Grupo Energía Bogotá frena inversiones en Guatemala tras destinar US$513 millones

Grupo Energía Bogotá frena inversiones en Guatemala tras destinar US$513 millones

Grupo Energía Bogotá frena nuevas inversiones en transmisión eléctrica en Guatemala, tras destinar US$513 millones a un proyecto que, según sus ejecutivos, aún no genera utilidades.

11 agosto 2026
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El Grupo Energía Bogotá (GEB) frenó nuevas inversiones en proyectos de transmisión eléctrica en Guatemala, después de destinar US$513 millones a una infraestructura que comenzó a desarrollar en el 2009, debía concluir en el 2012 y todavía no ha generado utilidades, según su presidente, Juan Ricardo Ortega. La junta directiva del grupo decidió no participar en nuevos proyectos de transmisión mientras no cambien las condiciones de riesgo.

El proyecto tiene un avance de 97.4%, según Juan Jacobo Rodríguez, gerente general de Conecta, pero aún enfrenta obstáculos para poner en operación algunos tramos. Los ejecutivos advierten que Guatemala necesitará cerca de 5 mil kilómetros adicionales de líneas de transmisión y otras 200 subestaciones para atender el crecimiento de la demanda.

A continuación encontrará la entrevista que sostuvieron ambos ejecutivos con Prensa Libre Radio.

¿Cómo ven a Guatemala en términos de inversión energética?

Juan Ricardo Ortega: Nosotros hicimos una apuesta muy grande por Guatemala. Hemos invertido cientos de millones de dólares en el país porque encontramos similitudes con Colombia en su geografía, su gente y su capacidad empresarial.

Sin embargo, desarrollar infraestructura aquí implica riesgos difíciles de administrar. El problema no se limita a la certeza jurídica, sino a quién asume los costos cuando aparecen obstáculos sociales, municipales, administrativos o institucionales.

En otros países existen mecanismos para distribuir esos riesgos. En Guatemala, según nuestra experiencia, buena parte termina recayendo sobre la empresa, incluso cuando hay circunstancias que están fuera de su capacidad de resolución.

¿Qué ha ocurrido con el proyecto de transmisión y por qué no se ha terminado?

Juan Ricardo Ortega: El proyecto comenzó en 2009 y debía estar terminado en 2012. Estamos en 2026 y todavía no hemos podido concluirlo.

Eso ya tuvo consecuencias sobre nuestras decisiones de inversión. La junta directiva del grupo en Bogotá no permite hacer inversiones adicionales en Guatemala y, por esa razón, no tenemos capacidad para desarrollar nuevos proyectos de transmisión mientras las reglas existentes continúen bajo estas condiciones.

Hemos invertido US$513 millones y durante todos estos años hemos perdido dinero. No hemos recibido utilidades y posiblemente todavía falten años para obtenerlas. Desde el punto de vista de la tasa interna de retorno, este ha sido el peor proyecto en la historia del grupo.

Aun así, vamos a cumplirle a Guatemala porque tenemos un compromiso institucional con terminar lo que comenzamos.

¿Esto significa que el Grupo Energía Bogotá ya no invertirá más en Guatemala?

Juan Ricardo Ortega: En las condiciones actuales, no desarrollaremos nuevos proyectos de transmisión. Para volver a atraer inversión se necesita modificar la asignación de riesgos.

No es sostenible que los flujos financieros de una infraestructura de esta magnitud dependan de una autorización municipal, de una comunidad o de un trámite cuya resolución no controla el inversionista.

Además, la remuneración ofrecida debe guardar relación con el riesgo. Actualmente podemos obtener mejores retornos en Brasil, donde las condiciones para desarrollar los proyectos son más predecibles, que los ofrecidos en Guatemala.

¿Qué tan cerca está de terminarse el proyecto?

Juan Ricardo Ortega: Aproximadamente falta el 3%.

Juan Jacobo Rodríguez: Estamos en 97.4% de avance. En Comalapa necesitamos completar el tendido de conductores en tres torres. Las torres ya están construidas.

También tenemos 25 kilómetros de línea y la subestación del extremo construida. Lo pendiente permitirá llevar energía desde las subestaciones hacia el interior del país, atender Chimaltenango y posteriormente conectarse con una futura subestación cerca de Patzún.

¿Entonces existe una fecha para terminarlo?

Juan Ricardo Ortega: Es muy difícil hacer una predicción. Teníamos un hito importante que debía concluirse en enero y llegamos a agosto sin poder completarlo debido a un bloqueo que impide terminar unas pocas estructuras y el tendido correspondiente.

En una línea de transmisión basta con que falte una torre para que el conjunto no pueda operar. Esa es precisamente una de las dificultades: después de tantos años, resulta imposible anticipar con certeza cuándo podrá completarse.

¿Qué ocurrió con el tramo previsto para Antigua Guatemala?

Juan Ricardo Ortega: Ese tramo ya no se hará como estaba planteado. Después de alrededor de 12 años intentando obtener las condiciones necesarias, se tomó esa decisión.

Estamos trabajando con el ministerio para buscar una ruta alterna porque la generación disponible en el sur necesita infraestructura para trasladarse hacia el centro del país.

