
Jutiapa despide a tres agentes de la PNC víctimas de ataques vinculados a motines en cárceles
Tres agentes de la Policía Nacional Civil asesinados en ataques vinculados a motines carcelarios son velados en Jutiapa. Familiares y autoridades exigen justicia y el Gobierno decretó estado de sitio.
En Jutiapa se llevan a cabo los velorios de tres agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) que perdieron la vida en distintos ataques armados ocurridos el pasado domingo 18 de enero. Estos hechos están relacionados con motines registrados en varias cárceles del país y han generado conmoción entre familiares, compañeros y autoridades.
Contexto de los ataques y estado de sitio
Los ataques contra los uniformados fueron consecuencia directa de motines en los centros penitenciarios Renovación 1, en Escuintla; Fraijanes 2 y el Preventivo para Hombres de la zona 18. El Ministerio de Gobernación atribuye estos hechos violentos a la mara Barrio 18, una de las pandillas más activas y peligrosas en Guatemala.
En total, diez agentes de la PNC fallecieron en estos ataques armados. En respuesta, el Gobierno de Guatemala decretó estado de sitio por 30 días para reforzar la seguridad y el control en el país.
Velorio de Frallan Willian Medrano Pernillo en Las Tunillas
Uno de los funerales se realiza en la aldea Las Tunillas, San José Acatempa, donde se velan los restos del agente Frallan Willian Medrano Pernillo, asignado a la Comisaría 15. Medrano Pernillo ingresó a la institución el 15 de marzo de 2022 y contaba con tres años y diez meses de servicio activo.
Su familia recuerda que dejó el camino de terracería que conduce a su hogar con la convicción de servir al país y construir un futuro distinto para sus seres queridos. Tenía una hija de seis años y soñaba con culminar la construcción de su casa, trabajo que quedó inconcluso tras su fallecimiento.
El agente fue atacado mientras realizaba recorridos de prevención en la 1a avenida y calle principal de la zona 3, aldea Chichimecas, Villa Canales. Su féretro, cubierto con la bandera nacional, descansa en una vivienda de block en proceso de remozamiento, donde familiares, vecinos y compañeros de la estación central y subestación local acompañan el duelo.
Compañeros que lo conocieron lo describen como un amigo responsable y comprometido, uno de los mejores de su promoción. También es recordado como un padre abnegado y un apasionado del fútbol; por ello, antes del sepelio, su féretro será llevado al campo local como homenaje.
Velorio de Claudia Azucena Muñoz Ramos en El Jícaro Grande
En la aldea El Jícaro Grande, a un costado del cementerio, se vela a la agente Claudia Azucena Muñoz Ramos, quien falleció en un ataque armado en Villa Nueva. Muñoz Ramos tenía 28 años y era madre de un niño de cuatro. Ingresó a la PNC en diciembre de 2017 y acumulaba ocho años de servicio.
El ataque ocurrió el domingo 18 de enero a las 8:50 horas, cuando la agente y su compañero Samuel Valentín Matul Obispo brindaban seguridad perimetral en el Juzgado de Paz de la colonia Castañeda, zona 11 de Villa Nueva. Ambos fueron atacados con disparos directos y murieron por las heridas.
El velatorio transcurre entre arreglos florales, fotografías que muestran distintos momentos de su vida, y música interpretada con guitarra y violín, en una despedida que busca honrar sus gustos y su memoria. La muerte de Muñoz Ramos ha causado profunda consternación en la comunidad, sus familiares y compañeros.
Velatorio de José Efraín Revolorio Barrera en Atescatempa
El tercer agente velado es José Efraín Revolorio Barrera, de 25 años, quien ingresó a la PNC el 1 de octubre de 2025 y estaba asignado a la Comisaría 14. Tenía apenas tres meses de servicio activo.
Su muerte se suma a la lista de agentes caídos durante los recientes ataques armados vinculados con la crisis penitenciaria.
Reclamo social y llamado a la justicia
Los funerales han sido momentos de profunda tristeza y reflexión para las familias y comunidades de los agentes fallecidos. En Las Tunillas, por ejemplo, el ataúd de Medrano Pernillo lleva un letrero con la frase "Mi héroe", mientras familiares y vecinos expresan su dolor y su exigencia de justicia.
Los agentes no solo son recordados como colegas, sino como hermanos en la profesión, con quienes compartieron formación y años de servicio. La pérdida también implica un duro golpe para sus familias, quienes enfrentan la ausencia de sus seres queridos en medio de circunstancias violentas.
Impacto en la seguridad y la sociedad guatemalteca
Estos hechos violentos reflejan la compleja crisis de seguridad que enfrenta Guatemala, donde la infiltración y poder de las pandillas en el sistema penitenciario generan consecuencias letales para los agentes policiales y la población en general.
El estado de sitio decretado por el Gobierno busca contener esta escalada de violencia, aunque la violencia contra miembros de la PNC y otros sectores continúa siendo un desafío significativo para las autoridades.
El duelo por los agentes asesinados se acompaña de un llamado urgente a fortalecer las políticas de seguridad y garantizar el respeto a la vida de quienes arriesgan su integridad para mantener el orden público en el país.
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