
Los socialistas democráticos quieren reformar la economía. Aquí explicamos cómo
Esta nueva corriente ideológica quieren introducir reformas a la economía de Estados Unidos.
Los socialistas demócratas han ganado las primarias para la Cámara de Representantes en Nueva York y Colorado este verano —boreal—, así como las primarias para la alcaldía de
Washington D. C. Todo esto ocurrió después de que Zohran Mamdani se convirtiera en alcalde de la Ciudad de Nueva York en enero. Respaldados por los Socialistas Democráticos de América (DSA, en inglés),la mayor organización socialista de EE. UU., su mensaje está ganando terreno a medida que la brecha entre ricos y pobres se amplía y la riqueza de los multimillonarios alcanza niveles récord.
Pero la DSA no es un partido político. Es una organización activista, por lo que sus miembros suelen presentarse como demócratas. Algunos miembros de la DSA defienden la estrategia conocida como “ruptura sucia”: consolidar su poder dentro del Partido Demócrata por ahora, con la vista puesta en una eventual escisión. ¿Qué es lo que realmente diferencia a los socialistas democráticos de los demócratas tradicionales? En muchos temas económicos, apuntan en la misma dirección; la DSA simplemente quiere ir más allá. Pero, mientras que los demócratas buscan suavizar las asperezas del capitalismo, la DSA, en última instancia, pretende reemplazarlo.
La semana laboral: ¿40 horas o 32?
La semana laboral de 40 horas es ley en EE. UU. desde 1940. Si bien algunos demócratas han abogado por una semana laboral más corta, en general se contentan con centrarse en la protección del pago de horas extras, los derechos de organización sindical y la seguridad de los trabajadores. La DSA, por otro lado, ha hecho de la reducción de la semana laboral estándar a 32 horas parte de su plataforma económica.
La productividad de los trabajadores ha superado con creces el crecimiento salarial durante las últimas décadas, y la DSA argumenta que esos beneficios fueron a parar a las ganancias corporativas en lugar de a los propios trabajadores. En el 2024, el senador Bernie Sanders —independiente por Vermont—, un autodenominado socialista democrático a menudo alineado con la DSA, presentó una versión en el Senado de la Ley de la Semana Laboral de Treinta y Dos Horas. Las empresas aún podrían exigir más de 32 horas, pero tendrían que pagar horas extras. El proyecto de ley no prosperó.
¿El salario mínimo: 15 o 30 dólares?
El salario mínimo federal se ha mantenido en US$7.25 por hora desde el 2009. Tanto los demócratas como la DSA quieren aumentarlo, pero discrepan sobre cuánto. La plataforma demócrata del 2024 proponía US$15 por hora. Un proyecto de ley copatrocinado por Sanders lo aumentaría a US$17. Aunque la idea cuenta con amplio apoyo demócrata, las medidas no se han aprobado. La DSA iría más allá, con el argumento de que el salario mínimo debería ser un salario digno, suficiente para cubrir vivienda, alimentación y otras necesidades básicas en una zona determinada. Mamdani ha propuesto US$30 por hora para el 2030 en Nueva York. Este es un ámbito en el que los demócratas podrían estar acercándose a la postura de la DSA.
El senador Chris Murphy —demócrata por Connecticut—, cuyo nombre se baraja con frecuencia como posible candidato presidencial para el 2028, presentó el mes pasado un proyecto de ley denominado Ley de Salario Digno para Todos, que aumentaría el salario mínimo a US$25 por hora en los próximos años.
¿Obamacare o Medicare para todos?
Tanto los demócratas como la DSA desean ampliar el acceso a la atención médica, pero discrepan sobre cómo hacerlo. Los demócratas tradicionales defienden la combinación actual de seguros privados y programas públicos. Buscan proteger y fortalecer la Ley de Cuidado de Salud Asequible (Affordable Care Act) reduciendo los precios de los medicamentos, limitando los gastos de bolsillo y extendiendo la cobertura a más personas. La DSA, por su parte, propone reemplazar el sistema por completo, considerando la atención médica como una necesidad básica que debe desmercantilizarse, es decir, que no debe comprarse ni venderse en el mercado como cualquier otro bien. Su solución es Medicare para todos, un sistema gubernamental de pagador único que eliminaría la mayoría de los seguros privados.
¿Gravar a los ricos con un impuesto del 25% o del 70%?
Tanto los demócratas como la DSA quieren gravar a los ricos, pero lo plantean de manera diferente. Los demócratas hablan de que los ricos paguen lo que les corresponde para financiar prioridades sociales. Los multimillonarios pagan un promedio del 8% en impuestos, mientras que los trabajadores de clase media pagan más, según la plataforma del partido para el 2024. El presidente Joe Biden propuso un impuesto mínimo del 25% para quienes tengan un patrimonio superior a US$100 millones.
Para la DSA, gravar a los ricos es parte de un proyecto más amplio para transferir el poder económico de las corporaciones a los trabajadores. Su objetivo a largo plazo es la propiedad pública de las corporaciones más grandes. La representante Alexandria Ocasio-Cortez demócrata por Nueva York, miembro de la DSA, ha propuesto una tasa impositiva marginal del 70% sobre los ingresos superiores a US$10 millones.
Vivienda: ¿mercancía o derecho humano?
Todos coinciden en que existe una crisis de vivienda. Sin embargo, los demócratas y la DSA discrepan sobre si el mercado puede solucionarla. Los demócratas aceptan la vivienda como un bien de consumo y trabajan para hacerla más asequible mediante el aumento de la oferta, la concesión de subsidios y créditos fiscales, y la regulación de los propietarios. Kamala Harris, por ejemplo, propuso una ayuda de US$25 mil para el pago inicial de quienes compran su primera vivienda, con el fin de ayudarlos a competir en el mercado. La DSA considera la vivienda un derecho humano que no debería estar sujeto a las fuerzas del mercado. Abogan por la vivienda social de propiedad pública y el control universal de los alquileres.
¿Recortar los fondos del Pentágono?
Si bien el ala progresista del Partido Demócrata ha apoyado los recortes militares, el partido en su conjunto ha respaldado un gasto militar sostenido. El presupuesto del Pentágono, la mayor partida de gasto discrecional federal, ha crecido en forma constante, independientemente del partido que controle el Congreso. La DSA adopta una postura más firme. Haciéndose eco del lema “desfinanciar a la Policía”, su comité internacional ha pedido “desfinanciar el complejo militar-industrial”. Se oponen a la participación de EE. UU. en la Otán y a la ayuda militar en conflictos extranjeros, incluida la guerra de Rusia contra Ucrania. La DSA considera que el gasto militar sirve a intereses imperialistas y corporativos, y busca redirigir esos fondos a la sanidad, la vivienda y la educación.
¿Capitalismo?
Esta es la diferencia fundamental. Los demócratas quieren reformar el capitalismo. La DSA quiere acabar con él. Si bien coinciden en la dirección de los cambios inmediatos, discrepan en el objetivo final. Los demócratas aceptan el sistema económico en el que los individuos o las empresas privadas poseen los medios de producción y los bienes se distribuyen mediante la competencia del mercado.
“Soy capitalista”, dijo Biden con frecuencia. Los demócratas quieren regular y reformar el capitalismo para frenar sus excesos y lograr resultados más equitativos para todos. La DSA, por el contrario, busca en el largo plazo reemplazar el capitalismo, que el grupo considera “un sistema diseñado por la clase propietaria para explotar al resto”. Quieren que los trabajadores “gestionen democráticamente tanto la economía como la sociedad, para satisfacer las necesidades humanas, no para generar ganancias para unos pocos”.
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