
Hugo Estrada habla de exorcismos, milagros y las experiencias que marcan su ministerio
El sacerdote Hugo Estrada continúa compartiendo su mensaje de fe a través de libros, medios de comunicación y redes sociales. Considerado una de las figuras más reconocidas de la Iglesia católica en Guatemala.

El sacerdote Hugo Estrada continúa compartiendo su mensaje de fe a través de libros, medios de comunicación y redes sociales. Considerado una de las figuras más reconocidas de la Iglesia católica en Guatemala.
El padre Hugo Estrada es un referente de la Iglesia católica en Guatemala y es reconocido en el mundo como un pr
El padre Hugo Estrada es un referente de la Iglesia católica en Guatemala y es reconocido en el mundo como un predicador que durante décadas ha llevado el mensaje de Dios.
Ha publicado más de cincuenta obras con profundo contenido espiritual y varias obras literarias. El 2026 es un año relevante en su trayectoria: cumplió 90 años de vida y 63 de sacerdocio.
Nació en la Ciudad de Guatemala el 22 de abril de 1936. Vivió en una familia integrada por sus padres, dos hermanos varones y una hermana. Residieron en la zona 8 de la ciudad capital, cerca del Colegio Salesiano Don Bosco. Desde su niñez, junto con su madre y sus hermanos, fue un fiel devoto y activo en el Santuario Expiatorio del Sagrado Corazón de Jesús, conocido como Don Bosco.
De allí que, a los 10 años, tomara la decisión de aceptar el llamado de Dios. Estudió en la Universidad de San Carlos de Guatemala, donde se graduó en Letras y fue nombrado miembro del grupo RIN 78. Otra misión que el Señor puso dentro de la Iglesia católica fue el llamado a convertirse en asesor espiritual de la Renovación Carismática Católica. También es pionero de programas radiales de evangelización. Estrada, junto con Ligia Barrascout, Danilo y Miriam de Mejía, entre otros laicos comprometidos, fundó el canal Jesús TV en el 2005.
Lo encontramos en una cita breve en los jardines de la Divina Providencia, en la zona 8, donde comparte qué significan para él sus años de servicio y cómo sigue llevando su mensaje, ahora no solo por los medios tradicionales, sino también por las redes sociales.
Es un año muy especial de celebraciones, de retrospectiva del trabajo que usted ha realizado. ¿Qué impacto ha tenido para usted este acompañamiento de su comunidad, de sus amigos y de su familia?
Me impresiona cómo las personas me han querido recordar lo que significan estos 90 años de vida. Es un número muy especial. Le doy gracias a Dios y le doy gracias a tantas personas que han demostrado su cariño y su agradecimiento. Le pido al Señor que los años que todavía me conceda sean para servirle mejor.
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¿Cómo fue ese llamado o ese encuentro con Dios y su llegada al sacerdocio? Eso es algo muy misterioso. ¿Cómo es que un día uno decide entrar a un seminario?
En aquel tiempo, cuando uno ingresaba, prácticamente quedaba allí para siempre. Ni siquiera regresábamos a casa durante las vacaciones. Después de haber entrado al seminario, me enviaron al Seminario de San Juan, en El Salvador. Allí estuve ocho años.
Me fui cuando tenía diez años y regresé siendo ya mayor de edad. Mi hermanito pequeño me tenía miedo porque nunca me había visto. Muchas personas que me habían conocido de niño ahora me veían convertido en adulto. A veces hasta me daba pena porque, después de ocho años fuera de casa, costaba volver a relacionarse. Pero ese era el proyecto de Dios y se cumplió.

El sacerdote Hugo Estrada nació en la Ciudad de Guatemala el 22 de abril de 1936. En 2026 cumple 90 años.
(Foto Prensa Libre: cortesía Cony Estrada de Wittig)
Ha escrito muchos libros y también ha trabajado en educación. ¿Cómo cada una de esas experiencias le ha ayudado a crecer?
Lo de los libros es algo muy impresionante. Pienso que el Señor, por medio del Espíritu Santo, me fue guiando, porque publicar un libro en Guatemala no es fácil. Menos aún publicar treinta o cuarenta. Pero es muy consolador porque uno ve hasta dónde puede llegar una obra. Por ejemplo, mi libro Meditaciones para los días de sufrimiento fue traducido al chino.

