
Juez de Florida ordena el regreso a EE. UU. de gemelas deportadas a Guatemala con su madre
Un juez federal de Florida ordenó el retorno inmediato a Estados Unidos de dos gemelas estadounidenses deportadas a Guatemala con su madre, tras una disputa judicial sobre su custodia y traslado.
Un juez federal en Florida emitió una orden para que el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) regrese a Estados Unidos a dos niñas gemelas de 12 años que fueron deportadas a Guatemala junto con su madre, a pesar de que la mujer había solicitado previamente que las menores quedaran bajo el cuidado de su propia madre.
La medida fue dictada el miércoles 11 de marzo por el juez Gregory Presnell, quien exigió que las hermanas, nacidas en Florida en 2013, sean trasladadas de inmediato a la ciudad de Orlando. La deportación se realizó el martes 10 de marzo, cuando la madre de las niñas, la ciudadana guatemalteca Marly Carolina Morataya Zepeda, cumplió con una orden de presentarse en las oficinas de ICE en Orlando.
Contexto del caso y procedimiento judicial
Según los documentos judiciales, mientras Morataya Zepeda estaba en las instalaciones de ICE, su madre, Sonia García Valles, permanecía en el exterior con las gemelas esperando que su hija fuera liberada. Sin embargo, un oficial de ICE intervino y ordenó que las niñas fueran llevadas al interior para quedar bajo custodia federal.
Los abogados de Morataya Zepeda presentaron una solicitud de emergencia ante el tribunal de Presnell para detener el traslado de la mujer y sus hijas fuera del estado de Florida. No obstante, la petición se presentó cuando ya se había iniciado el vuelo hacia Guatemala.
Durante una audiencia, la directora interina de la Oficina de ICE en Denver, Kellei Walker, explicó que la acción de deportar a las menores con su madre se fundamentó en la llamada "Política de Unidad Familiar", que permite que los niños permanezcan detenidos junto con sus padres cuando estos optan por ser deportados en conjunto.
Walker reconoció que existió una confusión en el caso, ya que en febrero Morataya Zepeda había solicitado formalmente que las gemelas quedaran al cuidado de su madre, Sonia García Valles, en Estados Unidos. Esta solicitud no fue atendida antes de la deportación.
Implicaciones y críticas al manejo del caso
El juez Presnell ordenó que ICE asuma los costos del vuelo de retorno para las niñas a Estados Unidos, así como la provisión de acompañamiento adecuado durante el traslado. Este fallo resalta la complejidad y sensibilidad del manejo de casos que involucran a menores ciudadanos estadounidenses en procesos migratorios.
El caso ha generado críticas hacia el Gobierno estadounidense por la deportación de niños nacidos en Estados Unidos junto con sus padres inmigrantes, especialmente en situaciones que involucran decisiones sobre su custodia y bienestar. En ocasiones anteriores, se han reportado expulsiones de menores estadounidenses incluso cuando reciben tratamientos médicos en territorio estadounidense.
Contexto regional y repercusiones para Guatemala
Este incidente cobra particular relevancia para Guatemala, país que enfrenta una constante presión migratoria hacia Estados Unidos. La deportación de familias completas, incluidos menores nacidos en EE. UU., plantea desafíos humanitarios y legales tanto para las autoridades estadounidenses como para las guatemaltecas.
Las deportaciones masivas han sido motivo de preocupación en Guatemala debido a la vulnerabilidad de las personas que retornan, en especial cuando se trata de menores que pueden enfrentar dificultades para reintegrarse en su país de origen.
Situación actual y próximos pasos
Tras la orden judicial, ICE deberá coordinar el regreso inmediato de las gemelas a Florida. El caso también podría sentar un precedente en la aplicación de la Política de Unidad Familiar, que ha sido objeto de debate en Estados Unidos por su impacto en los derechos de los niños y la dinámica de las deportaciones.
Las autoridades migratorias y judiciales mantendrán seguimiento a la ejecución de la orden del juez Presnell, mientras organizaciones de derechos humanos y grupos de defensa de migrantes observan de cerca el desarrollo de este y otros casos similares.
Este episodio subraya la necesidad de protocolos claros y respetuosos de los derechos de los menores en procesos migratorios, especialmente cuando involucran a ciudadanos estadounidenses y sus familias inmigrantes.
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