
Incendios forestales afectan más de 270 mil hectáreas en Guatemala desde 2020
Los incendios forestales han afectado 270 mil hectáreas en Guatemala desde 2020, con 2024 como el año más severo. Petén es el más impactado y el fenómeno El Niño influye en la situación.
Desde el inicio del año 2020 hasta la primera quincena de marzo de 2026, Guatemala ha registrado una afectación de 270 mil 150.6 hectáreas de cobertura forestal debido a incendios, según datos oficiales proporcionados por el Instituto Nacional de Bosques (Inab). Esta cifra representa un impacto ambiental significativo que equivale a la superficie de aproximadamente 378 mil canchas de fútbol con medidas oficiales de 105 metros por 68 metros.
En ese lapso, el Inab contabilizó un total de seis mil 680 siniestros relacionados con incendios forestales, siendo el año 2024 el más crítico en cuanto a la pérdida de área boscosa, concentrando el 43.3% de los incidentes desde 2020. Este año estuvo marcado por un fuerte incremento en la ocurrencia de incendios, motivado en parte por condiciones climáticas adversas como la presencia del fenómeno meteorológico El Niño, que generó altas temperaturas y escasas lluvias.
Incendio emblemático en el volcán de Agua
Uno de los eventos más destacados fue el incendio que afectó el volcán de Agua en Sacatepéquez durante 52 días consecutivos en 2024. Este siniestro consumió cerca de mil hectáreas de bosque, afectando ecosistemas de bosque nuboso compuestos por especies como pino, encino, ciprés y aguacatío, alimento esencial para el quetzal, ave emblemática de Guatemala.
Además del daño a la flora, se vieron afectados hábitats de fauna local, incluyendo búhos, tacuacines, halcones, osos hormigueros, mapaches y la lagartija endémica Abronia anzuetoi, poniendo en riesgo la biodiversidad del área protegida.
Factores y consecuencias de los incendios
El aumento en la frecuencia y severidad de los incendios forestales responde a múltiples factores, entre ellos las condiciones meteorológicas como temperaturas elevadas y períodos prolongados sin lluvia, la cantidad y tipo de combustible vegetal disponible, así como la topografía de las zonas afectadas, que puede dificultar el control de las llamas.
El impacto ambiental es considerable, pues la pérdida de cobertura forestal implica la reducción de la biodiversidad, degradación de suelos y afectación de áreas de recarga hídrica, esenciales para el suministro de agua en distintas regiones del país. A nivel social, la destrucción de los bosques afecta los bienes y servicios ecosistémicos que estos proveen, lo que repercute en la calidad de vida de comunidades cercanas y en la salud pública debido a la contaminación atmosférica generada por el dióxido de carbono liberado en las quemas.
Desde una perspectiva económica, los incendios pueden causar daños directos a infraestructura, pérdidas en plantaciones forestales, interrupciones en la operación de aeropuertos y afectaciones en zonas turísticas clave.
Distribución regional de los incendios
El departamento de Petén es el más afectado por incendios forestales en Guatemala. Con una cobertura boscosa aproximada de 1.6 millones de hectáreas, que representa el 45.5% de la masa forestal nacional, las llamas han consumido 111 mil 519.7 hectáreas desde 2020 hasta marzo de 2026. Esta cifra equivale a 156 campos de fútbol y responde a factores como invasiones, tala ilegal, cambios en el uso del suelo y prácticas agrícolas con quema para limpieza de terrenos.
Otros departamentos con alta incidencia de incendios incluyen Quiché, con 32 mil 569.5 hectáreas afectadas; Zacapa, 27 mil 515.8; Huehuetenango, 26 mil 139.5; Alta Verapaz, 14 mil 176, y Jalapa, 12 mil 935.9 hectáreas.
Recuperación y perspectivas futuras
El tiempo estimado para la recuperación total de la cobertura forestal dañada varía según el ecosistema y puede oscilar entre uno y hasta 30 o 50 años. Esta variabilidad depende de factores como las condiciones climáticas y el tipo de vegetación afectada.
Para el año 2026, la temporada de incendios comenzó el 1 de enero y, en poco más de dos meses, se han registrado 75 siniestros que han consumido tres mil 197 hectáreas de bosque, con un 46% de daño en bosque mixto y un 38% en bosques coníferos. Según el Inab, el 99% de estos incendios se atribuyen a causas intencionales o vinculadas a quemas agrícolas.
El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) reporta que el país atraviesa por condiciones climáticas neutras hasta el momento, aunque existe la posibilidad de que el fenómeno El Niño se manifieste entre mayo y julio, lo que podría aumentar las temperaturas y reducir las precipitaciones. Este escenario podría elevar el riesgo de incendios forestales, aunque es prematuro determinar si se repetirá la intensidad observada en 2024.
Medidas y desafíos
Ante la crisis ambiental generada por los incendios, en 2024 el gobierno guatemalteco declaró estado de calamidad a nivel nacional para agilizar la respuesta ante los siniestros. Esta medida estuvo vigente por 30 días y buscó fortalecer los esfuerzos de combate y prevención.
Rolando Rodríguez, jefe del Departamento de Protección Forestal del Inab, enfatiza que para enfrentar esta problemática es fundamental la coordinación interinstitucional y la participación comunitaria, además de implementar estrategias que consideren las causas antrópicas, como el control de quemas agrícolas y la reducción de actividades ilícitas en áreas forestales.
La protección y recuperación de los bosques guatemaltecos son cruciales no solo para preservar la biodiversidad y los servicios ecosistémicos, sino también para mitigar efectos climáticos adversos y garantizar la calidad de vida de las futuras generaciones.
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