
Fenómeno de El Niño impactará Guatemala con menos lluvias y temperaturas elevadas hasta 2027
El fenómeno de El Niño generará condiciones más secas y calurosas en Guatemala, con lluvias reducidas y temperaturas elevadas que podrían persistir hasta principios de 2027, afectando especialmente la agricultura nacional.
El fenómeno climático conocido como El Niño tendrá un impacto considerable en Guatemala, ocasionando una reducción importante en las lluvias y un aumento en las temperaturas que podrían mantenerse hasta inicios del 2027. Así lo advierte un reciente informe elaborado por el Centro de Estudios Ambientales y Biodiversidad de la Universidad del Valle de Guatemala (CEAB-UVG),que analiza las proyecciones climáticas para el país en el contexto de este fenómeno global.
Proyecciones climáticas y duración del fenómeno
De acuerdo con el estudio del CEAB-UVG, existe una alta probabilidad —del 82%— de que El Niño se haya establecido plenamente entre mayo y julio de 2026, con un 96% de probabilidades de que persista con intensidad hasta los primeros meses de 2027. Durante este período, Guatemala enfrentará condiciones meteorológicas que se alejan de los patrones históricos, con un clima más seco y temperaturas sistemáticamente por encima del promedio.
Menores precipitaciones y aumento de la canícula
El informe señala que la temporada de lluvias de 2026 será significativamente menor a lo habitual, destacando agosto como el mes más crítico, con una reducción aproximada del 30% en las precipitaciones normales. Además, se anticipa que la canícula —un período característico de calor intenso y escasez de lluvia en medio del año— comenzará antes, en la segunda semana de julio, y se extenderá hasta finales de agosto o inicios de septiembre. Este comportamiento será similar a los episodios registrados en 1997, 2015 y 2023, años marcados por prolongadas sequías.
Curiosamente, aunque se espera un déficit general en las lluvias, el mes de noviembre podría experimentar un aumento del 45% en precipitación respecto a su promedio histórico, pese a que tradicionalmente es un mes de baja pluviosidad. Sin embargo, esta anomalía puntual no compensará el déficit global de agua que enfrentará el país durante la temporada seca que se extenderá hasta inicios del 2027.
Temperaturas superiores al promedio
Junto con la reducción de lluvias, el informe destaca que las temperaturas en Guatemala estarán entre 0.4 °C y 0.7 °C por encima del promedio histórico durante casi todos los meses comprendidos entre junio de 2026 y principios de 2027. El pico de este aumento térmico se pronostica para noviembre de 2026, cuando se podrían registrar temperaturas hasta 0.7 °C superiores a lo habitual.
Impacto en la agricultura y medidas de mitigación
Las consecuencias del fenómeno de El Niño sobre la agricultura nacional son motivo de especial preocupación. La escasez de lluvias y las temperaturas elevadas afectan directamente los cultivos y las cosechas, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria de amplios sectores del país. El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) ha reconocido estos desafíos y ha impulsado actividades de análisis y planificación para enfrentar la sequía.
En un seminario web titulado "Sequía y Seguridad Alimentaria: Retos de la agricultura guatemalteca ante el fenómeno de El Niño 2026-2027", expertos del MAGA, así como del Instituto de Ciencia y Tecnología Agrícolas (ICTA) y la Universidad de San Carlos de Guatemala, discutieron estrategias para mitigar los efectos adversos. Entre las iniciativas destacadas se encuentran:
- Programa Suelos y Agua para el Futuro
- Sistema hidrológico Keyline
- Plan Institucional de Respuesta (PIR)
- Sistemas de comunicación efectiva sobre fenómenos ambientales y agroclimáticos
El director de la Dirección de Información Geográfica, Estratégica y Gestión de Riesgos (DIGEGR) del MAGA enfatizó la importancia de contar con herramientas científicas que permitan anticipar escenarios climáticos críticos. La generación de alertas tempranas posibilita a los productores ajustar sus calendarios de siembra y adoptar prácticas de conservación de suelos para reducir la vulnerabilidad ante períodos prolongados de sequía.
Coordinación interinstitucional y transferencia de conocimiento
La colaboración entre instituciones académicas, gubernamentales y de la sociedad civil se ha consolidado como un pilar fundamental para la gestión de riesgos climáticos en Guatemala. Durante el evento, los participantes coincidieron en que la transferencia de información climática hacia las comunidades rurales es clave para fortalecer la resiliencia del sector agropecuario.
Asimismo, el análisis de proyecciones técnicas proporcionadas por el Centro de Información Estratégica Agropecuaria (CIEA) contribuye a la elaboración de planes de contingencia sectoriales que buscan salvaguardar el patrimonio productivo y garantizar la seguridad alimentaria.
Contexto y recomendaciones
El fenómeno de El Niño es un evento climático global que altera los patrones de temperatura y precipitación en diversas regiones del mundo. En Guatemala, su manifestación se traduce en un aumento de la sequía y del calor, condiciones que requieren una respuesta coordinada y basada en evidencia científica.
El informe del CEAB-UVG, aunque complementario a los pronósticos oficiales emitidos por el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) y la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred),constituye una herramienta valiosa para la planificación anticipada y la toma de decisiones en sectores vulnerables.
Ante este panorama, se recomienda a las autoridades y actores involucrados en la gestión ambiental y agrícola fortalecer los sistemas de monitoreo y alerta temprana, fomentar la adopción de prácticas agrícolas resilientes y promover la educación climática en comunidades rurales. Estas acciones contribuirán a mitigar los impactos negativos y a proteger los medios de vida de las poblaciones afectadas.
Conclusión
El fenómeno de El Niño representa un desafío significativo para Guatemala en los próximos meses y años, al modificar las condiciones climáticas tradicionales y afectar sectores clave como la agricultura. La reducción de lluvias y el aumento de temperaturas proyectados hasta inicios de 2027 exigen una respuesta integral y articulada que combine ciencia, políticas públicas y participación comunitaria para garantizar la sostenibilidad y seguridad alimentaria del país.
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