
Eugenio Darío Molina López, alias “el Botas”: El nuevo líder del cartel de Los Huistas en Guatemala
Eugenio Darío Molina López, conocido como “el Botas”, asumió el liderazgo del cartel de Los Huistas tras la extradición de su predecesor. EE. UU. ofrece US$10 millones por información que permita su captura.
En Guatemala, el narcotráfico continúa siendo un desafío significativo para la seguridad nacional y regional. En este contexto, Eugenio Darío Molina López, alias “el Botas” o “Don Mario”, ha emergido como la cabeza principal del cartel de Los Huistas, una organización criminal con influencia en el departamento de Huehuetenango y vínculos directos con grupos delictivos en México.
La Embajada de Estados Unidos en Guatemala ha confirmado la importancia de Molina López dentro de esta estructura al ofrecer una recompensa de hasta 10 millones de dólares por información que facilite su captura, lo que equivale a aproximadamente 77 millones de quetzales. Esta acción refleja la prioridad que las autoridades internacionales asignan a la desarticulación de esta organización.
Perfil y trayectoria criminal
Nacido el 2 de junio de 1964 en Huehuetenango, Molina López mide alrededor de 1.70 metros, con ojos café y cabello negro, según datos proporcionados por el Departamento de Estado de Estados Unidos. Su ascenso al liderazgo del cartel de Los Huistas ocurrió tras la captura y extradición de Aler Baldomero Samayoa Recinos, conocido como “el Chicharra”, quien hasta entonces era uno de los principales cabecillas.
Las investigaciones de las autoridades antinarcóticas guatemaltecas y estadounidenses señalan que Molina López supervisa una red logística dedicada al tráfico de cocaína desde Sudamérica y Centroamérica hacia México, y de ahí a los Estados Unidos. Esta red no solo facilita el movimiento de estupefacientes, sino que también administra el retorno de las ganancias ilícitas hacia Guatemala.
Operaciones y estructura criminal
Durante el período de 2010 a 2014, se estima que la organización dirigida por Molina López recibió cerca de 50 toneladas de cocaína para su distribución. El cartel utiliza diversas bodegas para almacenamiento temporal, rutas terrestres y propiedades estratégicamente ubicadas para asegurar la discreción en el traslado de los cargamentos.
Las bodegas en la Ciudad de Guatemala han sido un punto clave para la recepción de grandes cantidades de droga, que posteriormente se trasladan hacia fincas en zonas fronterizas con México, propiedad de otros miembros de la organización. Este sistema ha permitido a Los Huistas mantener una operación continua a pesar de acciones judiciales y policiales.
Incautaciones y acciones legales
En los últimos años, la estructura criminal ha sido vinculada con varios decomisos relevantes. En 2018, se incautaron más de 4,252 kilogramos de cocaína en el Pacífico guatemalteco en tres operativos distintos. En enero de 2019, en Houston, autoridades estadounidenses confiscaron 687,335 dólares en efectivo y 50 kilogramos de cocaína, relacionados con la organización dirigida por Molina López.
Además, en 2022, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de Estados Unidos sancionó a Los Huistas y a varios de sus líderes, incluyendo a Molina López y Samayoa Recinos, por tráfico internacional de drogas. En esta resolución también se mencionó a Fredy Salazar Flores, exdiputado suplente del Parlamento Centroamericano, vinculado a la red criminal.
Alianzas y contexto regional
El cartel de Los Huistas ha establecido colaboraciones con poderosos grupos mexicanos como los carteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación, considerados entre las organizaciones delictivas más influyentes del continente. Esta alianza fortalece su capacidad de operar en la región y ampliar su red de tráfico.
Las disputas territoriales en la frontera entre Guatemala y México han generado conflictos entre estos grupos y otros carteles emergentes, como el cartel Chiapas-Guatemala y Los Chapitos, lo que incrementa la violencia y la inseguridad en la zona.
Desafíos en Huehuetenango
En Huehuetenango, el control territorial y social de Los Huistas se ha visto reforzado por la complicidad o temor de algunos sectores de la población. Según informes de las autoridades, durante los allanamientos, algunos pobladores han interferido en las operaciones policiales, impidiendo el ingreso de la Policía Nacional Civil (PNC) y del Ministerio Público (MP),facilitando así la fuga de los señalados.
Además, existen vigilantes conocidos como “banderas” encargados de alertar a los miembros del cartel sobre la presencia de las autoridades, lo que evidencia un mecanismo organizado para evadir la acción judicial.
Implicaciones para Guatemala
El ascenso de Eugenio Darío Molina López al mando del cartel de Los Huistas representa un reto para la seguridad nacional y la lucha contra el narcotráfico. Su capacidad para mantener una red logística compleja y establecer alianzas con carteles mexicanos afecta la estabilidad en la región occidental del país y la frontera con México.
Las autoridades guatemaltecas, en coordinación con Estados Unidos, enfrentan el desafío de desarticular estas organizaciones criminales que operan con sofisticación y cuentan con apoyo local. La situación demanda un enfoque integral que incluya acciones judiciales, fortalecimiento institucional y programas de prevención social en las comunidades afectadas.
Conclusiones
Eugenio Darío Molina López, alias “el Botas”, se ha consolidado como el nuevo líder del cartel de Los Huistas, una organización criminal clave en el narcotráfico regional. Con una recompensa millonaria ofrecida por Estados Unidos, su captura es una prioridad en la lucha contra el crimen organizado.
El caso de Molina López refleja la complejidad del narcotráfico transnacional y la necesidad de una cooperación internacional y nacional efectiva para garantizar la seguridad y el desarrollo sostenible en Guatemala.
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