“No merecía morir así”: Evelio López, entre el periodismo, el fútbol y la ayuda comunitaria

“No merecía morir así”: Evelio López, entre el periodismo, el fútbol y la ayuda comunitaria

El pasado viernes, la violencia apagó la vida de un padre, periodista, cronista y promotor social que solo sabía tender la mano. “Le cegaron la vida a un tipazo como muy pocos”, lamentan los amigos más cercanos a Evelio Lizandro López Sánchez, al recor...

6 octubre 2026
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El pitazo final se escuchó en San Pedro Necta entre el llanto y los aplausos de toda una comunidad.

Esta vez no había un partido por comenzar ni un jugador que esperara una señal para continuar. Era el último pitazo para Evelio.

En el fondo se escuchó ese mismo sonido con el que solía iniciar los torneos en las canchas del pueblo, pero que esta vez marcó su despedida definitiva.

Acompañado por sus once hermanos, amigos de toda la vida y una multitud de vecinos, Evelio fue despedido entre la nostalgia por los buenos momentos compartidos y el profundo dolor que significa para ellos una pérdida irreparable.

Uno de sus amigos tomó el micrófono y anunció que aquel era “el pitazo final”.

Alrededor del féretro había una multitud. Algunos lloraban; otros gritaban su nombre y, en medio de la tristeza, otros, con la voz temblorosa, lo ovacionaron, un gesto que nace cuando alguien recuerda a una persona por lo que fue en vida y no solamente por la forma en que murió.

Así, entre lágrimas y recuerdos de Evelio, San Pedro Necta, Huehuetenango, despidió al periodista comunitario que durante años contó lo que ocurría en su municipio y convirtió su medio de comunicación en una herramienta para buscar ayuda para otras personas.

La escena resume, de alguna manera, las distintas vidas que Evelio había construido en una sola. Era periodista, pero también árbitro y promotor deportivo, maestro, comunicador municipal y un hombre ligado a su comunidad.

“Era un tipazo, la verdad, como muy pocos”, recuerda uno de sus amigos, quien trabajó de cerca con él y prefirió no revelar su nombre.

El periodista que conocía a su comunidad

Quienes lo conocieron recuerdan primero su carácter.

Humilde, respetuoso y trabajador. Alguien que podía pasar de una conversación sobre una noticia a hablar de fútbol y, poco después, estar organizando un torneo o buscando cómo ayudar a una familia.

Quienes lo conocieron de cerca recuerdan a un joven inquieto, alegre y servicial desde sus inicios en los grupos juveniles católicos y en la Coordinadora Juvenil Sampedrana.

Durante la administración del entonces alcalde Julio Ambrosio, Evelio trabajó como comunicador de la Municipalidad de San Pedro. Para algunos periodistas que cubrían la zona, él era el enlace con la comuna.

Pero aquella etapa terminó y Evelio decidió apostar por su propio proyecto.

Creó Huehue es Noticia, una página desde la que comenzó a contar las noticias de su municipio, transmitir actividades deportivas, cubrir acontecimientos de la Iglesia católica y dar espacio a las expresiones culturales de San Pedro Necta.

Facebook eliminó posteriormente la página original. Nunca quedó claro para sus allegados cuál fue la razón. Ellos incluso sospechaban que pudo haber sido denunciada.

Evelio volvió a empezar.

Creó Huehue es Noticia HNT2 y continuó informando.

Cuando informar también significaba ayudar

Pero había algo que distinguía su trabajo.

Evelio no solo reportaba la realidad; se involucraba para cambiarla, convencido de que su labor periodística era una misión para servir.

Su página se convirtió también en un espacio para visibilizar las necesidades de su comunidad. Publicaba historias de personas que necesitaban ayuda, convocaba a quienes pudieran colaborar y acompañaba las entregas.

Una de esas historias lo llevó hasta Granadillo Michicoy, una de las comunidades más alejadas de San Pedro Necta.

Allí estaba Bianca, una niña con problemas de la vista.

