Mark Carney, el primer ministro de Canadá que desafía a Trump y acepta pelear en la guerra comercial con EE.UU.
Canadá y EE.UU. están enfilados hacia una guerra comercial luego de que las negociaciones para un acuerdo definitivo no llegaran a buen puerto. El primer ministro canadiense tiene ahora que convencer a su población de asumir las consecuencias.
Estados Unidos y Canadá han entrado en territorio desconocido.
Las negociaciones entre ambos países para alcanzar un acuerdo comercial se rompieron a última hora del viernes, lo que desencadenó una guerra comercial entre vecinos.
Como resultado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este lunes la imposición de un arancel del 50% (el doble del 25% actual) a una serie de productos canadienses.
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, ya dijo previamente que igualaría los aranceles de Trump “dólar por dólar” a partir del 8 de septiembre.
Desde la provincia de Quebec aseguró este lunes que su país ha sido “pragmático, paciente y perseverante” en su esfuerzo por alcanzar un acuerdo que proteja a los trabajadores y las familias canadienses, y que respete la soberanía, la lengua francesa y la cultura del país.
La prioridad para Canadá, dijo, es conseguir el mejor acuerdo, y “nunca un acuerdo a cualquier precio o en cualquier plazo”.
“No pudimos aceptar lo que Estados Unidos nos ofreció, ni pudimos dar lo que nos pidieron”, añadió.
Ambas partes se han acusado mutuamente de pedir demasiado.
Trump afirmó este lunes que Canadá quiere “los beneficios de ser un estado [de EE.UU.], sin serlo”, mientras que Carney señaló que Estados Unidos “pidió demasiado y ofreció muy poco”.
Estos aliados y socios económicos de larga data, que han disfrutado del libre comercio durante décadas, se encuentran ahora en una guerra comercial cada vez más intensa, sin una salida clara a la vista.
Para Carney, la decisión de suspender las negociaciones con Trump y tomar medidas de represalia será una prueba política significativa.
“Maniobra de poder”
La decisión de Carney pondrá a prueba la disposición de los canadienses a aceptar ciertas dificultades económicas mientras Ottawa presiona para obtener más concesiones de Estados Unidos.
Tras rechazar las tácticas de alta presión de Trump y optar por contraatacar ante los últimos aranceles, Carney tiene el trabajo de convencer a los canadienses de que el costo económico vale la pena para plantarle cara al gobierno de Trump en busca de un mejor acuerdo a largo plazo.
En declaraciones realizadas el sábado, dijo: “Damos este paso con la confianza de que es lo mejor para Canadá” y acusó a EE.UU. de una “maniobra de poder” al buscar cambios de última hora.
Cuando un reportero le preguntó si EE.UU. y Canadá estaban enzarzados en una guerra comercial, respondió: “Estás en guerra cuando te atacan; a nosotros nos atacaron”.
También señaló que la escalada de la disputa comercial “no fue nuestra elección”, y agregó: “Canadá es fuerte, Canadá está listo, Canadá está unido”.
No hay duda de que esto causará dificultades a ambos lados de la frontera, ya que las empresas enfrentarán mayor presión por los aranceles de EE.UU. y los contraaranceles canadienses.
Canadá envía alrededor del 70% de sus exportaciones a EE. UU., y el país es el principal socio comercial de varios estados de EE.UU., siendo Michigan, Kentucky, Indiana y Ohio algunos de los más expuestos.
“Levantar los codos”
Carney llegó al poder con un llamado a “levantar los codos” -un término del hockey sobre hielo que se refiere a un enfoque agresivo- y prometió luchar por Canadá frente a un gobierno de Trump dispuesto a ejercer presión económica para impulsar su agenda “EE.UU. primero”.
Muchos canadienses han expresado a las empresas de encuestas que están dispuestos a luchar.
Un sondeo reciente de Abacus Data sugirió que alrededor del 36% de los canadienses apoyaría tomar represalias contra los aranceles de EE.UU., mientras que una encuesta de Léger indicó que el 56% de los canadienses quiere que su gobierno adopte una postura firme y no haga más concesiones.
Los canadienses, cada vez más frustrados por los aranceles de EE.UU., ya han optado por evitar viajar a ese país.
El boicot supuso una pérdida de unos US$2.350 millones en ingresos por turismo para Estados Unidos el año pasado.
La decisión de la mayoría de las provincias de retirar el alcohol estadounidense de los estantes de las tiendas ha golpeado duramente a ese sector.
Según datos comerciales del gobierno de Estados Unidos, las exportaciones de vino estadounidense a Canadá cayeron un 78% interanual, lo que representa una pérdida de US$357 millones en valor de exportación.
La asociación de destiladores de EE.UU. reportó cifras similares, indicando que las prohibiciones provinciales han provocado que las exportaciones de bebidas alcohólicas estadounidenses caigan en más del 70%.
La prohibición se convirtió rápidamente en un motivo de frustración para el gobierno de Trump.

