trabajadores de plataformas digitales dentro del sistema de seguridad social, y que garanticen condiciones laborales dignas y sostenibles.

Ingresos y crecimiento del sector

En paralelo, la empresa Uber, con sede en Estados Unidos, reportó ingresos globales por 14,370 millones de dólares en 2025, un aumento del 20% respecto al año anterior, lo que revela la expansión sostenida de este modelo de negocio. Sin embargo, este crecimiento económico no se traduce en mejoras significativas para la mayoría de sus conductores en Latinoamérica, quienes continúan enfrentando alta precariedad y baja protección.

Conclusión

El estudio del Banco Interamericano de Desarrollo subraya que la economía bajo demanda, aunque presenta oportunidades de empleo flexible, no debe ser vista como el futuro ideal del trabajo en la región sin antes abordar las profundas carencias en materia de seguridad financiera y protección social que enfrentan millones de conductores. Para avanzar hacia un modelo más justo y sustentable, es fundamental implementar reformas que reconozcan y amparen a estos trabajadores, garantizando su acceso a sistemas de pensiones, salud y condiciones laborales dignas.

Este diagnóstico resulta crucial para entender las dinámicas laborales actuales en Latinoamérica y para formular estrategias que permitan mejorar la calidad de vida de quienes sostienen con su labor el funcionamiento de plataformas digitales de transporte.

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