En el video que Evelio compartió entonces se le ve dentro de un mototaxi. En la parte trasera lleva víveres.

No iba solo. Otros tres amigos se habían sumado a la ayuda.

“Hoy llegamos a una de las comunidades más lejos del municipio de San Pedro Necta, Huehuetenango”, contó en aquella publicación.

Mencionó a las personas que habían colaborado para que la ayuda fuera posible.

La escena se repetiría.

En otra ocasión, Evelio acompañó la entrega de una silla de ruedas a María López Sánchez, una vecina de avanzada edad.

“Hoy cumplimos con otra misión más”, dijo.

En la publicación explicaba que la silla había sido posible gracias al apoyo de un connacional que colaboró desde Estados Unidos.

Y agregó una frase que terminó definiendo lo que quería hacer a mediano plazo, un proyecto que quedó truncado: “Queremos seguir con este proyecto porque hay más necesidades”.

Para sus amigos, en el periodismo comunitario encontró su lado más humano. Era, dicen quienes lo conocieron, una persona que difícilmente permanecía al margen cuando veía una necesidad.

“Él tenía esa característica especial: usaba su medio para ayudar a personas de escasos recursos y necesitadas”, recuerda su amigo.

La cancha donde todos lo conocían

Antes de ser el hombre detrás de una página de noticias, Evelio también era conocido por el fútbol.

Le apasionaba.

Fue árbitro, organizó torneos y participó activamente en actividades deportivas. Quienes lo conocieron dicen que era “muy pilas” y que tenía facilidad para hacer amigos en cualquier cancha.

El fútbol era uno de sus puntos de encuentro con la gente.

Por eso, el silbato que sonó durante su despedida no fue un gesto cualquiera.

Fue una manera de devolverle, por última vez, algo de aquello que él había compartido con los demás durante años.

Algunas de esas historias quedaron grabadas en videos de su página; otras quedaron únicamente en la memoria de quienes recibieron su ayuda.

Ese compromiso y entrega le valieron en el 2023 el reconocimiento como “Periodista del Año” por la Asociación de Prensa de Huehuetenango (APEHUE).

Fue un reconocimiento a una trayectoria que sus amigos consideraban merecido y que pudo recibir en vida.

“No merecía morir así”

El viernes, cuando sus amigos se enteraron de su muerte, la noticia fue difícil de asimilar.

“Lloramos mucho porque la vida está siendo injusta”, recuerda su amigo. “No merecía morir así, queremos visibilizarlo para que su muerte no quede impune”, aseguró.

Evelio López Sánchez fue asesinado el 2 de octubre. Antes de su muerte había denunciado amenazas relacionadas con su labor periodística, un antecedente que ahora forma parte de las diligencias para esclarecer el hecho.

La muerte del periodista provocó momentos de alta tensión en San Pedro Necta durante el fin de semana, mientras la comunidad reclamaba respuestas.

Los vecinos de la localidad reaccionaron con protestas de indignación que derivaron en disturbios y en el incendio de la subestación de la Policía Nacional Civil (PNC).

Estados Unidos, a través de su embajada en Guatemala, lamentó este lunes el asesinato del periodista guatemalteco y pidió que la muerte del comunicador sea esclarecida por las autoridades.

La investigación continúa.

Pero en el municipio donde vivió y trabajó, su despedida terminó contando otra historia.

La de un hombre que podía estar detrás de un micrófono narrando un partido, dentro de una cancha haciendo sonar un silbato, frente a una cámara contando una noticia o cargando sobre sus hombros una bolsa de alimentos para una familia que necesitaba ayuda.

El último pitazo llegó, pero no fue el único sonido que quedó. También quedaron las voces de quienes lo conocieron, las historias que contó y las personas a las que intentó ayudar.

Y, sobre todo, quedó una comunidad que acudió en multitud para despedirlo.

Lea también: Asociaciones de prensa piden esclarecer crimen en contra del periodista Evelio López en Huehuetenango

Fuente original: Prensa Libre

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