Henry Sáenz afirma que sectores radicales llamaron a militares a dar un golpe de Estado contra Bernardo Arévalo

Henry Sáenz afirma que sectores radicales llamaron a militares a dar un golpe de Estado contra Bernardo Arévalo

En entrevista con Prensa Libre, el ministro de la Defensa habló de llamados a un golpe de Estado, cambios en el Ejército, cooperación con EE. UU. y compras de armamento y aeronaves.

21 octubre 2026
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Durante una entrevista con Prensa Libre, el ministro de la Defensa Nacional, Henry Sáenz, aseguró que sectores radicales promovieron un rompimiento constitucional durante el Gobierno de Bernardo Arévalo, mediante llamados a oficiales del Ejército para que se levantaran en armas y desconocieran al mandatario. Según el funcionario, esas acciones no encontraron respaldo dentro de la institución militar.

Sáenz llegó al cargo en enero del 2024 y, desde entonces, su gestión ha estado marcada por episodios que han generado cuestionamientos sobre la actuación de las fuerzas de seguridad. Entre ellos figuran la incursión de policías mexicanos conocidos como los Pakales en La Mesilla, Huehuetenango; un ataque armado en la frontera con Honduras, donde fueron incendiadas viviendas; los enfrentamientos en Nahualá y Santa Catarina Ixtahuacán, Sololá, que dejaron 13 muertos, y los hechos armados en Huité, Zacapa, donde murieron ocho personas.

El Gobierno de Arévalo ha destacado el fortalecimiento de la cooperación con Estados Unidos, y que a criterio de Saénz, ha permitido impulsar la adquisición de armas, equipo militar y aeronaves. Esa relación también se ha extendido al proyecto de modernización de Puerto Quetzal, con la participación del Cuerpo de Ingenieros del Ejército estadounidenses.

Sáenz relata en la entrevista cómo fue seleccionado para dirigir el Ministerio de la Defensa y explica por qué se apartó a oficiales de determinadas promociones.

¿Quién era Henry Sáenz antes de llegar a ser general y ministro de la Defensa?

Estuve en fuerzas especiales y en la Escuela Politécnica. Esos dos puestos marcaron mi período de oficial subalterno. Cuando ascendí a oficial superior, estudié una maestría en administración, impartida en el Ejército y otra maestría en seguridad pública.

Administré tres años el presupuesto de la Defensa durante mi servicio como mayor y aprendí toda la teoría presupuestaria.

Cuando me separaron de la parte administrativa, fui oficial de operaciones del Comando de Comunicaciones, de la Segunda Brigada de Policía Militar. Cuando por mandato legal el Ministerio de la Defensa debía cotizar y licitar como todas las entidades del Estado, fui uno de los dos seleccionados por el ministro para diseñar el Sistema de Compras del Ministerio de la Defensa Nacional.

Cuando fui director de operaciones del Ejército, del Estado Mayor hubo un Estado de Sitio derivado de la crisis de los infantes de marina muertos en el Estor, Izabal. Yo dirigí la planificación de ese Estado de Sitio y como resultado, se encontró el que para entonces fue el laboratorio más grande en Guatemala, con tecnología más avanzada que nosotros no habíamos visto. Tuvimos que pedir apoyo de Colombia para que vinieran expertos a ver, y ellos estaban sorprendidos de lo que estaba pasando en Guatemala.

Luego, como director de operaciones del Estado Mayor, estuve en el Comando Regional de Entrenamiento de Operaciones de Mantenimiento de Paz (Creompaz) y fui el primer comandante de la Brigada de Rescate en Guatemala. Para entonces, era el cambio de gobierno y el ministro de la Defensa me llamó a su despacho.

¿Eso fue para el gobierno de Alejandro Giammattei?

A finales del gobierno del doctor Giammattei, ya estaba electo el señor presidente Bernardo Arévalo, más o menos en noviembre (del 2023). Uno viene al despacho con la idea de una llamada de atención. Y ahí comienza la dinámica de la toma de posesión.

¿Cuál es esa primera impresión, este enlace entre el Ministerio de la Defensa y el gobierno ya electo?

A mí es el primero que me llama. Entro y, al entrar aquí a este despacho, me dice el general —estábamos solo el ministro y yo—, y me dice: “Bueno, Sáenz, ahorita lo van a entrevistar y usted va a pasar por esa puerta y, cuando usted entre ahí, van a estar las personas que lo van a entrevistar”.

Para mí fue sorpresa porque no sabía que venía. Según yo, venía a hablar con el ministro, y abro la puerta y, cuando abro la puerta, estaba el señor presidente con otras personas.

