Exministro de Defensa de Ucrania afirma que los robots con IA son la próxima generación de la guerra

Exministro de Defensa de Ucrania afirma que los robots con IA son la próxima generación de la guerra

Mykhailo Fedorov sostiene que Ucrania debe adelantarse en el desarrollo de armas autónomas antes de regularlas y busca crear un “ejército de robots” para el campo de batalla.

8 octubre 2026
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Internacional
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Es probable que los robots con inteligencia artificial dominen la próxima fase de la rápida transformación tecnológica de la guerra, y Ucrania no puede permitirse debatir los riesgos sociales antes de desarrollar este tipo de armas autónomas, declaró en una entrevista el exministro de Defensa del país, Mykhailo Fedorov.

“Lo principal para Ucrania es sobrevivir y preservar nuestra independencia”, declaró Fedorov, uno de los artífices del programa de drones ucraniano, a The Washington Post. “Y necesitamos tecnología para derrotar a los rusos”.

Mientras funcionarios de todo el mundo se preocupan por los riesgos potenciales de la inteligencia artificial, incluida la posibilidad de que agentes de IA fuera de control puedan matar a seres humanos, Fedorov afirmó que Ucrania ya enfrenta su propia extinción a manos de Rusia y no puede permitirse desacelerar o restringir la IA en el frente.

“Nuestra mayor preocupación es que nuestro enemigo, Rusia, junto con sus aliados, avance más rápidamente hacia los robots con IA; construirán drones sin enlaces de comunicación, totalmente autónomos”, afirmó. “Una vez que se desplieguen los primeros robots, será prácticamente inevitable e irreversible”.

“La cuestión”, continuó Fedorov, “es quién será el primero en empezar a usar esto, quién regulará su uso y cómo”. Pero la regulación, dijo, debe llegar después, y la prioridad para Ucrania es “llegar primero, obtener ventaja y dictar las reglas del juego”.

Fedorov, exministro de Digitalización de Ucrania, es reconocido por haber contribuido a la creación de la flota de drones del país, que ha resultado fundamental para contener la continua ofensiva rusa. Ahora quiere crear un ejército de robots asesinos.

De aliado de Zelensky a rival político

Fedorov fue destituido abruptamente de su cargo este verano por el presidente Volodymyr Zelensky en el marco de una amplia reorganización del Gobierno. Había sido ministro de Defensa durante apenas seis meses y su destitución provocó protestas públicas.

Miles de personas salieron a las calles para expresar su frustración por la falta de transparencia del Gobierno y exigir la restitución de Fedorov. Zelensky le ofreció otros cargos, pero él los rechazó.

Fedorov, quien fuera un estrecho aliado de Zelensky y un veterano de su equipo, es ahora su rival político.

“Fedorov es casi una nueva versión de Zelensky. Ambos son emotivos, perspicaces y enérgicos. Prefieren la acción rápida y buscan resultados inmediatos”, declaró en una entrevista el analista político Volodymyr Fesenko.

“Pero Fedorov es más tecnológico, moderno, organizado y centrado en la innovación. Es una persona del siglo XXI”.

A sus 35 años, Fedorov es considerado un joven y talentoso reformador con una aguda visión para los negocios. Cuenta con el apoyo de la clase media de las grandes ciudades y de los jóvenes de Ucrania, y se le considera la personificación de la experiencia del país en innovación tecnológica.

Sin embargo, fuera de las grandes ciudades de Ucrania, su popularidad es menor. Durante su breve mandato como ministro de Defensa, supervisó cambios turbulentos que enfurecieron a muchos altos mandos militares, quienes consideraron que se había extralimitado en sus funciones.

También provocó la frustración de soldados ucranianos tras introducir cambios impopulares en sus contratos de duración determinada.

Zelensky afirmó que destituyó a Fedorov por su incapacidad para trabajar junto al excomandante en jefe de las Fuerzas Armadas ucranianas, Oleksandr Syrsky, quien posteriormente también fue destituido. Fedorov alega que fue despedido por impulsar reformas, incluidas importantes auditorías del gasto militar.

Sin embargo, recientes errores políticos —entre ellos, pedir elecciones, que son ilegales en Ucrania bajo la ley marcial, e incorporarse al Ministerio de Defensa italiano como asesor independiente— han alejado a muchos de sus partidarios.

“Básicamente, acabó con sus propias protestas”, dijo un ex alto funcionario de Kiev, que habló bajo condición de anonimato para tratar asuntos políticos delicados.

La mayoría de los ucranianos se opone a celebrar elecciones en tiempos de guerra, y los expertos afirman que sería prácticamente imposible celebrar elecciones libres o justas con millones de ucranianos desplazados de sus hogares, viviendo en el extranjero como refugiados o desplegados en las fuerzas armadas.

Dmytro Koziatynskyi, un veterano ucraniano que organizó las protestas de este verano, calificó de “torpe” la convocatoria de elecciones de Fedorov.

Técnicos trabajan con un sistema robótico desarrollado para uso militar en Ucrania. El país impulsa nuevas tecnologías autónomas ante la guerra con Rusia. (Foto Prensa Libre: Oksana Parafeniuk / The Washington Post).

“Su mensaje en video me hizo pensar que actualmente tiene serios problemas con su equipo de comunicación”, dijo Koziatynskyi.

En su entrevista con The Post, Fedorov defendió su decisión de pedir elecciones.

“Cuando a usted y a su equipo los despiden, por así decirlo, mientras mantienen en sus puestos a quienes saquean el sistema y obstaculizan la victoria… es necesario que haya una renovación de la democracia, un nuevo ciclo, para que lleguen nuevas personas”, dijo. “Personas que comprendan la crisis, que comprendan la guerra y que aporten ideas nuevas que nos permitan salir de esta situación”.

