La capital de Guatemala enfrenta un déficit de más de 2 mil 500 litros de agua por segundo

La capital de Guatemala enfrenta un déficit de más de 2 mil 500 litros de agua por segundo

Empagua señala que el 60% del agua que abastece la capital es subterránea, pero la proliferación de pozos que acompaña a las grandes edificaciones pone en riesgo el recurso. Una ley de aguas podría regular su explotación.

13 julio 2026
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El abastecimiento de agua potable de los capitalinos descansa en seis ríos que alimentan las cuatro plantas a cargo de la Empresa Municipal de Agua de la Ciudad de Guatemala (Empagua) y los más de 90 pozos que aprovechan los acuíferos subterráneos. Aún así, existe un déficit del recurso para atender la demanda de una ciudad en constante crecimiento.

Frente al escenario de una canícula prolongada, durante la cual disminuirán las lluvias en julio y agosto, según el pronóstico del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh),el caudal de los ríos que abastecen las plantas de Empagua podría reducirse. Sin embargo, Álvaro Hugo Rodas, gerente general de la empresa, asegura que el suministro para los hogares se mantendrá.

Rodas indica que el origen del agua que Empagua distribuye es 60% subterránea y 40% superficial. Esta última fuente es la que puede resultar afectada por las condiciones climáticas, pero considera que la mayor preocupación es la deforestación en las cuencas y los botaderos de basura que se forman a su alrededor, pues perjudican la calidad y el suministro del recurso.

Una década atrás, el abastecimiento de la ciudad dependía de las fuentes superficiales; pero el crecimiento vertical y la mala calidad del agua de las cuencas llevaron a una mayor dependencia de las fuentes subterráneas, lo que compromete el recurso debido a una “sobreexplotación” por la cantidad de pozos que acompañan a las grandes edificaciones, según Bayron González Chavajay, del Centro de Estudios Urbanos y Regionales (Ceur),de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac).

En ese contexto de reducción de las aguas superficiales por la falta de lluvia, se consultó a las municipalidades del área metropolitana del departamento de Guatemala para conocer su posición frente a una eventual canícula prolongada, pero solo la Municipalidad de Guatemala respondió.
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Plantas y pozos

“Los ríos no están donde está la gente; hay que traerlos”, indica Rodas. En el caso de las fuentes superficiales, Empagua tiene cuatro plantas que se abastecen de seis afluentes —cuya agua es potabilizada y luego distribuida a los hogares— y proveen el 40% del recurso a la ciudad.

La planta Lo de Coy es la más grande y produce mil 129 litros de agua por segundo. Es alimentada por los ríos Xayá y Pixcayá, a través de la presa El Tesoro. Abastece las zonas 2, 3, 6, 7, 8 y 19, así como algunos sectores de Chinautla.

Cuando la cantidad de agua que ingresa a la planta disminuye, el abastecimiento en esos sectores puede verse afectado.

La planta Las Ilusiones es la segunda en tamaño y capacidad, pues produce 206 litros por segundo y se alimenta del río Los Ocotes. Provee a las zonas 17 y 18, así como a parte de la zona 25.

Las zonas 5 y 16 reciben agua de la planta Santa Luisa, que se abastece del río Teocinte y de la cuenca del río Acatán, y logra procesar 160 litros por segundo.

La cuarta planta es El Cambray, que utiliza el agua del río Pinula y produce 95 litros por segundo. Abastece las zonas 10 y 15.

González indica que los fenómenos climáticos tienen un efecto directo sobre el recurso hídrico. En el caso de la escasez de lluvia, disminuye el caudal de los ríos que suministran las plantas, lo que puede generar desabastecimiento, pues las cuencas tienen su propia dinámica y, antes de que el agua llegue a la capital, primero es aprovechada por pobladores de los territorios por donde atraviesa el río para riego, consumo humano e, incluso, para verter sus desechos.

Pero la canícula prolongada también puede afectar las aguas subterráneas de las que proviene el 60% del recurso que Empagua provee a los hogares.

“Una menor precipitación hace que haya menos infiltración para la recarga de los acuíferos”, dice el investigador del Ceur.

La planta Lo de Coy, la más grande de Empagua, produce mil 129 litros de agua por segundo para abastecer distintas zonas de la ciudad de Guatemala. (Foto Prensa Libre: Cortesía de Empagua)

Agua subterránea

Además de las plantas, Empagua tiene el Sistema de Bombeo Ojo de Agua, que utiliza agua subterránea mediante una serie de pozos para abastecer las zonas 1, 3, 4, 6, 9, 12, 13 y 21, algunos sectores de las zonas 8, 11 y 14, así como parte de Villa Nueva.

Tiene alrededor de 90 pozos en la ciudad para cubrir las áreas que no logran atender las plantas. Además, para este año está prevista la apertura de 13 más y, para el 2027, otros cinco.