Juan Jacobo Rodríguez: Llevamos más de 11 años esperando una licencia de construcción para un proyecto considerado de interés nacional. Bajo el concepto de autonomía municipal no fue posible obtener las autorizaciones.

El problema adquiere mayor relevancia porque la PEG 5 asignó cerca de 1,400 megavatios y aproximadamente la mitad de esos proyectos se desarrollarán en el sur. Esa energía necesitará líneas para llegar al principal centro de consumo, que es la Ciudad de Guatemala.

¿Cuánto está costando al país no contar con suficiente infraestructura de transmisión?

Juan Jacobo Rodríguez: Un indicador es la generación de seguridad. Cuando el sistema no cuenta con suficientes líneas de transmisión debe recurrir a fuentes de generación más costosas.

En Chimaltenango, por ejemplo, es necesario mantener funcionando una planta térmica para atender la demanda porque no existen suficientes redes para llevar energía desde otras fuentes.

Solo la generación de seguridad del año pasado representó aproximadamente US$140 millones de costo adicional para el país, alrededor de Q1 mil 100 millones, que terminan pagando los consumidores.

Juan Ricardo Ortega: Además del costo económico existe una ineficiencia energética y ambiental. Se termina utilizando generación con combustibles más caros cuando podrían emplearse otras fuentes si existiera una red suficientemente robusta para trasladar la electricidad.

Una red de transmisión debe funcionar como una red de autopistas: permitir que la energía disponible llegue desde donde se produce hasta donde se necesita y que pueda utilizarse la fuente más competitiva.

¿Existe riesgo de apagones si Guatemala no construye nuevas líneas?

Juan Jacobo Rodríguez: Sí. Una planta solar puede construirse actualmente en unos 10 o 12 meses, mientras que una línea de transmisión puede tardar cuatro o cinco años.

Si no comenzamos ya a desarrollar la infraestructura de transporte, podemos llegar a racionamientos o apagones en determinadas zonas. Eso afecta directamente la actividad económica y la vida cotidiana.

Recientemente ocurrió una falla en una línea de transmisión y, debido a la fragilidad del sistema, se perdió el 25% de la demanda del país. Esa situación muestra por qué no podemos normalizar interrupciones de varias horas en el servicio.

¿Cuánta infraestructura necesitará Guatemala para atender el crecimiento de la demanda?

Juan Jacobo Rodríguez: La demanda viene creciendo entre 6% y 7% anualmente y el sector eléctrico debe acompañar ese crecimiento.

Prácticamente en 15 años Guatemala necesitará duplicar su oferta de energía. Para hacerlo será necesario desarrollar cerca de 5 mil kilómetros de líneas de transmisión y otras 200 subestaciones.

Pero esa infraestructura no podrá construirse si no se resuelven previamente los permisos ambientales, municipales, las licencias de construcción y la gestión con las comunidades. Esa responsabilidad no puede recaer únicamente sobre las empresas; requiere coordinación entre el sector público y el privado.

¿Qué tendría que cambiar para que vuelvan las inversiones?

Juan Ricardo Ortega: La asignación de riesgos. No se puede esperar que una empresa resuelva por sí sola problemas de conflictividad social, desigualdad o ausencia de infraestructura pública en los territorios.

Nuestra capacidad es construir líneas de alta tensión. No podemos sustituir al Estado construyendo hospitales, escuelas o resolviendo todas las necesidades de una comunidad.

El Estado debe participar activamente en la gestión de esos riesgos, reconocer las dificultades y trabajar junto con empresas, autoridades locales y comunidades para encontrar soluciones.

Juan Jacobo Rodríguez: Esto debe traducirse en medidas concretas. Guatemala no puede permitirse que una nueva licitación vuelva a quedar desierta, porque el costo de no contar con infraestructura termina siendo mayor.

El Gobierno debe trabajar de manera coordinada con las autoridades locales para que los permisos y autorizaciones puedan obtenerse oportunamente y los proyectos efectivamente se construyan.

¿Cuál es el compromiso inmediato de la empresa?

Juan Ricardo Ortega: Terminar el proyecto. Tenemos a nuestro mejor equipo enfrentando un reto muy difícil porque parte de los principios del grupo es cumplir los compromisos asumidos.

Juan Jacobo Rodríguez: El avance es de 97.4%. Lo que queda puede parecer poco en términos porcentuales, pero es indispensable para poder poner en servicio los tramos pendientes.

La paradoja para Guatemala es que el proyecto está prácticamente construido, pero algunos de sus componentes decisivos siguen pendientes. Al mismo tiempo, la experiencia llevó a uno de los inversionistas de infraestructura eléctrica presentes en el país a cerrar, por ahora, la puerta a nuevos proyectos de transmisión.

El desafío adquiere mayor dimensión ante el crecimiento previsto de la demanda: mientras nuevas plantas de generación pueden construirse en alrededor de un año, las líneas requieren entre cuatro y cinco años, según Rodríguez. Sin cambios que permitan acelerar esa infraestructura, los ejecutivos advierten que el país podría enfrentar mayores restricciones y apagones en determinadas zonas.

Fuente original: Prensa Libre

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