Yo no lo conocía. Mi primera reacción fue: “Presidente, no sabía que usted estaba aquí. Felicidades por su nuevo puesto”. Y ahí se dio la entrevista.

Yo no lo conocía. Mi primera reacción fue: “presidente, no sabía que usted estaba aquí. Felicidades por su nuevo puesto”. Y ahí se dio la entrevista.

Entre ocho y quince días después, ya nos citan solo a dos. Todo fue en persona y todo fue acá. En la tercera reunión, me dijo: “Yo quisiera que usted fuera el ministro. Y acepté.

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¿Cómo conforma usted su equipo? ¿Cómo escoge a los diferentes generales que lo acompañaron en esa primera ronda de oficiales?

El Ejército traía una conducta que fue una de las órdenes que me dio el señor presidente inicial: el Ejército tiene que dejar de tener relacionamiento político. El Ejército es una institución apolítica.

¿Y cuál era la dinámica que traía el Ejército? En el Ejército estaban cinco candidatos. Cuando los cinco candidatos estaban, ya los coroneles más antiguos o los que estaban ya en el mando empezaban a tener relaciones con ellos, a mostrarse. El que quedaba venía y escogía al que él ya había hablado, apalabrado, relacionado.

El señor presidente evitó hacer todo eso. Porque él quiere un Ejército separado de esas prácticas.

Entonces, la primera acción fue no tomar en cuenta a los que habían hecho ese ejercicio. Separamos a todos los coroneles de esas generaciones, de esas promociones. Algunos, porque obviamente no son todos, siempre no se puede generalizar.

Para rehacer la jerarquía que estaba un poco golpeada en el Ejército, empezamos a tomar de mi promoción para promociones más nuevas. Tomamos los generales a partir de mi promoción y la promoción siguiente.

¿Hubo conflictos, hubo roces por esas decisiones? ¿Cómo lo enfrentó?

Se enfrentó con disciplina y se enfrentó con carácter.

Siempre recordemos que somos soldados, tenemos disciplina, pero somos seres humanos y cada ser humano toma las noticias de diferente forma.

Yo sabía que iba a venir un desgaste, sabía que iban a venir detractores. Cada vez que un ministro toma una decisión, y así las he tomado yo, deben ser institucionales.

Porque las dos promociones que se separaron, sí, han sido detractoras. No todos, algunos.

Uno, o la mayoría, entendió el proceso. De hecho, somos amigos, hemos compartido el Ejército más de 30 años todos. Entonces, siempre hay radicales en su forma de pensar que han sido los que nunca aceptaron esta decisión.

Sin embargo, estos años me han dado la razón, y le han dado la razón, más que a mí, al señor presidente, porque yo estoy apoyando las decisiones de reestructurar al Ejército, pero todo lo que está pasando en el Ejército nos dice que fueron acertadas las decisiones.

Aunque haya habido detractores, las decisiones fueron institucionales, se volvió a jerarquizar el Ejército, mandan los antiguos.

Todos los generales que ascendieron ya no piden ser ascendidos, son ascendidos porque les corresponde por meritocracia, y eso es lo que ahora estamos viendo en el Ejército.

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Comentó que evitó un rompimiento constitucional. ¿Cuántos se evitaron en estos últimos años, o de los que usted lleva cuenta?

Yo le puedo referir uno porque siempre me gusta hablar con datos.

Cuando usted revisa las redes sociales de radicales, siguen llamando al rompimiento constitucional. Yo tengo los archivos en mi haber, aunque en sus cuentas ya los eliminaron. Hacían alegoría a los oficiales a que se levantaran en armas, a que desconocieran el gobierno ilegítimo, según ellos, y a que no se educaran.

El Ejército ahora ha premiado la educación, que sabemos cómo está la coyuntura, y obviamente no tuvieron eco estos actores extremistas. Sin embargo, están activos y es latente eso.

¿Cuántos de estos rompimientos había observado en la era democrática? 

Ninguno. El último golpe de Estado fue en el 1983. Nuestras generaciones nunca hemos sido actores.

Por supuesto que tengo la historia, tengo la obligación de saber quiénes fueron los actores, las formas que lo hicieron, no solo del 83, sino que hacia atrás.

Ahora, yo que soy el soldado más antiguo en activo en este momento, no he sido testigo, ni partícipe, ni nada de golpes de Estado.

Como Ejército tenemos definido el valor del período constitucional, al cual nos debemos y debemos hacer valer.

Creo que el Ejército eso prácticamente lo tiene solo en la historia, ya no lo tiene ni en la mente, menos en el corazón.

