La guatemalteca Alejandra Higueros, número 1 del mundo en poomsae, va por el oro en Corea del Sur
Alejandra afrontará el Campeonato Mundial de Taekwondo Poomsae 2026 como líder del ranking de freestyle, después de años de trabajo y disciplina para alcanzar la cima.
Guatemala llegó desde junio al número 1 del ranking mundial del poomsae, en la modalidad de freestyle del taekwondo. María Alejandra Higueros alcanzó la cima y ahora tiene frente a sí uno de los mayores desafíos de su carrera: el Campeonato Mundial de Taekwondo Poomsae 2026, que se disputará del 16 al 20 de septiembre en Chuncheon, Corea del Sur. El reto ya no consiste únicamente en llegar a una competencia internacional y medirse con las mejores, sino en defender el lugar que durante años buscó conquistar.
El camino hasta allí fue largo y comenzó mucho antes de las medallas, las fotografías y los niños y jóvenes que hoy se acercan a ella para pedirle una foto. Cuando ingresó a la Federación Nacional de Taekwondo, a finales del 2018, tenía una ilusión que parecía todavía lejana: competir en un campeonato mundial. Se preguntaba cuándo llegaría su oportunidad y quería acelerar el proceso, pero su entrenador, David Siliézar, le pedía paciencia mientras observaba en ella una cualidad que la propia atleta todavía no terminaba de descubrir.
“Mi entrenador me repetía mucho: tenés un gran futuro, tenés un gran camino, lo que te hace falta es seguir entrenando y aplicarte para eso”, recuerda Higueros. “Él pudo ver un talento que yo tenía antes de incluso verlo yo misma”, señala.
Con el tiempo entendió que el talento por sí solo no bastaba. “Hay personas que tienen el talento y no lo trabajan, y hay personas que lo trabajan un montón para llegar a ser talentosas y poder llegar hasta la cima del mundo”, comenta. Por eso convirtió aquella confianza en trabajo y disciplina.

Un milímetro cambia todo
En el poomsae, Higueros aprendió que una competencia puede definirse por detalles que para otros resultarían imperceptibles. Un movimiento ligeramente más abajo, una posición que pierde naturalidad o un aspecto ejecutado con una mínima diferencia pueden modificar una valoración. “Es un milímetro”, explica, al referirse a una disciplina que exige repetición constante, precisión y una atención casi obsesiva por cada movimiento.
Esa búsqueda de la perfección forma parte de su rutina. Entrenamientos técnicos y físicos, nutrición, fisioterapia y jornadas que pueden incluir hasta tres sesiones diarias han construido el camino de quien también estudia Nutrición y ha tenido que aprender a organizar cada hora de su vida, la cual también se sostiene en el respaldo permanente de su familia.
Cuando Higueros apareció en el primer lugar del ranking mundial, inicialmente no dimensionó completamente lo que significaba. Seguía siendo Alejandra, la que entrenaba cada día y buscaba corregir los errores de la sesión anterior, hasta que alguien cercano le hizo notar una nueva realidad: las demás competidoras ya no solo eran sus rivales; ahora también la observaban a ella.
“¿Sí te das cuenta de que la gente te tiene miedo a ti?”, le preguntaron alguna vez. La respuesta de Higueros fue clara: la presión no la intimida, aunque entiende que ocupar el primer lugar exige humildad y una capacidad permanente para seguir aprendiendo. Para ella, llegar a la cima nunca significó que el trabajo había terminado; al contrario, confirmó que la parte más difícil comenzaba entonces.

Orgullo azul y blanco
Ser número 1 del mundo tiene, además, un significado especial para Higueros. Es guatemalteca y es latinoamericana, dos condiciones que ella misma destaca al hablar del camino que ha recorrido en una disciplina en la que abrirse espacio en el escenario internacional representa un desafío. Por eso habla con orgullo de representar a Guatemala, a las mujeres guatemaltecas y también a las latinoamericanas, convencida de que los resultados individuales pueden abrir oportunidades para quienes vienen detrás.
Esa sensación volvió a cobrar fuerza durante los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo 2026, en los cuales consiguió dos medallas: oro en su especialidad y plata en la competencia de mixtos, junto a César Aguilar.
En el reciente Campeonato Nacional de Taekwondo, celebrado en Guatemala, compartió con niños y jóvenes que hoy se acercan a ella como una referencia.

Lista para el Mundial
El siguiente capítulo será en Chuncheon. El Campeonato Mundial de Taekwondo Poomsae 2026 reunirá a especialistas de la disciplina y representará para Higueros una competencia distinta a las anteriores. Ya no llegará únicamente como una guatemalteca que busca hacerse un espacio entre las mejores. Llegará como la número 1 del ranking mundial y con la responsabilidad que implica ser una de las referencias de la especialidad.
“Lo difícil no es llegar, sino lo difícil es mantenerse”, declara. “No es presión para nada; a mí me encanta. Lo importante también es disfrutar, lo que es algo difícil de hacer en el alto rendimiento”.
Entre sus proyectos deportivos figura una meta que considera pendiente: conquistar la medalla de oro en los Juegos Panamericanos. Primero tendrá que conseguir la clasificación y después competir por un resultado que complete una colección construida paso a paso, sin alterar el proceso que la llevó hasta el primer lugar mundial.
Pero antes está Chuncheon. Allí, quien alguna vez preguntaba cuándo tendría la oportunidad de competir en un campeonato mundial regresará con una realidad completamente diferente: ya no irá persiguiendo a las mejores del mundo; ahora las mejores tendrán que perseguirla a ella.
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