Hugo Estrada, en la esquina derecha junto a sus hermanos en una foto familiar de archivo.
(Foto Prensa Libre: cortesía Rodrigo Alvarado/TV Jesus Guatemala)
Uno no sabe hasta dónde puede llegar lo que escribe. Cuando veo todo eso, digo: aquí está la mano de Dios. Alguien me avisó que en México encontraron mis libros en una librería.
Resultó que una editorial los había publicado sin mi permiso durante varios años. Busqué la dirección y llamé. Ellos me dijeron que conocían mis obras y que las habían publicado porque las consideraban valiosas. Aquello era algo grave, pero al menos logramos que tuvieran más cuidado. También me he enterado de que mis libros han circulado en países como Argentina y Paraguay. Considero que el que la Palabra de Dios llegue a más lugares es el mejor premio.

En los primeros años de sacerdocio del padre Hugo Estrada.
(Foto Prensa Libre: cortesía Rodrigo Alvarado/TV Jesus Guatemala)

Durante sus más de 60 años al servicio, Hugo Estrada ha escrito decenas de libros inspirados en mensajes espirituales.
(Foto Prensa Libre: cortesía Rodrigo Alvarado/TV Jesus Guatemala)
Usted ya era conocido antes de las redes sociales. Muchas personas ya sabían de usted por sus programas y reflexiones. ¿Cómo ha sido ese encuentro con la juventud a través de las redes?
Pienso que muchos jóvenes actualmente no buscan mucho el tema religioso en la televisión. Sin embargo, a través de las redes pueden encontrarse con algo y les sirve. Es fabuloso que pertenezca a Jesús TV, donde me dan todas las facilidades. El Señor llegó y dijo: les entrego este canal para las cosas religiosas. Llevamos 20 años de servicio. A lo largo de la vida todos pasamos por pruebas muy grandes, especialmente en nuestro país.
(La idea del Ministerio TV Jesus Guatemala fue en 1994, se grababan misas y actividades del Padre Hugo Estrada, las misas o predicas se llevaban a los hospitales de Chiquimula, posteriormente a cables operadoras de Chiquimula y el oriente del país, posteriormente a otros lugares incluso fuera de Guatemala. Se convirtió en una televisora comercial diferente al ministerio en el que diferentes personas donan su servicio a la misión de evangelización).

En su vida de entrega al servicio, Hugo Estrada ha tenido encuentros con la máxima autoridad de la Iglesia Católica.
(Foto Prensa Libre: cortesía Rodrigo Alvarado/TV Jesus Guatemala)

Una imagen de Hugo Estrada frente mientras busca saludar a su Santidad Juan Pablo II.
(Foto Prensa LIbre: cortesía Rodrigo Alvarado/TV Jesus Guatemala)
¿Qué mensaje de esperanza puede dar para esos momentos difíciles?
En la Carta a los Romanos encontramos una frase impresionante: “Todo resulta para bien de los que aman a Dios”. Ese es el consejo. Todo resulta para bien, pero para los que aman a Dios. Eso no significa que estemos exentos de tragedias o problemas. Los santos tuvieron muchos problemas y nunca renegaron. Más bien, esos sufrimientos les ayudaron en su camino de santidad.
Por ejemplo, san Juan Bosco tenía un internado para muchachos pobres. Un día le avisaron que ya no había alimento para darles de comer. Solo quedaba una canasta con unos pocos panes. Sin embargo, él fue al comedor y comenzó a repartir el pan. Alcanzó para todos y todavía sobró. Eso es la Divina Providencia. Dios actúa de maneras que nosotros no comprendemos. Estos milagros nos animan a confiar. El Señor hace las cosas a su manera y nunca abandona a quienes confían en Él.