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Con el fortalecimiento al Ejército ¿Cómo se fortaleció la relación con Estados Unidos? ¿Cómo vio esa relación cuando usted llegó a este despacho?

El punto de inflexión de la relación con Estados Unidos es este. Yo siempre fui de pocos amigos. Yo tengo mi promoción, yo soy de la promoción 118. Dentro de mi promoción, que me llevo bien con todos, tengo uno o dos amigos, y ese es mi circo. Siempre, toda la vida fue así, fui muy solo.

Eso me hizo solo conocer una capa muy externa de las personas, pero al recibir este puesto yo necesitaba más información que eso.

El éxito de las operaciones del Ejército de Guatemala radica en lo que le voy a decir. Me acerqué con Estados Unidos, me acerqué con el grupo militar y les pedí que por favor me dijeran con qué oficiales podía trabajar.

Yo no les pedí que me dijeran quiénes eran los que tenían relacionamiento peligroso, que tenían malas prácticas. Les pedí con quiénes sí podía trabajar.

¿Eso es a través de un estudio, un mapeo?

Ellos me proporcionaron los nombres con los que podía trabajar y ese, no le podría decir yo que eso sea, yo estoy dándole las acciones que yo hice.

Y esa fue mi primera acción de acercarme con ellos y empezar esta relación que, por supuesto, estoy agradecido porque tenemos la mejor relación en la historia del Ejército de Guatemala.

Ellos me abrieron las puertas, y no a mí, al Ministerio de la Defensa. Confiaron en nosotros y estamos dando los resultados que estamos dando y estamos dándole seguimiento, estamos implementando y haciendo crecer programas que nunca pensamos que íbamos a tener. Entonces, esa fue la primera acción.

La segunda acción importante fue que el señor presidente estaba con premuras con las licitaciones de EPQ -Empresa Portuaria Quetzal-. Y entonces después me llama y me dice: “Mire, vaya a Washington y pregunte si nos pueden colaborar con el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos”.

Voy a Washington, hago las reuniones que necesitaba y con la buena fortuna para Guatemala que ellos dijeron: “Guatemala, vamos a dejar de hacer tareas en otras partes de América y nos vamos a centrar en Guatemala”. Y el resto es historia.

¿Cuáles son los parámetros de la cooperación?

Nosotros en ese momento, de hecho, cada dos años hacemos una declaración conjunta y son puntos de interés mutuo.

En esta oportunidad nosotros teníamos siete puntos, pero los puntos, los mismos de siempre: entrenamiento, intercambio de información, control de fronteras, ciberdefensa, entró este, ciberdefensa. Ya empezábamos a ver la posibilidad de compra de equipo.

No teníamos compra de equipo, solo la posibilidad de eso. Pedimos seguimiento de derechos humanos de ellos. En fin, siete puntos, no recuerdo el último. La agenda no se cambió.

El beneficio para Guatemala, y lo hemos dicho en diferentes ocasiones, el 15 de enero del 2024, con el entonces ministro Francisco Jiménez y mi persona, en La Mesilla, Huehuetenango dimos el inicio a las operaciones Cinturón de Fuego, frontera y narcotráfico.

Pero no sabíamos nosotros el impacto que iba a tener esta dinámica que se hizo con el señor presidente y él autorizó y le echamos a andar.

Cuando cambió el gobierno de los Estados Unidos, ¿qué quería para Latinoamérica? Narcotráfico y fronteras.

Cuando nosotros venimos, hicimos la declaración conjunta, ya estábamos haciendo lo que ellos querían.

Lo único que pasó es reforzar y ellos apoyaron más. Usted lo puede verificar, todo lo que yo estoy diciendo, por supuesto que es verificable, pero en ningún país o pocos países estábamos en esa dinámica. Guatemala estaba. Entonces, ya no tuvimos que cambiar ni sacrificar o negociar algo. Guatemala ya estaba.

Hemos sido una posición estratégica única. Adicional, ya estábamos haciendo lo que estábamos haciendo y nosotros teníamos las buenas prácticas que ellos necesitan.

Entonces, lo único que fue es pedir lo que no habían pedido antes, que pudieran vendernos equipo y que nosotros podíamos nosotros tener acceso a ese mercado. Y entonces, esa fue la ganancia que tuvimos.

Analistas lo consideran como la contención del gobierno y el bastión del gobierno actual. ¿Cómo lo interpreta?

Lo que he hecho como ministro de la Defensa Nacional es hacer mi trabajo y agradezco a cada soldado de alta que ha agarrado esa intención que he tenido de abrir las puertas del Ejército.

Nunca pensé la premisa que usted me está diciendo y nunca lo consideré. Ahora, ¿qué sí le puedo afirmar?

