Hay 4.7 millones de guatemaltecos sin protección contra el sarampión: cómo se llegó a esta cifra

Hay 4.7 millones de guatemaltecos sin protección contra el sarampión: cómo se llegó a esta cifra

Uno de cada cuatro guatemaltecos está desprotegido contra el sarampión porque no fue vacunado en la niñez. Esto se debió, principalmente, a décadas de baja cobertura de vacunación.

8 agosto 2026
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La historia del brote de sarampión que hoy enfrenta Guatemala comenzó mucho antes del primer caso detectado en enero. Empezó hace más de 30 años, cuando miles de niños no recibieron la protección completa contra la enfermedad. Ese rezago dejó a 4.7 millones de guatemaltecos vulnerables al virus.

El país enfrenta un brote de sarampión que se inició con cinco casos detectados en Santiago Atitlán, Sololá. Al 24 de junio es de 30 mil 40 casos acumulados y 29 fallecidos, según el Ministerio de Salud.

La vulnerabilidad de las personas frente al sarampión se explica por deficiencias en los programas de vacunación, según Éricka Gaitán, epidemióloga responsable de la Vigilancia de Enfermedades Prevenibles por Vacunación del Ministerio de Salud. Hace 30 años “el alcance en algunos municipios no llegó más allá del 60% y 70%. Esos niños crecieron y ahora están en el grupo de los 20 a los 39 años, que son quienes están enfermando de sarampión”, explica.

La brecha se creó, a criterio de Gaitán porque la cobertura se medía a partir de dosis aplicadas y no personas vacunadas.

Bolsón sin vacunar

Hasta el 2021, cuando comenzaron los esfuerzos del Ministerio de Salud para adquirir vacunas y no depender de las donaciones, sumado al limitado acceso a los servicios de salud, se generó un bolsón de población que no fue alcanzada por la vacuna contra el sarampión durante la niñez.

Gaitán señala que hay 4.7 millones de guatemaltecos que nunca recibieron una dosis de la vacuna o “no levantaron” la inmunidad requerida contra la enfermedad.

La cifra se obtuvo mediante un cálculo matemático -metodología CIR- que utiliza distintas variables, como coberturas promedio de vacunación de hace 20 años, datos de desnutrición aguda en la población infantil y acceso a los servicios de salud, según la epidemióloga.

Agrega que tener ese bolsón de guatemaltecos sin una inmunidad adecuada contra el sarampión representa un riesgo latente para el país. Por esa razón, las estrategias de vacunación están enfocadas en alcanzar a la población de entre 15 y 39 años, que sería la más vulnerable.

De los casos reportados al 24 de julio, el 63% de los contagios y el 24% de las muertes corresponden a personas de ese grupo etario.

Las primeras jornadas de vacunación contra el sarampión en Guatemala se realizaron en la década de 1970, gracias a donaciones del biológico por parte de distintos países, según Éricka Gaitán, epidemióloga responsable de la Vigilancia de Enfermedades Prevenibles por Vacunación del Ministerio de Salud.

Cómo evolucionó la vacunación

A mediados de la década de 1980, el Ministerio adoptó un programa específico de inmunización con las dosis donadas y las que se lograban comprar anualmente, y estableció una dinámica para aplicar la vacuna anti sarampión a niños de 9 meses.

Gaitán refiere que entre 1992 y 2001 se incorporó un esquema de rutina en el que quedó establecida la segunda dosis, que permite alcanzar hasta un 98% de inmunidad contra el virus de por vida.

La evidencia científica demostró que el cuerpo de un niño de 9 meses no lograba la inmunidad deseada —el estado inmunológico a esa edad es muy inmaduro—. La respuesta inmunitaria contra la enfermedad alcanzaba cerca del 70% y, al aplicar una segunda dosis, se lograba una protección superior al 90%.

Posteriormente se incorporó la vacuna triple viral (SPR), que protege contra el sarampión, las paperas y la rubéola, y es la que se aplica actualmente en el esquema regular, a los 12 y 18 meses.

Gaitán refiere que, durante el tiempo en que se realizaron las “grandes campañas” de vacunación, ocurrió lo que se conoce como protección de rebaño, que se logra cuando buena parte de la población está vacunada contra una enfermedad. Es menos probable que el virus encuentre a una persona susceptible y se frena la cadena de contagio, en este caso del sarampión. Por lo tanto, indirectamente se protege a quienes no han sido alcanzados por la vacuna.

Este comportamiento llevó a que durante años Guatemala estuviera libre de sarampión, al igual que el resto de la región. Sin embargo, en algunos países la vacunación no se generalizó y la circulación del virus se mantuvo.

Con el crecimiento del intercambio comercial, turístico y migratorio entre países, se abrió la puerta para que, después de 2016, el virus volviera a circular en la región con casos importados.

Eso fue lo que sucedió en Guatemala, según Gaitán. En enero de 2018, el Laboratorio Nacional de Salud confirmó un caso positivo de sarampión en una estudiante que contrajo la enfermedad durante una visita a Alemania. No hubo casos secundarios.

“Entre más gente haya (sin vacunar), más espacio le demos al virus para encontrar una persona susceptible y vamos a seguir teniendo casos”.

Éricka Gaitán, epidemióloga del Ministerio de Salud

¿Eliminación del brote?

A partir del brote de sarampión que inició en enero, el Ministerio de Salud reporta la aplicación de 1.46 millones de dosis en población desde los 6 meses hasta mayores de 50 años.

Sin embargo, hay población pendiente de vacunar y la resistencia a recibir el biológico está ligada a la percepción del riesgo. Gaitán señala que, al disminuir los reportes de sarampión, es usual que las personas se relajen y no acudan a los servicios de salud para recibir las inyecciones correspondientes, cuando hay cerca de 2 millones de dosis disponibles.

Los casos de sarampión en Guatemala han ido en disminución, según el reporte oficial. De 2 mil 566 en la semana del 19 al 25 de abril —el pico más elevado— descendieron a 538 entre el 12 y el 18 de julio.

Pero, para establecer que se eliminó el brote de sarampión en el país, la epidemióloga indica que debe haber un reporte de cero casos durante 12 semanas consecutivas.

“Hay que mantener el cero durante 12 semanas y luego de eso un año para documentar todo el proceso, así que el brote no se cerrará de un día para otro. Lleva un proceso epidemiológico de vigilancia exhaustiva con metodologías que nos permitan demostrar que Guatemala efectivamente ya no tiene circulando el sarampión”, finaliza la médica del Ministerio de Salud.

Fuente original: Prensa Libre

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