
Nasry Asfura asume presidencia de Honduras con enfoque en EE. UU., economía y seguridad
Nasry Asfura asumió la presidencia de Honduras el 27 de enero de 2026, con una agenda centrada en fortalecer la seguridad, reactivar la economía y reevaluar relaciones internacionales, especialmente con EE. UU. y China.
El 27 de enero de 2026, Nasry Juan Asfura Zablah tomó posesión como presidente constitucional de Honduras para el periodo 2026-2030 en una ceremonia celebrada en el Congreso Nacional, en Tegucigalpa. Su llegada al poder ocurre en un contexto político marcado por una contienda electoral reñida, denuncias de fraude y un escenario internacional con especial atención en la relación bilateral con Estados Unidos y las dinámicas geopolíticas en Centroamérica.
Asfura, de 67 años, exalcalde y empresario, asumió el mandato con un discurso que subrayó su compromiso con el respeto a la Constitución y las leyes hondureñas, además de prometer un gobierno centrado en la seguridad, el desarrollo económico y la cooperación internacional.
Compromisos con Estados Unidos
Uno de los elementos clave de la administración que inicia es la estrecha vinculación con Estados Unidos. Durante sus primeros días en el cargo, Asfura realizó una visita a Washington D.C., donde sostuvo un encuentro con el secretario de Estado, Marco Rubio. En esta reunión se anunció la intención de avanzar hacia un acuerdo de libre comercio que fortalecería las relaciones económicas y comerciales entre ambos países.
Además, el nuevo gobierno se ha manifestado interesado en gestionar la restitución del Estatus de Protección Temporal (TPS) para aproximadamente 60 mil hondureños que residen en territorio estadounidense, un tema prioritario para la comunidad migrante y sus familias.
En materia de seguridad, Washington ha expresado su intención de reforzar la cooperación con Honduras para enfrentar las amenazas comunes relacionadas con el narcotráfico y la delincuencia organizada, fenómenos que afectan la estabilidad regional.
Agenda de seguridad nacional
La seguridad constituye un eje central en la administración de Asfura. Honduras enfrenta una tasa de homicidios que ronda los 23 asesinatos por cada 100 mil habitantes, con una persistente influencia de pandillas como el Barrio 18 y la Mara Salvatrucha, así como redes de narcotráfico que operan en el país.
Durante su discurso de investidura, Asfura anunció que no renovará el estado de excepción impuesto por la administración anterior, una medida que había generado debate en la sociedad y fue comparada con políticas de seguridad aplicadas en países vecinos.
Aunque no detalló una estrategia específica para combatir la criminalidad, su gobierno buscará fortalecer la cooperación internacional y desarrollar políticas orientadas a la prevención del delito y la recuperación del orden público.
Reevaluación de relaciones internacionales
En el ámbito diplomático, la administración de Asfura ha manifestado la intención de analizar y posiblemente redefinir las relaciones con China, país con el cual Honduras estableció vínculos diplomáticos en 2023 bajo el mandato de la expresidenta Xiomara Castro. Este proceso incluye una revisión de los compromisos adquiridos para determinar el mejor curso de acción que beneficie al país.
Asimismo, el gobierno hondureño ha recibido muestras de apoyo y solidaridad por parte de países como el Reino Unido, que valoran la cooperación en áreas como comercio, infraestructura y medio ambiente.
Perspectivas económicas y fiscales
En el plano económico, Asfura ha planteado como prioridad atraer inversión extranjera directa, impulsar proyectos de infraestructura y ejecutar una política de reducción del gasto público. Estas acciones se proponen en el contexto de un país con una deuda pública equivalente al 45% del Producto Interno Bruto (PIB),según datos oficiales.
La reactivación económica es un objetivo fundamental para enfrentar los desafíos sociales y mejorar las condiciones de vida de la población hondureña.
Contexto político y social
La llegada de Nasry Asfura a la presidencia sucede tras un proceso electoral marcado por tensiones políticas y cuestionamientos sobre la transparencia del proceso. A pesar de ello, el mandatario ha enfatizado la necesidad de gobernar con respeto a la Constitución y en beneficio de todos los hondureños.
En el ámbito regional, la relación con gobiernos vecinos y aliados internacionales, como El Salvador y Estados Unidos, será clave para avanzar en temas de seguridad, cooperación económica y migración.
Conclusión
La administración de Nasry Asfura inicia con una agenda ambiciosa que apunta a fortalecer la seguridad nacional, impulsar la economía y gestionar las relaciones internacionales en un contexto de desafíos internos y externos. Su desempeño será observado de cerca por la comunidad internacional, especialmente por Estados Unidos, principal socio estratégico de Honduras.
El compromiso expresado en la ceremonia de investidura refleja la intención de cumplir con los mandatos constitucionales y brindar respuestas efectivas a los principales problemas que enfrenta la nación centroamericana.
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