El suministro llega a 250 mil cuentas registradas, pero hay sectores, como los asentamientos, que no tienen contador, sino una cuota fija, lo que incrementa la cantidad de hogares a los que se abastece.

La producción de agua de las distintas fuentes es de 3 mil 600 litros por segundo y, en invierno, llega a 4 mil 500. La meta de Empagua es alcanzar 5 mil litros por segundo con los nuevos pozos, modificaciones en los sistemas de pretratamiento y prefiltración de ciertas plantas, y la ampliación del área de Ojo de Agua; sin embargo, aún es insuficiente, pues la necesidad de la ciudad es de 7 mil litros por segundo.

Hay sectores donde el suministro se realiza por horarios, pues el agua que se produce no es suficiente para abastecerlos las 24 horas durante los siete días de la semana.

“Tenemos horarios dependiendo de la capacidad que tengamos. Reconozco que nos falta agua; necesitamos llegar a 7 mil litros por segundo. Con los pozos que estamos trabajando y las mejoras que se están haciendo en las plantas, esperamos llegar a final de año a 5 mil litros por segundo”.

Álvaro Hugo Rodas, gerente general de Empagua

González señala que el agua que suministra Empagua no cubre la demanda de la población de la capital y que existe una distribución inequitativa. La escasez y el racionamiento del vital líquido son más marcados en las periferias del municipio, en las colonias populares y de menor nivel socioeconómico.

Ante el impacto que pueda tener El Niño sobre las fuentes superficiales de agua, el gerente de Empagua indica que dependerá de la “magnitud” del fenómeno que se acorte o no aún más el horario en que el suministro llega a los hogares.

Para llevar el recurso a los sectores que puedan resultar afectados, refiere que se están creando redes para trasvasar agua, de modo que el recurso extraído de los acuíferos pueda abastecer las áreas que dependen de fuentes superficiales.

En riesgo

Por el momento aún hay disponibilidad de aguas subterráneas, pero esto podría cambiar. Al respecto, Rodas indica que cada vez los pozos que abren son más profundos.

El crecimiento vertical de la ciudad es parte del problema, pues cada proyecto que se construye abre su propio pozo y todos terminan en el mismo acuífero, que es explotado sin ningún control, según González.

“Si no se regula la operación de los pozos, cada nuevo proyecto hará el suyo. Entonces se van reduciendo los caudales y el manto acuífero por esa sobreexplotación. No hay un manejo sostenible del asunto ni un control por parte de las autoridades, y cualquiera que tenga los recursos puede tomar las aguas subterráneas”.

Bayron González Chavajay, investigador del Ceur

En este punto menciona la importancia de contar con una ley de aguas y con un estudio sobre el potencial de agua subterránea en el área metropolitana.

Un tema de prioridad

“Las cuencas no dicen: esto es la ciudad de Guatemala, esto es Mixco; aquí las cuencas pasan, no respetan límites políticos (…) Debemos ver el agua ya no a nivel municipal, sino nacional”, indica Rodas, pues cada municipio tiene problemas de abastecimiento.

El asunto debe escalar a un problema de país y plantear una ley de aguas se hace cada vez más necesario; pero, a criterio de Rodas, esta debe ir más allá de los aspectos regulatorios y contemplar la construcción de infraestructura hídrica, para lo que se requiere el apoyo del Estado a los gobiernos locales.

“Hace falta una ley de aguas o una normativa específicamente para la explotación de aguas subterráneas y que sea integral, que intervengan todos los actores, y un reglamento. Se necesitan estudios técnicos e hidrogeológicos para determinar el potencial de agua subterránea en el área de Guatemala, pero esa ya es una tarea que compete al Gobierno Central y a la Municipalidad de Guatemala”, dice González.

Según el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (Marn),la iniciativa está en su fase final de elaboración y el objetivo es presentarla este año al Congreso de la República.

Desde el 2025, la normativa ha pasado por una consulta pública para recoger opiniones, observaciones y propuestas de la ciudadanía, a fin de incluirlas en el documento.

El Marn indica que la ley permitirá atender un mandato constitucional pendiente desde hace más de cuatro décadas y establecer un modelo nacional para la gestión del agua, un vacío que dificulta enfrentar problemas como el saneamiento y el tratamiento de aguas residuales.

Más pozos

La ciudad capital crece verticalmente y cada edificio necesita abastecimiento de agua. Sin embargo, Empagua no les provee el recurso; cada uno abre su propio pozo para obtenerlo.

Según Rodas, si se cubriera la demanda de los edificios, el agua que producen sería insuficiente para distribuirla a las viviendas. Por ello insiste en que el agua debe verse como una prioridad nacional.

¿Cuántos pozos privados hay en la capital? Es un dato incierto, pues, al no existir una ley de aguas, cualquiera puede abrir uno, porque no hay un ente que lo regule, como coinciden los entrevistados.

Diseño de marlon borrayo
Fuente original:Prensa Libre

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