El padre Hugo Estrada en la iglesia Divina Providencia en mayo 2026. El sacerdote recién cumplió 90 años de vida.
(Foto Prensa Libre: David Castillo/Josué Mejía)
¿Considera que usted ha visto milagros en su camino sacerdotal?
Es un largo camino. Los milagros más grandes que he visto son los cambios de las personas. Personas que de un día para otro cambian completamente y se convierten en mejores seres humanos. Algunos asistían a misa desde hacía años, pero de repente empiezan a vivir su fe de una manera completamente distinta, con mucha más profundidad.
Esos son milagros enormes. Una persona materialista quizá ni cuenta se da de ello, pero desde el punto de vista espiritual son transformaciones extraordinarias.
Cuando hablamos del padre Hugo Estrada, muchas personas piensan en el tema de los exorcismos y la ayuda espiritual. ¿Cómo llegó usted a ese ministerio?
Es un campo muy misterioso. Mi hermano, el padre René Estrada, que en paz descanse, trabajó en una parroquia donde había muchos casos relacionados con espiritismo, brujería y hechizos. Yo observé algunas de esas experiencias y pensé que tal vez también podía ayudar.
Como sacerdote tengo esa responsabilidad. Empecé a leer libros de personas con experiencia en ese campo y me atreví a ayudar cuando comenzaron a llegar algunos casos. Al principio costó mucho. Había personas por las que rezábamos y parecía que no ocurría nada. Recuerdo un caso en el que ya estaba agotado. Le dije al Señor: “Hasta aquí llego”. Justo en ese momento la persona dijo: “Padre, ya estoy bien. Se fue todo. Me siento tranquilo”. Ahí comprendí que es Dios quien obra. Nosotros solo somos instrumentos.
Cristo dijo: “En mi nombre harán estas cosas”. No en nombre nuestro, sino en el suyo. Por eso debemos confiar en Él y ayudar a quienes atraviesan esas dificultades.
Recuerdo también el caso de una persona que llevaba un medallón con imágenes religiosas. Una mujer con experiencia espiritual le dijo que se lo quitara. Después investigamos y descubrimos que aquel objeto provenía de un centro espiritista. Entonces comprendimos la importancia del discernimiento espiritual.
Muchas personas escuchan sus reflexiones. ¿Qué les dice hoy a Dios y a san Juan Bosco?
Me alegra mucho porque siento que, de alguna manera, he intentado repetir lo que hacía san Juan Bosco. Él era un hombre de enorme confianza en Dios. Hay historias muy bellas sobre su vida. Se cuenta que, cuando enfrentaba peligros, aparecía un perro al que llamaban “El Gris”, que lo protegía. Solo aparecía en momentos de emergencia. La Providencia de Dios siempre estuvo presente en su vida. Él tuvo que enfrentar muchos problemas espirituales y humanos, pero siempre confió en el Señor.
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¿Qué mensaje quiere dejar a todas las personas que lo escuchan y que han seguido su ministerio durante tantos años?
Si amamos a Dios, Él convertirá todo para nuestro bien. Incluso aquello que parece una tragedia o una pérdida. La muerte de un ser querido, un sufrimiento profundo o una experiencia dolorosa pueden transformarse en un camino hacia Dios. Por eso debemos mantener la fe. Muchas personas se acercan a Dios solo para pedir. La oración más común suele ser: “Te pido, te pido, te pido”. Sin embargo, la oración de alabanza no es tan frecuente. A veces las personas buscan únicamente la solución a sus problemas y no buscan a Dios mismo. Y eso es grave. Podemos incluso ir a la iglesia durante muchos años y no haber tenido todavía un verdadero encuentro personal con Jesucristo. Cada uno debe examinarse y preguntarse: ¿Estoy viviendo mi fe de manera auténtica o simplemente repito cosas mecánicamente? Jesús dijo: “Cuando venga el Espíritu de la Verdad, el Paráclito, Él estará dentro de ustedes y los conducirá a toda la verdad”. Por eso debemos invocar al Espíritu Santo con fe, para que nos conduzca a la verdad y a la voluntad de Dios para nuestra vida.
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