
Muere Alan Greenspan, el economista que transformó la Reserva Federal
Al frente de la Reserva Federal durante casi dos décadas, Alan Greenspan falleció a los 100 años. Su gestión impulsó una prolongada etapa de crecimiento económico en Estados Unidos, aunque su legado quedó bajo debate tras la crisis financiera del 2008.
El economista estadounidense Alan Greenspan, una de las figuras más influyentes de la historia financiera contemporánea y expresidente de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos, falleció este lunes a los 100 años en su residencia debido a complicaciones derivadas de la enfermedad de Parkinson, informó su esposa, la periodista de NBC News Andrea Mitchell.
Apodado el “Maestro”, Greenspan dirigió la Fed entre 1987 y 2006, y se convirtió en el segundo presidente con el mandato más prolongado en la historia de la institución, solo superado por William McChesney Martin. Durante sus 18 años al frente del banco central estadounidense, atravesó períodos de expansión económica sin precedentes, crisis internacionales y profundos cambios en los mercados financieros, lo que lo consolidó como una referencia mundial en política monetaria.
La propia Reserva Federal lamentó “profundamente” su fallecimiento y destacó que sus contribuciones “a la política monetaria y al pensamiento económico dejaron una huella perdurable en esta institución, en el ámbito de la economía en general y en el país”.
“Durante sus 18 años al frente de la institución, guió a la Reserva Federal a través de períodos de notable expansión económica, así como de etapas de considerable tensión. Bajo su liderazgo, la Fed logró una era sostenida de estabilidad de precios que favoreció el crecimiento económico y contribuyó a consolidar la confianza del público en la institución”, señaló el organismo en un comunicado.
De músico de jazz a arquitecto de la política monetaria
Nacido en Nueva York en marzo de 1926, Greenspan inició su vida profesional lejos de los mercados financieros. Estudió clarinete en la prestigiosa Escuela Juilliard y se desempeñó como saxofonista en una banda de jazz que realizó giras por Estados Unidos.
Según recordó este lunes The Wall Street Journal, mientras sus compañeros de grupo aprovechaban los descansos para fumar o conversar, Greenspan dedicaba ese tiempo a leer libros sobre grandes empresarios y figuras de las finanzas.
Esa curiosidad lo llevó a estudiar Economía en la Universidad de Nueva York, donde se graduó en 1948. Posteriormente, fundó una exitosa consultora económica y comenzó a acercarse a la política nacional.
Su influencia en Washington se consolidó en 1968 como asesor de la campaña presidencial de Richard Nixon. Más adelante ocupó diversos cargos durante las administraciones de Gerald Ford y Ronald Reagan, quien finalmente lo nominó en 1987 para suceder a Paul Volcker al frente de la Reserva Federal.
Una figura clave en la economía estadounidense
Greenspan ocupó la presidencia de la Fed durante los gobiernos de Ronald Reagan, George H. W. Bush, Bill Clinton y George W. Bush, algo inusual para una figura de tan alto perfil económico.
Aunque se le identificaba con el Partido Republicano, mantuvo una estrecha relación de trabajo con el presidente demócrata Bill Clinton y con su equipo económico, lo que reforzó su reputación como defensor de la independencia política del banco central.
Durante su gestión enfrentó desafíos como el desplome bursátil de 1987, la crisis financiera asiática y rusa de finales de los años noventa, así como la incertidumbre económica tras los atentados del 11 de septiembre del 2001.
Su capacidad para responder a estos episodios le valió reconocimiento internacional. La revista Time llegó a incluirlo en su portada como parte del denominado “Comité para salvar al mundo”, junto con otros responsables de la estabilidad financiera global.
“Era una mente absolutamente brillante que vio venir la revolución informática antes que nadie”, afirmó este lunes Kevin Hassett, economista jefe de la Casa Blanca, en declaraciones a CNBC.
El peso de la crisis del 2008
Sin embargo, el legado de Greenspan quedó marcado por los acontecimientos que siguieron a su retiro.
Convencido defensor de la autorregulación de los mercados y de la desregulación financiera, promovió políticas que permitieron una mayor expansión de instrumentos financieros complejos y se opuso a imponer controles más estrictos sobre los derivados.
Además, respaldó agresivos recortes de las tasas de interés que llegaron a situarse en 1% en el 2004, una estrategia que años después fue señalada por algunos economistas como uno de los factores que contribuyeron a la formación de la burbuja inmobiliaria que desembocó en la crisis financiera global del 2008.
Las críticas llevaron a que muchos lo consideraran uno de los responsables indirectos del colapso financiero. No obstante, Greenspan rechazó durante años que se le atribuyera un papel determinante en la crisis.
“Me elogiaron por cosas que no hice. Ahora se me culpa por cosas que no hice”, declaró en una entrevista en el 2008.
Ese mismo año, durante una comparecencia ante el Congreso estadounidense, reconoció haber encontrado una “falla” en su visión económica y admitió con “incredulidad” que había sobreestimado la capacidad de las instituciones financieras para protegerse a sí mismas y preservar la estabilidad del sistema.
Un legado de influencia y controversia
Pese a las críticas, Greenspan continuó siendo una voz respetada en los círculos económicos internacionales hasta sus últimos años. Su defensa de la independencia de los bancos centrales y su enfoque analítico de la política monetaria siguen influyendo en la forma en que muchas autoridades económicas abordan la estabilidad financiera.
Para la Reserva Federal, una de sus principales contribuciones fue fortalecer la credibilidad de la institución, un activo que considera fundamental para la conducción de la política monetaria.
Con su muerte desaparece una de las figuras más emblemáticas de la economía moderna, admirada por haber guiado a Estados Unidos durante una prolongada etapa de crecimiento, pero también cuestionada por decisiones que siguen alimentando el debate sobre las causas de una de las peores crisis financieras de la historia reciente. Su trayectoria resume tanto los éxitos como las contradicciones de una era que transformó las finanzas globales.
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