Durante una semana, parecía que un acuerdo entre Washington y Ottawa estaba al alcance de la mano.
Aún no está claro exactamente cómo se rompieron las negociaciones en las últimas horas, pero, según todas las fuentes, la situación se decidió en el último momento.
Carney afirmó que las condiciones propuestas a última hora por Estados Unidos “eran injustas, antieconómicas y ponían en duda la confiabilidad de cualquier acuerdo”.
Agregó el sábado que esas condiciones incluían exigencias al sector automotriz y restricciones “inaceptables” a los acuerdos comerciales con otros países.
En una frase mordaz, dijo sobre el gobierno de Trump: “Nosotros sabemos que, a veces, su firma está escrita con lápiz”.
Por su parte, el representante comercial de EE.UU., Jamieson Greer, señaló que hubo “nuevas exigencias y el retroceso de Canadá en otros compromisos”.
También hubo informes de medios canadienses de que el secretario de Comercio de EE.UU., Howard Lutnick, no estaba satisfecho con el acuerdo.
La BBC se ha puesto en contacto con su oficina para obtener comentarios.

¿Tiene Carney apoyo político?
Carney tendrá que convencer a las provincias que hasta ahora se han visto menos afectadas por la disputa comercial con EE.UU. de que dar un paso al costado es un riesgo que vale la pena correr.
El sábado les informó sobre la situación actual y, por ahora, están mostrando un frente unido.
El primer ministro de Columbia Británica, David Eby, dijo que está comprometido con el “proyecto nacional en el que estamos”, mientras que el primer ministro de Ontario, Doug Ford, afirmó: “Nosotros no iniciamos esta lucha, pero les puedo asegurar que la vamos a ganar”.
Y a medida que se fueron filtrando detalles sobre un acuerdo comercial provisional con EE.UU. a lo largo de la semana pasada, algunos líderes provinciales, grupos industriales y opositores políticos expresaron su preocupación de que el primer ministro no hubiera cumplido con la lucha que prometió, aunque Carney negó que eso hubiera influido en su decisión.
Ford, quien suele ser uno de los políticos canadienses más críticos con los aranceles de EE.UU., se había mantenido en silencio toda la semana respecto al acuerdo provisional.
Pero, en una carta enviada a Carney, expresó su preocupación de que un acuerdo alcanzado bajo presión “animaría a Estados Unidos a buscar concesión tras concesión”.
La provincia, que cuenta con un importante sector manufacturero y automotriz, ha sido una de las regiones más afectadas en esta disputa comercial.
Por su parte, el líder de la oposición conservadora, Pierre Poilievre, dijo que cualquier acuerdo que incluya aranceles “unilaterales” contra la industria canadiense sería “un mal acuerdo”.
El sábado, respaldó la decisión de Carney de retirarse por el momento, diciendo: “Canadá no puede aceptar aranceles unilaterales que desindustrialicen nuestro país”.
El fracaso de este acuerdo pone en duda el futuro de este tipo de negociaciones, incluida la revisión en curso del tratado de libre comercio entre Estados Unidos, México y Canadá.

“Mucho puede pasar en 4 meses”
Por Anthony Zurcher, corresponsal para Norteamérica
Donald Trump ha fijado una fecha de inicio -enero de 2027- para sus nuevos aranceles sobre industrias clave de Canadá.
Los aranceles del 50% que se impondrán a las exportaciones de acero y automotrices serían devastadores para las industrias canadienses.
Pero el hecho de que no entren en vigor hasta el próximo año deja un amplio margen para seguir negociando.
El anuncio de Trump estuvo envuelto en una retórica belicosa -“están estafando a Estados Unidos” y “no necesitamos a Canadá, ellos nos necesitan a nosotros”-, pero en definitiva está ganando tiempo antes de que esta disputa con el segundo socio comercial más importante de Estados Unidos se convierta en una guerra comercial en toda regla.
En cuatro meses pueden pasar muchas cosas. En Estados Unidos se celebrarán las elecciones de mitad de mandato que podrían reforzar la posición de Trump o cambiar la dinámica política en el Congreso, lo que añadiría nuevas restricciones a su poder político.
Podrían prevalecer las mentes más sensatas, si los negociadores canadienses y estadounidenses regresan a la mesa para acordar los detalles lejos del intenso foco internacional.
O bien, esto podría ser simplemente un aplazamiento de un enfrentamiento que podría redefinir aún más las relaciones entre Estados Unidos y uno de sus aliados más cercanos.
- Descarga la nueva app del BBC World Service. Elige BBC News Mundo y recibe alertas de noticias, documentales y análisis, todo en un solo lugar. Importante: la nueva aplicación no está disponible en Reino Unido ni Estados Unidos.
- También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, Facebook, X y en nuestro canal de WhatsApp.
- Y no olvides suscribirte aquí a nuestro newsletter para recibir cada viernes una selección especial de nuestro mejor contenido.
Comentarios (0)
Sé el primero en comentar este artículo.
Debes iniciar sesión para poder comentar.
Iniciar sesión