
Guatemala registra significativa reducción en muertes por desnutrición aguda en 2025
En 2025, Guatemala reportó 60 muertes infantiles por desnutrición aguda, una reducción del 52% respecto a 2024. Casos también bajaron a 22,138, reflejando avances y desafíos en salud pública.
Guatemala cerró el año 2025 con una reducción notable en las muertes infantiles por desnutrición aguda, según reportes preliminares del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS). Durante el periodo se registraron 60 fallecimientos en niños menores de cinco años, cifra que representa una disminución del 52.4% en comparación con las 126 muertes reportadas en 2024.
Estos datos preliminares evidencian un avance significativo en la lucha contra la desnutrición aguda, un problema persistente en el país que afecta principalmente a la población infantil más vulnerable. No obstante, las autoridades sanitarias advierten que la cifra podría ajustarse tras la revisión de 40 casos aún en investigación por una mesa técnica especializada que determinará si la desnutrición fue la causa básica de muerte. Se espera que este proceso concluya a finales del primer trimestre de 2026.
Distribución geográfica y grupos más afectados
Al analizar la distribución geográfica de los fallecimientos, se identificó que el 43.3% ocurrió en tres departamentos: Huehuetenango, Alta Verapaz y San Marcos. Estas regiones han mantenido históricamente índices elevados de desnutrición y mortalidad infantil asociada.
Además, en comparación con el año anterior, la lista de departamentos afectados experimentó cambios. Departamentos como Izabal, Quiché y Baja Verapaz dejaron de reportar muertes por esta causa, mientras que Zacapa, Ixcán, Sololá y Quetzaltenango ingresaron a la lista de regiones con casos registrados. En total, 18 departamentos reportaron muertes por desnutrición aguda en ambos años.
El grupo etario más vulnerable continúa siendo el de menores de 24 meses, donde se concentró el 57% de las muertes por esta causa. Los meses con mayor incidencia de fallecimientos en 2025 fueron abril y junio, con 14 y 11 casos respectivamente, mientras que en 2024 los picos se observaron en abril, mayo y septiembre.
Gravedad de los casos y características clínicas
El informe del MSPAS destaca que en 2025 el 91% de las muertes correspondieron a cuadros severos de desnutrición aguda, un aumento respecto al 83% reportado en 2024. Dentro de estos casos severos, el 32.7% presentaba signos de Kwashiorkor, una condición caracterizada por edema, inflamación abdominal, cambios en la piel y alteraciones en la pigmentación del cabello. En 2024, esta condición representó el 26.6% de los casos fatales.
La detección temprana de signos clínicos de Kwashiorkor es fundamental para la intervención oportuna. Sin embargo, persisten limitaciones en la cobertura y monitoreo del crecimiento infantil, especialmente en comunidades rurales y de difícil acceso, lo que dificulta la prevención y tratamiento adecuados.
Atención médica y lugares de fallecimiento
Respecto al lugar donde ocurrieron las muertes, el MSPAS reportó que 45 niños fallecieron en hospitales públicos tras recibir atención médica, 11 murieron en sus hogares y dos casos ocurrieron en la vía pública. Esta información subraya la importancia de fortalecer las redes de atención y garantizar el acceso oportuno a servicios de salud.
Además, 203 casos inicialmente sospechosos de muerte por desnutrición aguda fueron descartados tras análisis, identificándose otras causas como malformaciones congénitas, parálisis cerebral y gastroenteritis.
Reducción en casos de desnutrición aguda
El número de casos reportados de desnutrición aguda también mostró una disminución en 2025. Se registraron 22,138 casos, frente a 28,415 en 2024, una reducción significativa que podría estar vinculada a varios factores, incluyendo mejoras en la detección y atención.
Sin embargo, se debe considerar que un mismo niño puede presentar múltiples episodios de desnutrición aguda, por lo que el número de casos no equivale al número de niños afectados. Las tasas de incidencia más altas se observaron en los departamentos de Suchitepéquez, Escuintla y Sacatepéquez, con entre 226 y 292 casos por cada 10 mil niños menores de cinco años.
En términos absolutos, Guatemala (departamento) reportó el mayor acumulado de casos con 3,524, destacándose la ciudad capital con 744 casos, seguida por Villa Nueva y San Juan Sacatepéquez.
Tasas de letalidad y factores asociados
El análisis comparativo de la tasa de letalidad revela una reducción de 0.443% en 2024 a 0.271% en 2025, reflejando una menor proporción de muertes en relación con los casos reportados. Esta mejora podría estar relacionada con una disminución en la proporción de cuadros graves, la identificación temprana de casos y el fortalecimiento de acciones de búsqueda activa y protocolos de atención.
No obstante, el reto sigue siendo reforzar las capacidades del personal de salud y la comunidad para la detección oportuna de casos, especialmente en zonas remotas donde los servicios aún no llegan con la cobertura necesaria.
Evaluación del gasto público y factores climáticos
Un análisis del gasto público vinculado a la atención de la desnutrición aguda revela que el Ministerio de Salud destinó aproximadamente Q52 millones en diagnóstico y tratamiento durante 2025, apenas Q2 millones más que en 2022. Por su parte, el Programa 14 reportó una inversión de Q939 millones, que resulta insuficiente para enfrentar de manera contundente la problemática.
Este panorama indica que, aunque existen recursos asignados, la magnitud y prioridad del problema no han sido plenamente abordadas por las autoridades gubernamentales, reflejando la necesidad de una mayor articulación y compromiso institucional.
Además, las condiciones climáticas del 2025 tuvieron un impacto indirecto en la disminución de casos y muertes por desnutrición aguda. Predominaron condiciones neutras en regiones de occidente y oriente, reduciendo pérdidas agrícolas severas. Sin embargo, el exceso de lluvias en el segundo semestre afectó zonas como la franja transversal del norte y el Valle del Polochic, lo que podría generar desafíos en el futuro.
Conclusiones y desafíos pendientes
La reducción en muertes y casos de desnutrición aguda en Guatemala durante 2025 representa un avance alentador, aunque no puede atribuirse exclusivamente a políticas públicas efectivas, sino también a procesos técnicos de depuración estadística y resiliencia del sector agrícola ante el cambio climático.
El panorama actual subraya la urgencia de fortalecer la cobertura y calidad de los servicios de salud, mejorar el monitoreo nutricional en comunidades vulnerables y ampliar las intervenciones integrales para combatir las causas estructurales de la desnutrición.
La sociedad guatemalteca y las instituciones gubernamentales enfrentan el reto de consolidar estos avances mediante una mayor inversión, coordinación interinstitucional y un enfoque sostenido que garantice el bienestar y la supervivencia de la niñez más afectada por este problema.
Comentarios (0)
Sé el primero en comentar este artículo.
Debes iniciar sesión para poder comentar.
Iniciar sesión