El círculo íntimo de Zelensky se ha visto envuelto este año en múltiples escándalos de corrupción.

“Si veo que el país arde y se dirige hacia la catástrofe, ¿cómo podría quedarme callado sabiendo lo que ocurre desde dentro?”, declaró Fedorov.

Un “ejército de robots”

Desde que dejó el Gobierno, Fedorov ha cambiado la política por la inversión de capital de riesgo. El mes pasado anunció la creación de una nueva empresa de tecnología de defensa con Alex Karp, director ejecutivo de Palantir, como principal inversionista.

Hace apenas tres meses, Fedorov luchaba por conseguir miles de drones y optimizar las operaciones diarias del Ministerio de Defensa. Ahora organiza videoconferencias por Zoom con potenciales inversionistas de Estados Unidos y Oriente Medio.

“Ahora que ya no estamos en el Gobierno, tenemos que conseguir esos recursos en otro lugar”, dijo. “Estamos hackeando el sistema de esta forma… En el 2022, nos dimos cuenta de que, durante una guerra tecnológica como esta, el Estado tiene que cambiar su papel. El Estado tiene que convertirse en un inversionista de capital de riesgo”.

Una de sus ideas principales es utilizar el nuevo fondo tecnológico para crear un “ejército de robots” que, según él, “salvará vidas” al reemplazar a los humanos en el campo de batalla. También ayudaría a resolver la persistente escasez de refuerzos militares que enfrenta Ucrania mientras se defiende del ejército ruso, mucho más numeroso.

Oleksandr Pivnenko, comandante de la Guardia Nacional de Ucrania, declaró el sábado que, en algunas zonas del frente, los soldados rusos superan en número a las tropas ucranianas en una proporción de 6 a 1.

La robótica y los sistemas semiautónomos ya están presentes en el campo de batalla, pero aún no se han desplegado a gran escala. El pasado fin de semana, Kiev instaló torretas robóticas guiadas por inteligencia artificial en distintos puntos de la ciudad para derribar drones enemigos y reforzar las deficientes defensas aéreas de la capital.

Los vehículos terrestres no tripulados, o UGV, “son una de las principales áreas de crecimiento del ejército ucraniano, ya que alivian la carga de la logística tripulada en el frente, realizan evacuaciones de heridos y, en algunos casos, ejecutan tareas de combate”, afirmó el analista militar Michael Kofman, investigador sénior de la Fundación Carnegie, un centro de estudios con sede en Washington.

Fedorov afirmó que su objetivo es desplegar el primer robot humanoide “básico” en el campo de batalla en seis meses.

Mykhailo Fedorov anunció recientemente la creación de una empresa de tecnología de defensa, cuyo principal inversionista es Alex Karp, director ejecutivo de Palantir. (Foto Prensa Libre: Heidi Levine/The Washington Post)

Tecnología y dilemas éticos

Ya existen cuestiones éticas. En la entrevista, Fedorov desestimó las preocupaciones sobre sus crecientes vínculos con Karp, de Palantir, a quien sus críticos han acusado de apoyar ideas sobre tecnofascismo y supremacía cultural en sus escritos, y cuya empresa se ha visto envuelta en controversias sobre protección de datos y sus vínculos con agencias de inteligencia e inmigración.

“En realidad, Ucrania está recibiendo más de las empresas occidentales por ahora de lo que las empresas occidentales reciben de nosotros”, dijo Fedorov, quien insistió en que Palantir no tiene acceso a los datos del campo de batalla de Ucrania.

Fedorov afirmó que sigue en contacto directo con figuras destacadas de la tecnología estadounidense, incluido Elon Musk, y que Karp fue la primera persona en llamarlo después de su despido este verano.

“Me dijo: ‘Hagas lo que hagas, me interesaría apoyar a tu equipo y hacer algo juntos’”, recordó Fedorov. Ambos se reunieron en Estados Unidos un mes después y Karp aceptó rápidamente convertirse en el primer y principal inversionista del fondo.

Pero Fedorov afirmó que tiene la intención de seguir al mando.

“No tenemos previsto vender una participación importante a Palantir”, afirmó.

“A pesar del gran interés, queremos mantener el control total de la empresa”.

Si bien Fedorov ha arremetido contra la corrupción en la administración presidencial de Zelensky y en el Ministerio de Defensa, él mismo enfrenta varios presuntos conflictos de interés.

Los críticos señalan las leyes anticorrupción ucranianas que restringen durante un año las transacciones entre exfuncionarios y empresas privadas después de dejar el cargo, si tomaron decisiones relacionadas con las actividades de esas empresas. Como ministro de Defensa, Fedorov supervisó una amplia cooperación con Palantir.

También surgen interrogantes sobre la ética y los riesgos de que un exministro que tuvo acceso a información clasificada asesore ahora a un Gobierno extranjero.

Otros críticos han desestimado la visión de Fedorov sobre la robótica humanoide como una distracción que no responde a las necesidades militares urgentes de Ucrania, en particular la grave escasez de interceptores de misiles y drones para protegerse de los incesantes ataques aéreos rusos.

Fedorov ha declarado que una parte de su nueva empresa se centrará en desarrollar interceptores, pero cree que Ucrania necesita con urgencia un “nuevo Proyecto Manhattan”, en colaboración con empresas occidentales, para desarrollar tecnologías bélicas de vanguardia.

“Será imposible predecir las consecuencias de que nuestro enemigo tome la delantera, ya que, en esencia, los nuevos robots autónomos y drones son muy similares a las armas nucleares”, afirmó.

“La única diferencia es que serán más accesibles e incontrolables”.

Fuente original: Prensa Libre

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