Actores radicales han querido minar al Ejército para debilitar al presidente. Eso si no lo hemos permitido. En todos los foros, en cualquier entrevista o en cualquier conferencia, yo siempre digo lo mismo.

No hemos tenido un presidente más democrático que el doctor Bernardo Arévalo. Él, inclusive, con todas las mentiras e injurias que dicen contra él, aun así, respeta las instancias y respeta a todos los actores.

¿Qué es la carga que a mí me toca llevar? Es precisamente que he hecho yo la defensa oficiosa del doctor Arévalo, de su gobierno y que la institución armada es la garante de la Constitución.

Y nosotros dijimos un 15 de enero del 2024 que estábamos subordinados al poder civil y lo que estamos haciendo es eso.

Los analistas comparan la gestión militar con el general General Julio Balconi y el general Alejandro Gramajo, que usted es parte de esos actores que estuvieron evitando un rompimiento constitucional. ¿Qué opina?

El general Gramajo, nosotros lo tenemos como un referente moderno de un líder que nos dio un renacer, de una etapa que nosotros teníamos en una dinámica de un enfrentamiento armado interno, y a él le tocó una etapa dura de esa transición a la etapa democrática.

También al ministro que le correspondió la firma de la paz, esos momentos tan álgidos que hicieron que la institución se acomodara, porque siempre la moneda lleva dos caras, dos lados, hacia el interno y cómo lo miran a uno de afuera.

Y precisamente este era el gobierno que se decía más de izquierda que cualquier otro anterior de la era democrática.

Sin embargo, nosotros inicialmente tuvimos el apoyo más grande que hemos tenido de un presidente. ¿Y a qué me refiero?

Primero, en donde él quiso que nosotros nos dedicáramos a lo que somos, a ser soldados, a resguardar fronteras.

No estábamos distraídos en ninguna tarea más. Y segundo, nos dio apoyo de presupuesto. Cuando usted analiza el presupuesto, es el gobierno que más ha incrementado el presupuesto para la Defensa.

Y además de eso, nos dio tareas de desarrollo nacional.

Entonces, ¿qué me correspondió a mí? Estar a la altura de las exigencias de nuestro comandante general.

¿Cuál es la situación de la inteligencia militar? ¿Para qué era utilizada en gobiernos anteriores? ¿Y cómo se está utilizando ahora?

No le puedo decir cómo se utilizaba anteriormente porque no me corresponde por situación de archivos y todo eso, no tengo conocimiento de causa.

Ahora la estamos usando de forma profesional e integral.

Un agente de inteligencia no hace lo que él quiere, responde a un plan de inteligencia, pero este plan de inteligencia responde a la Agenda Nacional de Amenazas, de Riesgos y Amenazas, el ANRA. La estamos utilizando de manera profesional y de beneficio para el país.

No andan carros perdidos siguiendo a, perdón, voy a poner ese ejemplo, a un periodista, no pasa eso.

No pasa tampoco que un elemento de inteligencia ande siguiendo a un coronel para ver que está preocupado el ministro que lo quite.

Eso no pasa porque son recursos que necesitamos para que, por ejemplo, estén en la frontera viendo si entra o no entra droga, si entra o no entran terroristas, si entran o no entran armas, qué está pasando y lo estamos mapeando.

A eso nos estamos dedicando de una forma profesional y todo respaldado con doctrina, con planes y órdenes.

¿Cuántos agentes de inteligencia existen en Guatemala actualmente y si se necesitan más para los próximos años?

Recordemos que el Ejército de Guatemala está reducido, ya no a la mínima expresión, pero le quiero dar el dato muy rápido.

En un gobierno determinado redujeron al Ejército, los acuerdos de paz decían a un porcentaje, lo redujeron aún más, llegamos a ser 14 mil o 15 mil hombres y eso hizo que la defensa nacional se desquebrajara.

Se incrementaron todas las amenazas y todo el crimen en todas sus manifestaciones y eso nos tiene ahora en trapos de cucaracha.

Hemos venido recuperando la organización del Ejército y sus capacidades muy lentamente. La Dirección de Inteligencia no fue la excepción.  Ahora el Gobierno de la República, en un esfuerzo único y de verdad muy loable, quiso y logró que la Secretaría de Inteligencia Estratégica, DIGICI y el Ministerio de la Defensa Nacional, a través de la Dirección de Inteligencia trabajáramos juntos.

Estamos compartiendo y estamos generando inteligencia y eso ha hecho que, por ejemplo, el número de extradiciones sea bien elevado, el más grande de Latinoamérica, porque hemos logrado hacer operaciones conjuntas.

Fuente original: Prensa Libre

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