
Más de 28 mil casos de niñez vulnerada evidencian una violencia que sigue normalizada, según Ciprodeni
Más de 28 mil niños sufrieron violencia en Guatemala en solo seis meses, siendo casos en lo que detrás hay historias de abuso que la sociedad sigue normalizando. Una experta explica por qué el entorno familiar se ha convertido en el primer agresor.
El caso de un bebé de dos meses, cuya muerte por golpes y laceraciones y por la que fueron capturados sus padres en Mixco acusados de parricidio, no es un hecho aislado.
Para la organización Coordinadora Institucional de Promoción por los Derechos de la Niñez (Ciprodeni), dedicada a la defensa de la niñez, forma parte de una problemática que continúa afectando a miles de menores en Guatemala y que queda reflejada en las 28 mil 420 vulneraciones de derechos atendidas por la Procuraduría General de la Nación (PGN) durante el primer semestre de este 2026.
Los datos, asegura Ruiz, no solo muestran la dimensión del problema, quien reconoce avances en el fortalecimiento de la respuesta institucional de la PGN, pero advierte que las cifras deben analizarse más allá del número de expedientes registrados.
“Como Estado todavía nos hace falta mucho para dar una respuesta integral a las problemáticas de niñas, niños y adolescentes”, afirmó en entrevista.
A su criterio, uno de los principales factores que explica por qué estas vulneraciones continúan ocurriendo es que aún prevalece una visión en la que los menores son vistos como una extensión de la autoridad de los adultos y no como personas con derechos propios.
“Es muy difícil que los padres de familia reconozcan que, aunque tengan esa tutela, los niños no pertenecen a nosotros como adultos”, expresó.
Ruiz señaló que esa percepción también influye en que muchas agresiones permanezcan ocultas, ya que las víctimas suelen ser cuestionadas cuando denuncian lo ocurrido.
“Muchas veces no se les cree o se les pone en tela de juicio cuando un niño o una niña dice que está sufriendo algún tipo de abuso o alguna situación dentro de la casa”, sostuvo.
Incluso, advirtió que la violencia suele originarse en el entorno donde debería existir mayor protección.
“Hemos confirmado en varias ocasiones que el núcleo familiar, el primer núcleo de protección de toda niña, niño y adolescente, es el primero donde se empiezan a vulnerar sus derechos”, afirmó.
Violencias que siguen repitiéndose
Desde la experiencia de Ciprodeni, Ruiz explicó que las vulneraciones más frecuentes continúan siendo la violencia sexual, el abandono y las muertes violentas, problemáticas que, según indicó, mantienen patrones similares desde hace varios años.
En el caso de la violencia sexual, aseguró que continúa siendo una de las principales preocupaciones porque sigue normalizada en distintos espacios de la sociedad y muchas veces ocurre dentro del ámbito familiar.
“La violencia sexual es aún un problema muy normalizado dentro de la sociedad guatemalteca”, indicó.
Añadió que esa normalización también influye en la baja credibilidad que reciben muchas denuncias presentadas por niñas y adolescentes, lo que dificulta romper los ciclos de violencia.
Respecto al abandono, explicó que este no solo implica dejar a un menor sin cuidado, sino también la falta constante de atención, protección y acompañamiento, condiciones que pueden derivar en otras formas de vulneración.
En cuanto a las muertes violentas de adolescentes, señaló que muchas están relacionadas con el reclutamiento por pandillas y estructuras del crimen organizado.
Más allá de la respuesta institucional
Según la PGN, el maltrato se mantiene como la principal causa de vulneración de derechos de niñas, niños y adolescentes. La institución estima que, de mantenerse la tendencia, este año cerrará con más casos que en el 2025.
Además, indicó que mil 523 niñas, niños y adolescentes permanecen bajo una medida de protección temporal y excepcional ordenada por un juez, mientras que el resto recibe atención dentro de su entorno familiar o mediante programas orientados a la restitución de sus derechos.
Ruiz reconoció el esfuerzo de la institución por fortalecer su capacidad de respuesta, aunque insistió en que las cifras deben servir para impulsar una reflexión más amplia sobre la protección de la niñez.
“El problema de Guatemala sigue siendo el no tomar a las niñas y a los niños como sujetos de derechos”, concluyó.
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